Doña Juana de Gatica y Aguilar, vecina y natural de esta villa, hija legítima de Gonzalo Gatica y de doña María Albarez [Álvarez], difuntos, mujer legítima de Gregorio Martínez de Solís, Alguacil Mayor y Regidor perpetuo de esta villa por Su Majestad, otorga su testamento en la manera siguiente: Manda que se cuerpo sea amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco, y sepultado en la iglesia de San Antonio en la sepultura que le corresponda como patrona que es de dicho convento. Ítem manda se digan por su alma quinientas misas rezadas; otras doscientas, cien para el alma de Pedro Suárez, su primer marido, y las otras por el alma de los capitanes Nicolás y José Blanco, sus tíos. Ítem manda se den 100 pesos de limosna para ayudar a la labranza material de la santa iglesia parroquial de esta villa. Ítem manda se den 15 ducados de limosna para la cera del Santísimo Sacramento de la cofradía que está sita en esta iglesia parroquial, para que Su Divina Majestad se sirva concederle las indulgencias, gracias y remisión de sus pecados, según las concepciones hechas por los sumos pontífices. Ítem manda se den a doña Gertrudis de Gatica, su hermana, 500 pesos para que con ellos haga lo que le tiene comunicado, sin que le pidan cuentas de ello. Ítem manda se den 300 pesos a Juan Suárez, persona que se ha criado en su casa. Ítem manda se den 4 pesos a Ángela de la Concepción; 4 pesos a Thomassa [Tomasa] de Soto; 10 pesos a Ana de Guzmán; 100 pesos a Gertrudis, niña que se ha criado en casa de doña Gertrudis [de] Gatica, su hermana; 100 pesos a Gertrudis, niña, hija ilegítima de Juan Juárez y Catalina de Robles; y otros 100 pesos a Cathalina [Catalina] Muñoz, moza, doncella que asiste su casa. Declara que fue albacea y tenedora de bienes de Pedro Suárez, su primer marido. Ítem declara estar casada con el Alguacil Mayor Gregorio Martínez de Solís, con quien ha procreado a doña Águeda María de Solís [Gatica y Aguilar], casada con el Licenciado don Juan de la Veguellina y Sandoval, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España y actualmente Alcalde Ordinario de esta villa, a quien entregaron en dote 13 156 pesos 3 reales. Ordena se funde una capellanía de misas rezadas por su alma, la de su marido y la de sus padres con la cantidad de 1 500 pesos, a los cuales se le sumarán otros 1 500 pesos que su marido otorgará para el mismo fin, dejando a la consideración de su marido el tiempo de la fundación. Dijo que su marido y ella han experimentado muy particulares favores y beneficios de Dios Nuestro Señor en el aumento de la salud como en bienes temporales y deseosos, por lo cual han demostrado su agradecimiento al obligarse a terminar la obra del convento de San Antonio de esta villa y su iglesia hasta dejarla completamente acabada, destinando para ello del caudal de ambos, y para evitar que después de su muerte se haga algún artículo de parte de sus herederos o de los religiosos del convento, declara que lo gastado en dicha obra ha sido por mitad entre la otorgante y su marido y de la misma manera ha de seguir después de su fallecimiento. Ordena que después de su muerte se le otorgue libertad a la esclava nombrada María Mina, negra bozal de cuarenta años de edad, casada con un negro nombrado Gregorio, por el mucho amor y voluntad que le ha tenido y buenos servicios que le ha hecho. Nombra como albaceas testamentarios a su marido y como heredera universal a su hija.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REALCONVENTOS
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El Muy Reverendo Fray Matías Zamudio, Presidente in Capite del Sagrado Orden de San Hipólito, conventual en su convento y hospital de la Santísima Trinidad, exhibió un testimonio de escritura y pidió se registre en este libro de los censos, en el cual consta y parece haber cargado don Cristóbal Eugenio Calderón, vecino de esta villa, sobre su persona y bienes, especialmente sobre una casa que posee en esta villa, la cantidad de 1 000 pesos de oro común de censo principal redimible en favor del convento de religiosos de San Hipólito y hospital de la Santísima Trinidad en esta villa.
