Félix Antonio Cardeña y Vicente José Cardeña, vecinos del pueblo de Jalapa, venden al Capitán José Robledano de Cardeña, de la misma vecindad, una casa ubicada en la Calle Real que sube de la parroquia para el Calvario con la que linda y hace frente, al fondo con la casa de Inés López, al norte con otra media casa de los vendedores y al sur con callejón y casa del Capitán Juan de Malpica, cuyo solar tiene 56 varas de frente y 52 de fondo. La venta se hace en 1,725 pesos, de los cuales 960 ha de reconocer a censo que sobre dicha casa están situados a favor del Convento y Religiosos del Señor San Francisco y los 785 los tiene pagados.
CONVENTOS
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El Capitán Gonzalo Márquez de Acevedo, Alguacil Mayor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Villa de Trigueros del Condado de Niebla en España, hijo legítimo de Lorenzo Márquez y Ana Pérez, otorga poder para testar a doña Josefa de la Peña, su mujer. Declara ser hermano de la Cofradía de las Benditas Ánimas, Santa Veracruz, y Santísimo Sacramento en la parroquia de este pueblo. Declara ser patrono de las capellanías que fundaron Francisca Díaz Becerra sobre el molino de pan moler que nombran de Sedeño en la Iglesia y Convento de San Francisco y de la capellanía que instituyó Isabel López Muñoz, asimismo es hermano de la que instituyó María de la O Muñoz sobre el rancho y sus tierras que está contigua al molino de pan moler; para tal caso nombra como patronas a Josefa de la Peña, a Ana Márquez de Acevedo, su hija, y a Álvaro de Paredes y Valdéz, también su hijo. Nombra como albaceas testamentarias a su mujer, a Sebastián de la Peña, su hermano y a su hijo. Como heredera nombra a su hija Ana Márquez de Acevedo.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno y doña Gertrudis de la Gala y Thormes, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedores de los bienes de Juan de Thormes, su hermano, dijeron que ordenó se impongan 2, 000 pesos de principal a censo y dotación, por memoria de misas sobre el valor de las casas que fueron de su morada; por tanto instituyen y fundan la memoria capellanía de misas en que la cláusula expresa, perpetuamente en el convento del Señor San Francisco, una en cada mes, cuyas casas están ubicadas en la plazuela de arriba que da a la calle que baja a la Plaza Pública, colindando al poniente con solar de indios de este pueblo, al norte con casa y solar de Antonio Jaimes, al sur con solar y casa de los herederos de Francisco de Zorrobiaga; los réditos se han de pagar cada año hasta celebración de enajenación.
En el Convento del Señor San Francisco, congregados en comunidad, Fray Pedro Reyes, Predicador y Guardián, Fray Miguel Montero, discretos moradores, y Diego de la Torre Arnate, Síndico del convento, ante mí, el Escribano, aceptan la escritura de obligación de capellanía y obra pía de 12 misas que se han de decir en este convento y la dan por incorporada, asimismo admiten la limosna y réditos de 100 pesos de oro común anuales, y se obligan a decir 12 misas rezadas que se expresan en la escritura de fundación, en la forma y días que en ella se refiere.
Cristóbal de Zárate, vecino de Jalapa, natural del ingenio nombrado Tenampa, hijo legítimo de Juan Ortiz de Zárate y de Sebastiana Díaz, otorga su testamento donde declara lo siguiente: contrajo matrimonio con María Domínguez Muñiz, quien trajo como dote 4 mulas aparejadas. Declara tener entre sus bienes 7 vacas, 3 toretes, 1 becerra, una yunta de bueyes, 1 caballo, 1 yegua, 1 potro. Tuvo cierta dependencia de un rancho que compró a María de Estupiñán en 600 pesos, del que se obligó a la paga de 30 pesos que corresponden al principal, que llegó este débito a la cantidad de 1, 250 pesos, por no haber pagado los réditos y como doña María dejó por herederos al Convento y religiosos del Carmen de la Ciudad de México, quienes trabaron ejecución por dicha cantidad y procedieron al remate del rancho. Nombra por sus albaceas a sus hijos Diego y Antonio.
Diego de la Torre Arnate, Síndico del Convento del Señor San Francisco, dijo que Francisca Frías Sierra, vecina que fue de este pueblo, dejó un molino en términos de este pueblo al Convento y sus religiosos, por capellanía de misas rezadas que fundó, y por haberse deteriorado el molino, pidieron al Ministro Provincial del Santo Evangelio conceda licencia para que la finca se rebaje en 500 pesos en la renta anual para que con ello se afiance, y en esta conformidad se obligan Juan Bravo de Alarcón, a mantener dicha finca, con tal de que se le venda a censo reconociendo el principal expresado. Contando con la licencia solicitada, otorga que vende al mencionado Juan Bravo de Alarcón el mencionado molino que al presente tiene en arrendamiento a censo, en 2, 000 pesos con los réditos anuales.
El Capitán Bartolomé de Castro, don Juan de Medina Caraveo, Juan de Thormes, Alonso de Torquemada, Manuel Vázquez Rincón, el Sargento Juan Romero, Diego de la Torre Arnate y otros vecinos del pueblo de Jalapa, todos juntos de mancomún otorgan poder especial a don Diego López de Luna, Escribano de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, para que en sus nombres pueda parecer ante el Real Provisor y solicite licencia para fundar una cofradía en el Convento del Seráfico Padre San Francisco de este pueblo y honra de la Limpia Concepción para todos los años hacerle su festividad.
El Lic. Don Diego Fernández Larios, clérigo, presbítero, domiciliario del obispado de Puebla de los Ángeles, Teniente de cura de este partido, dijo que por cuanto Su Majestad le ha nombrado cura beneficiado del curato de Cosamaloapa, obispado de Puebla, y le es forzoso sacar la real provisión y el título de dicho curato, ante el Exmo. Señor Conde de la Monclova, Virrey de esta Nueva España, dio su poder cumplido al Lic. Don Alonso Berrueco, presbítero, Capellán del Convento de Religiosas Carmelitas de Santa Teresa de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre parezca ante el Señor Virrey, y solicite se le despache la real provisión y título en forma, del curato y beneficio de Cosamaloapa.
Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, persona en quien se remataron unas casas y un rancho que fueron de Juan de Chávez y de Catalina Velázquez, por la cantidad de 650 pesos de oro común, reconoció y se obligó a pagar los censos que dichos bienes tienen impuestos en favor del Capellán propietario, Lic. Don Gaspar Isidro Martínez de Trillanes, y del convento de San Francisco de Jalapa.
Don Juan de Medina Caraveo, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto en remate público que se hizo en el Alférez Don José de Medina, su padre, se le vendieron unas casas de piedra cubiertas de teja, ubicadas a un lado de la plaza pública y hacen frente con las casas reales y calle de Tecuanapa; las cuales al tiempo del remate estaban pro-indiviso entre Doña Juana de Vargas y Doña Jacinta de Vargas. Y porque al presente, dichas casas están muy deterioradas, el otorgante se convino con Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino de este pueblo y Síndico del Convento de San Francisco de Jalapa, de hacerle traspaso de la parte que como tal hijo y heredero del Alférez Don José de Medina y de Doña Ana Francisca de Córdoba, sus padres difuntos, le pertenece en dichas casas, y poniéndolo en efecto, vende, cede y traspasa en el Convento de San Francisco la parte de las casas antes mencionadas.