Don Juan Miguel de Iriarte y doña Ana María de Alba, marido y mujer, residentes en este pueblo, otorgan que han recibido de su madre doña Ignacia Montañés de la Cueva, la cantidad de 6, 363 pesos 2 ½ reales, del importe total de la herencia paterna, que a Ana le tocó de los bienes de su difunto padre don Alonso de Alba, cuya cantidad tenía su madre como tutora, curadora y tenedora de dicho difunto.
HERENCIAS
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Don Miguel Bersaval, Alférez de Infantería del Regimiento de Granada, hijo legítimo y heredero del Capitán don Baltazar de Bersaval, otorga poder general a don José Domingo de Rosas, Procurador de la Real Audiencia Ordinaria de la Ciudad de México, para que acepte la herencia que le dejó su difunto padre al otorgante, asimismo cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y géneros que le deban.
Don Santos de Uriarte, vecino del pueblo de Jalapa, declara que ha recibido de don Gregorio Ochoa de Amezaga y don Manuel de Portu, residentes en este pueblo, albaceas del difunto don Bernardo Ibáñez de Suazo y Landa, la cantidad de 200 pesos que le dejó como herencia.
Don Manuel de Recas y Rico, vecino de Jalapa, hermano y legítimo heredero de don Tomás de Recas y Rico, difunto, quien fue Abogado de los Reales Consejos y del Colegio de la villa y Corte de Madrid, otorga poder general a sus tíos don Francisco Antonio Rico y don Alfonso Rico, presbíteros y vecinos de la villa de Villarejo de Salvanés, Arzobispado de Toledo en los Reinos de Castilla, para que procedan a la aceptación de la citada herencia.
Los herederos de don Manuel Eugenio de Acosta a saber, don José Antonio Viveros, María de Jesús de Acosta, su esposa; don Agustín García Campomanes, marido de Mariana de Acosta, y demás hijas; otorgan poder especial a don Pedro Bolio y Lara, vecino de la Villa de Xalapa, para que en sus nombres asista al juicio divisorio de los bienes que quedaron por el fallecimiento de dicho don Manuel Eugenio de Acosta
Don Juan de Bárcena vecino y del comercio de la Villa de Xalapa, albacea y heredero de Manuel de Boza, difunto, en cumplimiento de uno de los comunicados de su testamento, funda una escuela pública gratuita de primeras letras, cuentas y doctrina cristiana en esta Villa, para cuyo efecto sitúa 8, 000 pesos de oro común a censo redimible a razón de veinte mil el millar o 5 % de rédito anual, que son 400 pesos, los cuales señala como sueldo anual del maestro, de los 8, 000 pesos carga 6, 000 sobre la hacienda y trapiche de hacer azúcar y panela nombrada San Miguel Almolonga, propia de Lino Carasa Jiménez, y los 2, 000 sobre el rancho y trapiche de igual destino, nombrado El Platanar, propio de don Fernando de Bárcena. La casa que se destinará para tal fin se ubica en la calle Real con la que linda al frente y casa de los herederos de Manuel Barroso hacia el sur, al oriente con casa de doña María Antonia Ladrón de Guevara, al norte que es fondo linda con solar de José Pérez y al poniente con el Mesón de San Antonio, cuya casa compró a don Carlos José Garzón.
Juan Llorente, vecino de la ciudad de Los Ángeles, como heredero de Magdalena de Olivares, su legítima mujer, hija de Juan de Olivares, difunto, y de Francisca Rodríguez, y como uno de los herederos de la estancia de ganado mayor nombrada en Buenavista, en los llanos de Almería, jurisdicción de Misantla, por tener su esposa parte de 3 000 pesos en la dicha estancia, vende a Juan de la Calleja, y a Rodrigo Hernández, su hermano, 300 reses vacunas o las que pudieren vaquear de aquí hasta el fin de marzo de 1622, al precio de un peso de oro común por cabeza, chico y grande, y a su costa; y les dio poder para que hiciesen los ranchos, corrales y casas que fueren necesarios.
Don Antonio de Orduña Loyando (sic), dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a Don Jorge Cerón y Zapata, y a Don Bernardo Cerón y Zapata, para que en su representación de haber sido el otorgante yerno del contador Marcos Rodríguez Zapata, Escribano Mayor que fue del Cabildo y Diputación de la ciudad de Los Ángeles, difunto, por haber sido casado con Doña Gertrudis Cerón y Zapata, difunta, y como padre de Francisco de Orduña Loyando, nieto del dicho contador, acepten o repudien la herencia que pueda tocarle a su hijo.
Carlos de Sámano y Quiñones, vecino de la provincia de Jalapa, dio carta poder a don Alonso de Valdez para que en su nombre y en el de su hija, realice todos los conciertos sobre la cantidad que se pretende de la herencia y bienes del Canónigo Domingo de Valdez.
Gerónima Márquez [Zapata] dio poder a su esposo, Felipe de la Cruz, para que pueda en su nombre parecer ante cualesquier justicias de S. M., y pida los bienes que le pertenezcan de la herencia de sus finados padres.