Francisco Delgado, vecino de Jalapa, y natural de Cartaya, en los reinos de España, habiendo contraído matrimonio con María de Medina, hija legítima de Juan Martín de Abreo [Abreu] y de María Rodríguez, vecinos de Jalapa, sus suegros le dieron por dote 2 293 pesos y 4 tomines de oro común, en una esclava negra, joyas, ropa y otros enseres domésticos.
DOTES
360 Descripción archivística resultados para DOTES
Francisco Hernández, vecino de Atzalan, jurisdicción de Jalacingo, habiendo contraído matrimonio con Doña Juana de Quiñones, hija legítima de Juan de Quiñones, difunto y de Doña María de Guzmán, vecinos de Atzalan; Miguel Muñoz, escribano público de Jalacingo, como patrón de la obra pía, que instituyó Antonio de Guevara para casar huérfanas, le mandó 200 pesos de oro común en reales para la dote de su esposa.
Finiquito de cuentas entre el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, el primero como administrador y tenedor de los bienes del segundo, según cláusula del testamento de Don Ramiro de Córdova y Arellano, padre de Don Fernando, cuyas partidas sumaron 64 646 pesos y 6 gramos de oro común. Aceptada esta escritura por ambas partes, Don Sebastián declaró haber recibido 20 000 pesos de la dote de su mujer Doña Josefa de Irala y Arellano, hija y heredera de Don Ramiro de Córdoba.
Juan Romero, residente en este ingenio, y Luis de Herrera e Isabel Tamayo, su legítima mujer, dueños de la Venta de Lencero, se concertaron en esta manera: habiendo casado Juan Romero con Antonia de Salazar, hija de Isabel Tamayo, le prometieron cierta cantidad de pesos como bienes dotales, y para evitar pleitos, los segundos se obligaron a pagarle 300 pesos de oro común en 1 año, cada 6 meses la mitad, con las costas de la cobranza.
Doña Isabel del Castillo, viuda del Capitán Antonio de Guadalajara[Antonio Guadalajara], vecina de la ciudad de México, concertó el casamiento de su hija Doña Ana del Castillo y Guadalajara[Ana de Guadalajara y Castillo], con Don Diego de Orduña Loyando, hijo de don Francisco de Orduña Loyando y de Doña Agustina de Villanueva, vecinos de la ciudad de Los Ángeles; para lo cual, Doña Isabel del Castillo se obligó a dar de dote al dicho Diego de Orduña, 20,000 pesos de oro común en reales y una hacienda de labor ubicada en términos de Tlalnepantla, con cinco caballerías de tierra, casa de morada, los aperos de ella, 100 marcos de plata labrada, 4 esclavos, ropa, joyas, y otras cosas; y el dicho Francisco de Orduña aceptó la promesa de dote, prometiendo en arras proternupcias, 6000 pesos para el acrecentamiento de la dote de Ana del Castillo. Aunque por ser primos segundos los contrayentes, era necesaria la dispensación de Su Santidad o del Nuncio Delegado, y una vez conseguida ésta, se podrá efectuar el matrimonio.
María Vázquez, vecina de Jalapa, con licencia de su esposo Juan de Zarandona, dio su poder cumplido a Lucas Cardeña Malpica, de la misma vecindad, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que en su nombre se oponga a cualesquier ejecuciones contra sus bienes dotales, como bienes de su marido; presente su carta de dote y saque de cualquier personas los dichos bienes, particularmente un negro criollo llamado Juan María.
Doña María González de Amarilla, viuda de Francisco Hernández de la Higuera, y don Andrés Pérez de la Higuera, su hijo legítimo, vecinos de la provincia de Jalapa, dieron su poder cumplido a don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, vecino de la Puebla de los Ángeles, y a Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en sus nombres terminen de concertar el matrimonio del Capitán Tomás de Suasnabar y Aguirre, vecino de la ciudad de México, con Catalina Márquez de Amarilla, hija y hermana de los otorgantes, y a la cual prometen 56,000 pesos de oro común en dote.
Bernardo Antonio de Santa Marina, regidor perpetuo, vecino y natural de la nueva ciudad de Veracruz, estando en este pueblo, dijo que habiéndose casado y velado legítimamente según orden de la Santa Madre Iglesia Católica de Roma, con Doña Juana Micaela de Arriaga y de la Calleja, hija legítima de Fernando de Arriaga, difunto, y de Doña Ana Fernández de la Calleja , vecina de Jalapa, recibe de su suegra la cantidad de 5 500 pesos de oro común de dote en siete esclavos, ropa de cama y para dama, joyas, 500 reses chicas y grandes, y otros bienes.
El Capitán Don Fernando Ventura de Rivadeneira y Doña Sebastiana Osorio de Castilla, su legítima mujer, dueños de la hacienda de San Nicolás y vecinos de la ciudad de Los Ángeles, dieron su poder cumplido al Capitán Cervantes Casauz, Alcalde Ordinario de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres entregue al Capitán Don Miguel de Jaén y Medrano que contrajo matrimonio con su hija Doña Antonia de Rivadeneira y Castilla, 8000 pesos de oro común de dote; los 4000 en bienes muebles, plata labrada, esclavos y alhajas; y los otros 4000, en reales, a razón de mil pesos anuales.
Don Alonso Díaz de la Vega, vecino y labrador de la provincia de Tlaxcala, dijo que al tiempo cuando casó con Doña Antonia de Espinosa y Landa, hija legítima y una de las herederas de Don José Espinosa de los Monteros y de Doña Elena de Medina y Landa, su madre le prometió en dote la parte que de la herencia le cupiese de los bienes de su finado padre, y respecto de no haberse acabado el juicio divisorio ni liquidada la cuenta para saber la parte que a su mujer le pertenece, y para que no se tenga por inoficioso la escritura de recibo de dote, se obligo a que tan pronto se liquide la cuanta y se le haga entrega a su mujer de la herencia de su padre, otorgará la escritura de recibo de la dote.