María Rita de la Santísima Trinidad Ruiz, Madre Beata de la Villa de Xalapa, con título de San Francisco Xavier, junto con doña Ana María Rita, residente en este pueblo y con licencia expresa de su marido, José Perdomo, otorgan poder especial al licenciado don Francisco Flandes, Cura del pueblo de Atzalan y por su ausencia a don José Ortiz de Mena, vecino del pueblo de Jalacingo, para que en sus nombres, procedan a la entrega de una escritura de venta de una casa de cal y canto, techada de tajamanil, ubicada en el pueblo de Jalacingo, la cual linda al poniente con la calle de la Amargura y casa de Andrés Abrego, al norte y oriente con solares de los indios del citado pueblo y al sur con solar y casa de don Antonio Cano, casa que vendieron a don Antonio Barrientos, vecino del mismo pueblo, cuyo costo fue de 600 pesos.
CURAS
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El Licenciado Miguel García del Valle, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Atzalan, otorga poder al Licenciado Juan Conte de la Banda, Tesorero de los Reales Colegios de San Pedro y San Juan de la Ciudad de Puebla, para que en su representación reciba de la Real Caja de la Ciudad de México, 440 pesos que se le deben por concepto de la administración del curato que empezó a correr a partir de 1699.
El Bachiller Juan de Landa, clérigo, presbítero, cura beneficiado del pueblo de Jalacingo, como patrón de la obra pía que para casar doncellas pobres mandó instituir Don Antonio de Guevara Unzueta, vecino que fue de Atzalan, vende a Gregorio Suárez Tello y a Doña Agustina de Córdoba, su legítima mujer, vecinos de la jurisdicción de Jalacingo, una hacienda de labor nombrada Tenextepec que poseía Melchor García de Palacios, con un sitio a su linde de ganado mayor nombrado Nacaspatlahua, con sus casas de vivienda, una troje, una caballeriza de pared cubierta de zacate, sin ganado, avío ni apero, en el precio de 2000 pesos de oro común, que han de quedar cargados a censo principal sobre ella, a partir del 1 de septiembre del presente año.
El Capitán Antonio Rodríguez Lovillo, y el Alférez Agustín [Rodríguez]Lovillo, su hijo legítimo, vecinos de la jurisdicción de Jalacingo, venden a la obra pía de casar huérfanas que dejó Antonio de Guevara, difunto, vecino que fue de Atzalan, y a Miguel Muñoz, escribano público del dicho pueblo y patrón de la referida obra pía, cien pesos de oro común de censo y tributo en cada un año; los cuales impusieron sobre una hacienda de labor de pan llevar, dos molinos para trigo y una venta, ubicados en la parte que llaman de Perote, con los ganados mayores y menores, pastos, abrevaderos y los demás pertrechos anexos, por razón de 2 000 pesos de oro común que les dio el Lic. Antonio de Bristan, cura beneficiado del partido de Jalacingo, en nombre del patrón de la obra pía.