Juan Rodríguez y [Martín] de Eguiguren, dijeron que por cuanto el señor don Rodrigo de Vivero les era deudor de 10 583 de oro común, declararon que habían recibido en cuenta y parte de pago, 8 565 pesos de oro común de manos de Gaspar de Quintana, persona que ha tenido en administración los azúcares. Además, el dicho señor don Rodrigo de Vivero les dio una libranza de 1 000 pesos de oro común, firmada de su nombre para que el dicho Gaspar de Quintana, les dé y pague para el día de navidad de este presente año y otra de 1 017 pesos 6 reales, para el susodicho día de navidad del año que viene.
DECLARACIONES
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Catalina Rodríguez, viuda, mujer que fue de Martín Buchan, hace declaración de los bienes que quedaron por muerte de su marido. Menciona que, como producto de su matrimonio tuvieron cuatro hijos, dos varones y una hembra llamados: Francisco Cristóbal, Martin Buchan, Juana de Jesús y [Catalina de la Feria].\n
Simón, indio natural del pueblo de Totutla, dijo que por cuanto Gaspar de Rivadeneira, vecino y Regidor de la ciudad de México, pidió y sacó un mandamiento acordado para un sitio de estancia de ganado menor, el cual señaló junto a la peña de Zacatepec, y por haber el susodicho hecho las diligencias necesarias, que fue cantidad de pesos de oro lo que pagó al juez, escribano e intérprete y otros gastos, declara que el dicho sitio es y pertenece al dicho Gaspar de Rivadeneira.\n
Domingo Hernández, vecino de Tecamachalco, dijo que le falta una mula que tira a pelícana, mediana de cuerpo y con un hierro en el pescuezo, la cual faltó del pueblo de Tecamachalco desde hace 10 meses, hallándose al presente con Antonio Sosa, vecino del pueblo de Cuzcatlán, y para poder dar probanza de su propiedad, solicita se le tome la declaración de los testigos y se le otorgue carta de adjudicación en forma.\n\n
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad en este partido, pereció Juan López de Velasco, Teniente de Alguacil Mayor, quien manifestó una mula de color mojina de los hierros del margen, la que dijo está perdida desde hace días y sin dueño, por lo cual el Corregidor le ordenó la tenga en guarda y depósito hasta tanto que aparezca su dueño.
Don Antonio de Monroy Figueroa, Corregidor por Su Majestad en este partido, Juez de Caminos y de Registros y de la visita y castigo de ellos, dijo que tuvo noticia de la llegada de un arriero que desembocó por el paso de la Angostura y que había trasversado el camino huyendo de la visita que se le hace a las recuas y cata de lo que llevan en ellas, debido a la nueva imposición de los 25 pesos a la grana y plata que suben a la Nueva Veracruz o bajan de ella y los indios y otras personas que traen en su servicio, lo que deben manifestar en este oficio y registros de Orizaba y Jalapa, conforme a ordenanza de los Señores Virreyes, para lo cual mandó a un ejecutor a que trajese ante él al dicho arriero y sus mulas para que hiciera la manifestación, y habiéndole traído ante el dicho corregidor declaró llamarse Domingo Álvarez, vecino de la villa de Córdoba, ser dueño de recua y trajinar con ella de la Veracruz a Tehuacán y a otras partes donde se le ofrece, asimismo manifestó que viene con 11 mulas de aparejos cargadas de trigo del pueblo de Tehuacán y que en su avío trae consigo dos hijos suyos llamados Gregorio y Domingo, no trayendo ningún indio, cuyo trigo declaró es para comer en su casa y para vender y que las 11 mulas junto con las de silla suman 14, las cuales compró en esta jurisdicción a don Gaspar de Rivadeneira, a Francisco Álvarez y a Juan González; también fue notificado por el corregidor que al día siguiente debe presentar testimonio donde se indique que pagó el alcabala de dichas mulas y las alcabala en la Nueva Veracruz.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, estante en este pueblo, declaró que el ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, que junto con Miguel de Troya compraron a Juan López Ruiz, en realidad pertenece a Miguel de Troya en su totalidad, pues él ha sido su administrador, ha pagado deudas y trabajado hasta ponerle corriente y todo el derecho que pudiera tener se lo traspasa, porque dicho ingenio lo compró para el susodicho
Codicilio de Francisco de Orduña Guzmán, vecino de Jalapa, por el cual declaró que siendo administrador del Ingenio de Pacho, Antonio de Dueñas, mercader, vecino de la nueva Veracruz, le dio en hierro para el dicho ingenio 125 pesos, mismos que no se le han pagado hasta el día de hoy; asimismo, dijo que Juan de Aguilera, maestro calderero, vecino de esta jurisdicción, le es deudor de 140 libras de cobre viejo, a dos reales y medio, y a tres reales la libra, que ha sido su precio corriente.
Juan Salvador Barba, vecino del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, dijo haber comprado al Alférez Nicolás Sánchez de Medina, vecino de la Villa de Córdoba, un negro nombrado Manuel, de nación Angola, de 22 años de edad, en el precio de 400 pesos, según consta por una escritura que pasó ante Juan López Gallegos, escribano de Su Majestad, en las tierras de labor de los herederos de Juan Montiel, jurisdicción de la ciudad de Los Ángeles, el 5 de diciembre de 1676; sin embargo de lo cual, declara que dicho negro en realidad lo compró para el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, pues lo pago con su dinero, por esta razón renunció y traspasó la propiedad del esclavo en el susodicho.
Juan Diego, indio natural de Jalapa, por lengua de Juan Díaz de la Cueva, intérprete de esta provincia, por hallarse viejo y de mucha edad, declaró a su hija de su primer matrimonio nombrada María Francisca, como heredera única y a quien le pertenece un solar con su casa, ubicados en la calle que va para la ermita de Santiago, a mano derecha, donde hoy viven Juan Miguel y su mujer, indios de este pueblo.