El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el trapiche Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Doctor Don Rodrigo Flores de Valdéz, presbítero del Arzobispado de la ciudad de México, cura propietario de la parroquia de Santa Catarina Mártir de dicha ciudad, para que en su nombre liquide y fenezca con el señor Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, la cantidad de pesos de oro procedidos del tiempo que el otorgante tuvo en propiedad el ingenio nombrado San Miguel Almolonga, y hecho el alcance que le hiciere, suplique a Su Señoría se le haga rebaja y perdone la demasía de 1500 pesos de oro común en que puede alcanzar la posibilidad en que se halla para su entera satisfacción; hecha la rebaja, haga la escritura de obligación de los dichos 1500 pesos a favor de Su Señoría, prorrateando lo que cupiese igualmente a cada un año, para que dentro de 10 años, esta deuda quede enteramente satisfecha.
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El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el trapiche Nuestra Señora de la Limpia Concepción, dio su poder cumplido al Doctor Don Rodrigo Flores de Valdéz, cura propietario de la Parroquia de Santa Catarina de la ciudad de México, para que en su nombre liquide, fenezca y acabe con el señor Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, la cantidad de pesos que le resta debiendo del tiempo que tuvo en propiedad el ingenio de San Miguel Almolonga; y hecho el alcance, suplique a Su Señoría se le haga rebaja y perdone la demasía un mil pesos y en el valor de dos esclavos que excede a su Señoría, un mulatillo en 200 pesos y unas negra en 400 pesos ; hecha la rebaja, otorgue la escritura de obligación de los dichos mil pesos que se han de satisfacer en un lapso de nueve años, a razón de 111 pesos de oro común anuales.
Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino y mercader de Jalapa, y su mujer, Doña María González del Moral, venden al Doctor Don Francisco Sentín Villamane, cura vicario de la nueva ciudad de Veracruz, una esclava negra nombrada Dominga, criolla, de 26 años de edad, con dos hijos, uno mulato nombrado José Francisco, de 6 años de edad; y otro negrito llamado Antonio Ramos, de más de 2 años de edad, criollos de su casa; libres de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlos de vicios, defectos ni enfermedades, por el precio de 800 pesos de oro común.
Testamento del Doctor Juan de la Luna y Mendoza, médico, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, estante al presente enfermo en este ingenio, natural de la Villa de Jimena, del Obispado de Cádiz, en los reinos de Castilla.
El Lic. Tomás Vitus de Romay, clérigo, presbítero, cura propietario del pueblo de Jalapa y su distrito, vicario y juez eclesiástico, dio su poder cumplido a Don Antonio de Belvis, Capellán de Su Majestad, y al Doctor Don Iñigo de Fuentes, racionero de la Santa Iglesia Catedral de Tlaxcala, que está próximo a hacer viaje a los reinos de Castilla, y al Doctor Diego Hernández de Córdoba y a Juan Hernández de Córdoba, agentes en los reales Consejos de Madrid, a todos y a cada uno de por sí, para que en su nombre parezcan ante el Rey Nuestro Señor y en su Real Consejo de Indias, y pidan sea amparado en la propiedad y posesión del dicho curato y beneficio que tiene en virtud de cédulas de Su Majestad y provisiones reales.
Andrés Tafur de Vozmediano, juez de ingenio y trapiches de azúcar en esta provincia, y Ana de Sosa, su legítima mujer, dieron su poder cumplido al doctor Gabriel de Sosa, médico de la cámara de su Majestad en Madrid, para que pueda recibir, cobrar y poner administrador en las viñas, heredades y otros bienes que dejó Pedro de Sosa, hermano de la otorgante, en la Villa de Tordo Laguna; asimismo, para que vea el cumplimiento de ciertas obras pías que por testamento de sus padres dejaron sobre dichas viñas.
Luis Pacho Mejía, vecino y regidor de la ciudad de México, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, dio su poder cumplido al Doctor Pedro Cano, abogado y receptor de la Real Audiencia de la ciudad de México, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda cobrar los pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le fueren debidos, y a los bienes que quedaron de Bernardino Paredes, primer marido que fue de Doña Isabel Vázquez de Ávila, y primera mujer del otorgante.
Gaspar de los Reyes, dueño de su recua, vecino de Atzalan, se obligó a pagar al doctor Diego Fernández del Hierro, vicario de la provincia de Jalapa, 60 pesos de oro común que por cláusula de testamento declaró deberle don Gabriel de Mendoza, gobernador que fue de Tlacolula, y Gaspar de los Reyes como albacea del referido gobernador se los dará un mes después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Juan de Aguilera, maestro del oficio de calderero, vecino de Coatepec, natural de la ciudad de Cádiz, en los reinos de Castilla, dio su poder cumplido al Doctor Don Francisco Centurión de los Cameros, Prebendado y canónigo de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Cádiz, a Don Gregorio Jacinto de Figueroa y Pasos, y a Don José de Zeberri y Lisasoain, vecinos de dicha ciudad, para que en su nombre y generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que judicialmente, hayan y reciban las casas que dejó su madre María Jiménez en la ciudad de Cádiz, y otros bienes que le pertenezcan por herencia, y para que puedan arrendar o vender sus bienes, por los precios y plazos que por bien tuvieren.
El Capitán Fernando Niño de Córdoba de la Higuera, poseedor del ingenio la Santísima Trinidad del Vinculado y Mayorazgo que instituyó Francisco Hernández de la Higuera, otorga poder general al Doctor Diego de la Veguellina y Sandoval, Abogado de la Real Audiencia, vecino de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todas sus causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos y seglares que tiene hasta el día de hoy y tuviere más adelante.