BERNARDINO DE TOVAR Y SOTELO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDODon Fabián González Calderón, vecino del pueblo de Orizaba, exhibió una escritura para que se registrase en este libro de cabildo y en él se percibe que dicho don Fabián se obligó de pagar al Reverendo Padre Vicario Fray Domingo de Jesús María y demás religiosos moradores del convento de San Juan de la Cruz de Carmelitas Descalzos de dicho pueblo, 3 200 pesos de oro común por otros tantos que dichos religiosos le suplieron de diversas capellanías, por cuya razón se obligó de pagar los réditos correspondientes de 5 por ciento, y para mayor seguridad del principal hipotecó una hacienda del beneficio de hacer azúcar que posee en el paraje del Cacahuatal nombrada Nuestra Señora del Rosario, asimismo hipotecó una casa de cal y canto, cubierta de teja que posee por suya propia en la calle Real. La presente escritura pasó en el pueblo de Orizaba a 2 de marzo del presente año.
BERNARDINO DE TOVAR Y SOTELO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOEl Padre Fray Felipe de Barbera, Prior actual del sagrado convento y hospital de la Santísima Trinidad de esta villa, exhibió un testimonio de escritura, fecho en 20 de diciembre de 1723, del cual pidió se registre y de ella se apercibe el que el Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa, impuso y cargó sobre una de sus haciendas nombradas Señor San Miguel, y todo lo a ella pertenecientes, 500 pesos de oro común y se obligó a pagar a la parte de dicho convento de San Hipólito y hospital de la Santísima Trinidad, como a sus dueños.
DIONISIO SERRANO, JUEZ RECEPTOREl Reverendo Padre Fray Felipe de Barbera, Prior actual del convento de San Hipólito y hospital de la Santísima Trinidad de esta villa, exhibió un testimonio de una escritura fecha el 30 de mayo de 1729, y en él se percibe que el Sargento Manuel González Bautista, vecino que fue de esta villa, impuso y cargó a censo principal redimible 500 pesos de oro común en favor de dicho convento, sobre la casa de su morada que es de cal y canto, cubierta de madera y teja, en solar de 50 varas en cuadro, que sale de la plaza Pública para el camino del pueblo de Orizaba, y se obliga a pagar a dicho convento como dueño y señor de dicho principal 50 pesos en cada un año de los que corriesen hasta que concluya la redención, dicho testimonio quedó registrado.
DIONISIO SERRANO, JUEZ RECEPTORAgustín Alegre, vecino y del comercio de esta villa, exhibió un testimonio de una escritura [roto] y en él se percibe el que en virtud [roto] doña María Jiménez, vecina de la ciudad de los Ángeles, como madre legítima del Doctor don Miguel José de Sierra Valle y Rioseco, Presbítero difunto, y su universal heredera, cedió y traspasó en el sagrado convento de religiosas de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora, de dicha ciudad, 1 000 pesos de oro común, que el dicho don Agustín Alegre impuso y cargó a censo principal redimible sobre una casa y mesón que en esta villa posee por suyo propio en la calle Real que baja al camino de la Nueva ciudad de la Veracruz, en favor de dicho doctor por otros tantos que el susodicho al tiempo de su fallecimiento quedó debiendo a dicho sagrado convento, por cuya razón el dicho Agustín Alegre como consta de la citada escritura los reconoció sobre dicha casa en favor del expresado convento, y se obligó a pagar 50 pesos de oro común de censo.
DIONISIO SERRANO, JUEZ RECEPTORDon Francisco José Rodríguez de Abouza, Capitán de Infantería Española de esta villa, exhibió y pidió el registro de unas diligencias testimoniadas, incluidas en ella un testimonio de una escritura fecha en la ciudad de los Ángeles a los 20 del corriente mes y año, y según consta el expresado capitán otorgó una escritura de 3 000 pesos de principal en favor del convento de religiosas Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de la dicha ciudad de los Ángeles y en su nombre al mayordomo actual y a los que adelante fueren, en el término de cinco años y en el ínterin sus réditos de un 5 por ciento hasta su íntegra satisfacción; por la dote de su hija Sor Ana Josefa, Religiosa Novicia en él, admitida en dicho convento, los cuales dichos 3 000 pesos de principal los impuso y cargó a censo redimible sobre una hacienda del beneficio de hacer azúcar nombrada Nuestra Señora de la Defensa que dicho capitán tiene en el paraje que llaman Panzacola en esta jurisdicción, obligándose en ella a pagar dicho principal y sus réditos del 5 por ciento.
