Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.
CONVENTOS
795 Descripción archivística resultados para CONVENTOS
El Capitán don Gaspar de Olavarrieta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don José Hernández Salado, Mayordomo del Convento de Religiosas de Nuestra Señora de la Concepción de la Ciudad de Puebla, para que comparezca ante el venerable Dean y Cabildo, sede vacante de dicha ciudad, donde solicite la fundación de una Capellanía de 3, 000 pesos de principal que erigió el Bachiller Antonio Veguilla, y que inmediatamente goce de ella don José Mateo de Olavarrieta, hijo del otorgante.
El Reverendo Padre Juan de Molina, Procurador del Convento de San Hipólito del pueblo de Perote, con poder especial otorgado a su favor por doña Ana Rita García, y haciendo uso de dicho poder, recibe del Reverendo Padre José Enríquez Prior del convento de Perote, en arrendamiento el “ Mesón” que allí se halla, obligándose a pagarlo durante 3 años, declarando que mientras permanezca la flota en el puerto de Veracruz pagará 15 pesos por mes y cuando se vaya a 10 pesos cada uno.
Don Francisco Munguía, vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Laureano Teixa de Senande, vecino del pueblo de Jalapa, una casa de paredes cubierta de madera y teja con otro jacal de rajas, cubierto de tejas arrimado a ella, la cual linda al oriente con la calle que sube al convento del Calvario, al sur con casas de don Manuel de Olmedo, al norte con casas de don Francisco de Arellano y al poniente con solar de Félix Michodel, al precio de 600 pesos.
Don Antonio Sáenz de Santa María, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don José Arlegui y Leoz, Capitán de Dragones con destino en Manila, para que cobre judicial o extrajudicialmente a don Lorenzo López, quien fue vecino de la ciudad de Toluca y ahora lo es de la Ciudad de Manila, la cantidad de 2, 000 pesos que el otorgante como su fiador pagó con los réditos vencidos al Convento de Religiosas de Nuestra Señora de la Encarnación de México, por concepto de una escritura de depósito irregular.
Doña Juliana Efigenia de Zárate, hija legítima de don Luis Beltrán Ortíz de Zárate y de doña Lucía Josefa de Acosta, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casada con don Francisco Javier Morales, difunto; nombra como albaceas a doña Ignacia Gertrudis Morales y doña Rita Morales, sus hijas legítimas, y como herederos universales a don José Joaquín Morales, casado con doña Bárbara Cabañas, don José Antonio Morales, don Manuel José de Morales y Zárate, doña Ignacia Gertrudis Morales, doña Rita Morales, doña Margarita Morales y doña Mariana Morales, religiosa novicia en el Convento de Santa Mónica en Puebla, todos sus hijos legítimos.
José Sabino de la Cruz Ruiz y Josefa Escolástica Molina, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 20 pesos de oro común de censo redimible, los cuales están cargados sobre una casa que la difunta doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, dejó para que se vendieran, labrada de paredes, techada de madera y tejas, linda al norte con la Calle de San Francisco de Paula y casas de don Lucas Rosete, al oriente con solar de Sebastián Rodríguez, al sur con el Callejón de la Tenería y solar de Antonio Camacho, y al poniente con la Calle de San José y casas de don Antonio Amason y don Cristóbal García.
Don Cristóbal García y don José García, padre e hijo, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a Bartolomé Salvo, Síndico del Convento del Señor San Francisco, la cantidad de 30 pesos a censo redimible, mismos que cargan sobre una casa que linda al sur con casas de don Antonio Primo de Rivera y de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al norte con el Callejón del Diamante y solar de Bartolomé Salvo, al poniente con casas de los herederos de doña Ana María de Iglesias. Dichos 30 pesos, los venden en cantidad de 600 pesos que se obligan a pagar al convento en dos pagos, la mitad cada 6 meses.
Don Sebastián Barradas, vecino del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a don Juan Santiago Lobo, vecino de España y Síndico del Convento Hospital, la cantidad de 100 pesos, mismos que don Juan de Lezama, dejó para la compra de aceite para la lámpara del divino de la iglesia de dicho convento, dicha cantidad la impone sobre su casa que posee en este pueblo, y que heredó de sus padres, obligándose a reconocer el 5 % anual.
Don Ventura Rosende, vecino del pueblo de Jalapa, con tienda de pulpería, informa que don Carlos José Garzón, Oficial Mayor de la Administración de las Reales Alcabalas del Convento de Religiosos de San Francisco, del cual fue Síndico Principal el difunto don Bartolomé Salvo, tiene en su poder 200 pesos concepto de sus bienes, los cuales entregó al citado Ventura, quien los tendrá en su poder en depósito irregular, por espacio de 5 años, con obligación de réditos.