Nicolás de Ortega, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga que vende al Síndico y Religioso del Convento de San Francisco de este pueblo, 10 pesos de oro común a censo redimible en cada un año que comienza a correr y contarse desde hoy día de la fecha en adelante, los que impone, sitúa y carga sobre una casa de paredes cubierta de tejas que tiene en este pueblo. Y los 10 pesos los vende en cantidad de 200 pesos de moneda corriente que don Bartolomé Salvo, Síndico actual del Convento, le ha entregado.
CONVENTOS
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Don José Antonio de la Pedreguera, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Nicolás Manuel Fernández, vecino de este pueblo, una casa de paredes cubierta de madera y teja, ubicada en este pueblo en la Calle Nueva con la que hace frente y casa de Juana Hermeregilda Núñez hacia el norte, por donde tiene 16 ½ varas; por el costado del poniente linda con otra casa de la referida Juana; al oriente con casas de José de Ugarte y don Francisco Prudencio Cruzado, al fondo, que tiene otro frente, hacia el sur con callejón que llamaron de Beatriz López y casas de Petrona Nolasco de Zárate y Sandría, alías Sandría, dicho callejón en medio. La vende en 700 pesos, de los cuales 500 pesos están impuestos a censo redimible sobre dicha casa a favor del Convento de San Francisco de este pueblo.
Miguel Gutiérrez, vecino del pueblo de Jalapa, recibió de Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 100 pesos que dejó Benito Posadas, 100 pesos que redimió María Nicolasa de Torquemada , viuda de don Agustín Suárez y 200 pesos que redimió Pedro Domínguez, que hacen total de 400 pesos, de los cuales se obliga a pagar el 5% de réditos, hipotecando su casa que esta en la Calle Real de este pueblo, la cual linda al norte con el arroyo de Techacapa, al poniente con Paula Godínez, al sur Antonio Marín y al poniente con casa de Tomás de Santa Ana.
Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, recibe la cantidad de 1,000 pesos, 500 que doña Juana Teresa de Ibelli dejó por vía de limosna al Convento de San Francisco, y 500 pesos que en la misma forma dejó don Miguel Ponce de León al dicho Convento, cantidades que se obliga a pagar con el 5% anual, al Síndico de citado convento, dando hipoteca de 2 casas suyas que posee en este pueblo, señalando que dicha casa tiene empeño de 1, 000 pesos de principal con obligación de réditos a favor de la capellanía que sirve su hijo el Bachiller José Antonio Fernández de Ulloa.
Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, Síndico del Convento San Francisco de este pueblo, otorga poder especial a don Juan Domingo Gómez Canalizo, vecino de la ciudad de la Veracruz, para que con los derechos y acciones que tiene como Síndico, otorgue recibos por la cantidad de 500 pesos de principal.
Don Manuel de Olmedo y su mujer doña María Josefa de Araciel, vecinos de este pueblo de Jalapa, dijeron que por la mucha devoción que tienen a Nuestro Seráfico Padre Señor San Francisco, de cuyo Tercer Orden son Hermanos profesos, y también por la que tienen al Señor San Diego, otorgan que sitúan 250 pesos de oro común de a 8 reales de plata cada uno, a censo redimible, sobre una casa baja propiedad de los otorgantes ubicada en la calle que de las Casas Reales sube por la puerta del costado de la parroquia a la plaza de la Casa del Rey, con la finalidad de que se le cante una misa anualmente a tres padres del convento de este pueblo, en el día de su fiesta, con un responso al final de ella, por lo que darán 5 pesos y 4 reales de limosna, y para otros fines de tipo religioso.
Don Bartolomé de Borja, vecino y del comercio de este pueblo de Jalapa, otorga poder al Reverendo Padre Fray Andrés Manuel de Amezúa, Guardián del Convento de Tecamachalco de la Religión de Nuestro Señor Padre San Francisco, para que en nombre del otorgante cobre todas las cantidades que le deban, y para que lo represente y defienda en todos sus pleitos.
José Antonio Matamoros, Maestro de herrador, vecino y natural de este pueblo de Jalapa, hijo natural de doña Francisca Montero, declara ser viudo y no tener herederos forzosos. Manda se dé 10 pesos como ayuda para dorar el colateral del convento de San Francisco de este pueblo. Nombra como albacea testamentario fideicomisario al Licenciado don Miguel Suárez, Clérigo presbítero, vecino de este pueblo. Nombra como universal heredero a Gerardo Antonio de edad de 8 años, su ahijado, hijo de su comadre Rita López.
Don Francisco Pérez de Arellano, obligado de los abastos de carne del pueblo de Jalapa, de donde es vecino, debe y se obliga pagar a don José Francisco de Cuevas Aguirre y Espinosa, Abogado de la Real Audiencia y Regidor Perpetuo de la Ciudad de México, la cantidad de 3, 588 pesos y 3 reales, que son el resto de 5, 000 pesos, cantidad en que le arrendó una hacienda de ovejas y las tierras que tiene en la jurisdicción de la Antigua, pertenecientes a su esposa, otorgando como fiador a Francisco Julián Aravalles, vecino de este pueblo, y para seguridad de esta deuda, hipoteca una casa de su morada deslindada en esta escritura, misma que no tiene más gravamen que 400 pesos, que reconoce a censo redimible a favor del convento de San Francisco.
Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, Síndico del Convento de San Francisco, dueño y acreedor de la propiedad que dejó abandonada doña Ana Rodríguez, ubicado en este pueblo y callejón que llaman de Rangel, que linda al oriente con dicho callejón que sube de este convento hacia la Calle de la Amargura, al norte con el caño de agua que divide el solar de Domingo de Cueva, al poniente con la Calle del Ganado y al sur con solar de las Ánimas, por lo cual el declarante, nombra como propietario de dicha casa y solar a José de Ochoa, fiador de dicha Ana, con la obligación de reconocer sobre la propiedad, un censo redimible a favor de dicho convento por 565 pesos de principal con sus réditos de 5 % anuales, pagando la mitad de ellos cada 6 meses, en los tiempos, plazos y condiciones establecidas.