JUAN DIONISIO SERRANO, JUEZ RECEPTORDon Martín Alfonso de Rivera, vecino de esta villa de Córdoba, Procurador de Causas de la Audiencia Ordinaria de ella, exhibió un testimonio de escritura de fecha de 3 del corriente, y en él percibe que don Antonio José de Barros, vecino y del comercio del pueblo de San Juan de los Llanos hizo constar ante el señor arzobispo de este obispado de la Puebla de los Ángeles, el dominio y propiedad que tiene a 1 000 pesos de oro común y censo principal redimible a su favor, impuesto y cargado sobre la hacienda del beneficio de hacer azúcar nombrada Nuestra Señora de la Defensa, alias Panzacola, que en estos términos posee el Capitán don Francisco José Rodríguez de Abouza, quien le ha satisfecho sus vencidos réditos, “hizo cesión y traspaso de ellos en favor del sagrado convento de religiosas de Santa Teresa de dicha ciudad, por otros tantos que de sus arcas le están mandados entregar por decreto de 30 de diciembre de 1743, de los que dicho don Antonio José de Barros desde ahora para cuando llegue el caso se dio por contento y entregado de dicha cantidad y otorgó recibo de ella cesión y traspaso”.
DIEGO GÓMEZ DE OLASO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOEl Capitán don Francisco José Rodríguez de Abouza, vecino de esta expresada villa, dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, manifestó una escritura de 31 de diciembre de 1744, y en el consta que el Licenciado don Miguel Ignacio de Luque y Montenegro, Presbítero, Capellán del sagrado convento de señoras religiosas Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de la Nobilísima ciudad de los Ángeles, en virtud y fuerza de poder de dicho Capitán don Francisco José Rodríguez se obligó dentro de nueve años a pagar 11 000 pesos de oro común, los mismos que el citado licenciado recibió de las arcas del convento, [para seguridad del principal] hipotecó su hacienda del beneficio de hacer azúcar nombrada Señor San Joseph [San José], alias Cacahuatal, y una casa que posee en esta villa en la calle Real en esquina, cogiendo dos calles, la una que baja de la plaza Pública y va al camino de la Nueva Veracruz y la otra que viene del barrio de San Sebastián y va al de San Juan Tetitlán, alias las Casillas; y de pedimento del otorgante la presente escritura fue registrada en este libro de censos.
DIEGO GÓMEZ DE OLASO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDODon Manuel Francisco García del Castillo, vecino de esta villa, uno de los Procuradores de Causas de la Audiencia Ordinaria, exhibió un testimonio de una escritura para que se registre en los libros de este cabildo, el cual se compone de 50 fojas, su data en la ciudad de los Ángeles a 5 del corriente, y en él se percibe que el Licenciado don Manuel José Rodríguez de Abouza y Meza, Clérigo Presbítero de este obispado y vecino de esta villa, en virtud de poder que le confirió el Capitán don Francisco José Rodríguez de Abouza, su padre, de esta misma vecindad, a causa de hallarse a recibir su sagrada profesión en el convento de religiosas Dominicas Recoletas de Santa Rosa de la ciudad de los Ángeles Sor Mariana Bernarda de la Luz, hermana del citado licenciado y una de las hijas legítimas y universales herederas de dicho Capitán don Francisco José Rodríguez, y como es necesario reintegrar 3 000 pesos de su dote, como se obligó el susodicho su padre por escritura que celebró al tiempo que su hermana recibió el hábito, los cuales quedaron impuestos en la hacienda de fabricar azúcar nombrada Nuestra Señora de la Defensa, alias Panzacola, ubicada en términos de esta villa, dicha hacienda se encuentra valuada en 52 932 pesos y 5 reales de oro común, y sólo sujeta a 7 981 pesos. En efecto dichos 3 000 pesos se ofrecieron exhibir dentro de cinco años con la obligación de réditos con hipoteca de dicha hacienda, por lo que el Licenciado don Manuel José Rodríguez en nombre de su padre se obligó a pagar al convento de señoras religiosas de Santa Rosa y en su nombre al Alférez don Juan Manuel Martínez de Mendiola, su mayordomo.
DIEGO GÓMEZ DE OLASO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDO