Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, como albaceas de su suegro don Juan Díaz Matamoros y en cumplimiento de una cláusula de su testamento, fundaron una capellanía de misas por el sufragio de su alma y la su esposa doña Magdalena Díaz, en la capilla del Convento de San Francisco, con 2 130 pesos de principal y 106 pesos y 4 tomines anuales de renta que se impusieron en el ingenio de azúcar Nuestra Señora de la Concepción, y los religiosos fray Bartolomé de Guzmán, guardián predicador del convento, fray Miguel Postigo, fray Jerónimo de Rueda, y fray Pedro Ramírez, moradores conventuales, por lo que les toca, aceptaron esta escritura y se obligaron a decir 36 misas cantadas en cada año, a razón de 3 pesos de limosna por cada misa.
FRAILES
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Ante José de Pantoja, Teniente de Alcalde Mayor de Jalapa, Doña María Esquivel, vecina de Jalapa, hija de Juan García Calleja, difunto, hace gracia y donación al hospital de Nuestra Señora de Convalescientes de este pueblo y a Fray Gonzalo Hernández, hermano mayor y administrador del mismo, 6 caballerías de tierra, en términos de Jalapa, junto a las tierras de Francisco de Orduña y de Andrés Pérez de la Higuera, entre los cerros nombrados Chichihaultepec y Ocelotepec, con los títulos y venta que de ellas hizo Bernardino del Castillo, cuñado del referido Francisco de Orduña, a Juan García Calleja.
Juan Martín de Abreo[Abreu], mercader y vecino de Jalapa, recibió en arrendamiento de Fray Gonzalo Hernández, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de Convalescientes de Jalapa, una tienda que está en la esquina del referido hospital, con cuatro aposentos, un corral de piedra que va labrando el arrendatario dentro del patio del hospital, y en donde hace una cocina, por tiempo de tres años y al precio de 115 pesos de oro común anuales, pagaderos en los tercios del año.
Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, síndico apostólico del convento de San Francisco, donde al presente es guardián Fray Antonio de Portillo, y en nombre del citado convento, vende a Francisco García, vecino de Jalapa, una casa con su solar, en este pueblo, que por testamento Catalina de Villafuerte dejó en este convento, por el precio de 40 pesos de oro común.
Fray Damasio de la Concepción, fraile de la Orden de San Bernardo, se obligó a pagar a Lorenzo de Valderrama Salcedo, residente en Jalapa, 76 pesos y 5 tomines de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, 20 días después de la fecha de esta escritura, puestos en la ciudad de Los Ángeles o en la de México.
Fray Pedro Romero, hermano mayor del hospital de Nuestra Señora de la Concepción de este pueblo, con licencia de Fray Juan Enríquez, Hermano mayor Provincial de la Orden de la Caridad de San Hipólito, vende a Juan Hidalgo de Sotomayor, vecino de la ciudad de México, un negro esclavo de este hospital, criollo de Jalapa, nombrado Diego Mancilla, hijo de Juliana, negra criolla, difunta, esclava del dicho hospital, de 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 310 pesos de oro común.
Fray Juan Enríquez, Provincial de la Orden de la Caridad de San Hipólito, y Fray Luis de Villalobos, Fray Antonio Díaz de León, Fray Francisco Rodríguez, y Fray Pedro Marín, todos definidores de la dicha orden, dieron licencia a Fray Pedro Romero, hermano mayor del hospital de la Limpia Concepción de Jalapa, para que pueda vender un negro esclavo del dicho hospital nombrado Diego.
Fray Francisco Fernández Becerra, vecino de Teziutlán, solicitó al Capitán Don Pedro Zapata de Esquerra, Alcalde Mayor de Jalapa, se sirva haberlo por desistido del cargo de albacea del Bachiller Miguel Pérez de Medina, cura que fue de esta doctrina.
El Padre Fray Gaspar de Santa Teresa, procurador del Convento de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Los Angles, usando del poder que tiene registró el censo de arriba mencionado y pidió se le diese traslado de su asentamiento al Capitán Cristóbal de Esquivel y Rivera, Alcalde Mayor de Jalapa.
Don José de Ceballos y Burgos, dueño de este ingenio, hijo legitimo del Capitán Don Roque Gutiérrez de Ceballos y de Doña Ana María de Irala[Ana de Irala], difuntos, cuya herencia tienen aceptada, como cesionario de sus hermanos en la que pertenece de sus abuelos maternos(Pedro de Irala y Catalina Pérez Molero), dio su poder cumplido Fray Boecio de Ceballos, religioso del señor Santo Domingo y conventual del Convento de la ciudad de Los Angeles, su hermano, para que en su nombre pida a los albaceas y a quien con derecho deba, la división de los bienes que quedaron por fin y muerte de sus abuelos Pedro de Irala y Catalina Pérez Molero, como hijo legitimo de Doña Ana María de Irala.