Don Vicente Gutiérrez, vecino del pueblo de Tepeyahualco, Jurisdicción de San Juan de los Llanos, informa que por herencia de su padre don Nicolás Gutiérrez, le tocó una esclava mulata blanca de nombre María Gertrudis de la Luz, de 18 años, misma que se le había extraviado y recogió caritativamente doña María Nicolasa de Torquemada, quien desde los 12 años la ha tenido en calidad de servidumbre, por lo cual le otorga su libertad por el aprecio que hacia ella le tiene, dándole María a la otorgante, la cantidad de 35 pesos, como valor de dicha esclava.
HERENCIAS
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El Bachiller don Carlos Suárez, Clérigo, Presbítero, Domiciliario del Obispado de la Puebla y vecino del pueblo de Jalapa, albacea y heredero del difunto don Pedro Celestino de la Torre, otorga poder especial a don Juan Antonio Herrero, al Presbítero Rodrigo Benítez Valverde, y al Presbítero Francisco Vivis, vecinos de Cádiz, para que tomen cuentas a Don Antonio Pérez Garro, vecino de Cádiz, y a todas las demás personas que deban efectos, caudal o hacienda que tengan a su cargo, los cuales pertenezcan a la testamentaria de don Pedro Celestino de la Torre.
Don Ignacio Martínez de Arcos y Antonio Martínez de Arcos, hijos legítimos y herederos del primer matrimonio de don José Martínez de Arcos; junto con don José Francisco, Manuel y Francisco Roso, viudo de Rosalía Martínez Arcos; hijos legítimos y herederos del primer y segundo matrimonio de don José Martínez de Arcos, venden a doña Micaela María de Ortega y Escobedo, vecina del pueblo de Misantla, la hacienda, trapiche y molinos llamada “Nuestra Señora de Belem y Señor San José Sierra del Agua”, ubicada en el pueblo de Perote, en la cantidad de 10, 750 pesos, pagando 5, 750 pesos de contado y los restantes 5, 000 pesos a pagar anualmente en réditos del 5 por ciento.
Diego García y José García, este último su hijo, mayor de 30 años, vecinos de esta jurisdicción de Jalapa, comparecieron para informar que José García y hermanos de Catarina María Pérez, su difunta madre, hicieron compromiso de repartir herencia de la citada difunta, pero que ahora su padre solicita le devuelvan 55 pesos, para que los use como más le convenga, comprometiéndose a no pedirle nada a cambio.
Don Bartolomé Salvo y su mujer doña Ángela Francisca del Pino, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan que han recibido de doña Ana Antonia Camino, como tutora de doña María Bárbara Cordero, hija y heredera de don Juan Cordero, la cantidad 2, 655 pesos, mismos que se obligan a pagar junto con sus réditos dentro de 3 años. Dando para seguridad de dicho adeudo, hipoteca de una casa de cal y canto, la cual linda al norte con calle que sale de la plaza de este pueblo para la Nueva Veracruz y casas de don Joaquín Ildefonso de Torquemada, al sur con casas de don Juan Antonio de Zavalza, al oriente con un callejón y casas de Benito Posadas y al sur con casa y solar de Leonardo Mafara.
Don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de la Jurisdicción de Jalapa, albacea de doña María Luisa Igualada; y Jaime Antonio Trillo, heredero dicha María Luisa, imponen un censo de hipoteca de 200 pesos, a una casa de su morada con la condición de entregar 10 pesos al Mayordomo de la Cofradía del Santo Excelentísimo y 50 pesos para dicha Cofradía.
María Josefa Ortiz, viuda, albacea y heredera del Alférez don José Modesto Montiel, con poder para testar del difunto don Alonso de la Barrera, en compañía de don Miguel Pérez, realizan testamento del citado Barrera, en donde por muerte de dicho Montiel, María Josefa Ortiz quedó como albacea del citado Barrera, el cual nombró como herederos a Juana Barradas, su legítima esposa, junto con su hijo Alonso.
Don Juan Manuel Domínguez, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo, heredero y albacea del difunto don Antonio Domínguez, otorga poder especial a don Manuel Barbadillo, vecino del pueblo de Jalapa, para que cobre a don Manuel Antonio Bertan, vecino de Puebla, la cantidad de 385 pesos, restantes de 532 pesos, por concepto de bienes de dicho difunto.
Doña Josefa Lagunes, viuda, albacea y heredera única de Mateo José Viveros, vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Francisco Julián de Aravalles, vecino de este pueblo, una casa de piedra, lodo y con rajas de cal, cubierta de madera y tejas, ubicada en el Barrio de Arriba de este pueblo, la cual linda al poniente con la calle que baja hasta la Plaza y Convento del Padre San Francisco, al sur con la calle que da vuelta hacia el hospital de Las Sánchez y solar de Modesto Viveros, al oriente con solar del Convento del citado hospital y al norte con solar de las casa reales, al precio de 500 pesos de oro.
El Capitán don Bernardo Martínez de Vélez y don Francisco Pérez Travanca, suegro y yerno respectivamente, vecinos del pueblo de Jalacingo, acordaron que Bernardo entregará a Francisco la cantidad de 2, 623 pesos 3 reales, mismos que le corresponden a su esposa Ana Francisca, como herencia de su madre Josefa Romano, mencionados en el inventario de los mismos.