Don Lucas José Barradas, vecino de este pueblo de Jalapa, apoderado del reverendo padre Antonio Paredes de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, Rector que fue del Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de la Puebla, otorga que vende a don Alonso Fernández un pedazo de solar de 22 varas de frente y 34 varas de fondo, hace frente hacia el norte con la Calle Nueva y del otro lado casas que eran de María de Acosta, por el sur con don Antonio Fernández del Campo, por el oriente con casas de Nicolás de Ortega, y Esteban Mojica, calle en medio, por el poniente con casa de don Juan de Rojas. La vende por precio de 120 pesos.
COMPAÑÍA DE JESÚS
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Juan de Alvarado vecino de la ciudad de Los Ángeles, se obligó a pagar a Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, y a Juan de Cigorondo, del Colegio de la Compañía de Jesús, 30 pesos de oro común; los cuales salió a pagar por Antonio de Cuéllar, Contador de la Real Hacienda de la ciudad de la Veracruz, 20 días después de esta fecha.
Doña Antonia Domínguez Ballesteros, viuda de don Baltazar García, y mujer legítima en segundas nupcias de don José Navarro, quien le otorgó licencia expresa, vende a doña Juana Núñez, una casa de tejas, cercada de madera y embarrada de cal, labrada en un solar del Colegio de San Ildefonso de la Compañía de Jesús, en la Ciudad de Puebla, en la cantidad de 100 pesos.
Don Antonio Díaz Parraga, vecino de este pueblo de Jalapa, Mayordomo de la hacienda Acazónica, perteneciente a los Padres de la Compañía de Jesús del Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de Puebla, arrienda a don José Vanegas, vecino de este pueblo, la Venta de Plan de Río, con todo lo que le pertenece, excepto el Cerro Gordo, por el tiempo de 5 años, con una paga anual de 60 pesos en tiempo muerto y 80 pesos en tiempo de flota.
Don Pablo Navarro, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don José García Cano, una casa labrada en un solar de los reverendos padres de la Compañía de Jesús del Colegio de Puebla o México, la casa mide 12 varas de largo, labrada con tejas sobre horcones de madera, cercada en partes de cal y canto, y en otras de piedra y lodo, ubicada en la Calle Nueva, entre casa de Juan Esteban del Valle, por el lado norte y Cristóbal de Contreras, por el lado sur, en la cantidad de 75 pesos.
Doña Juana Gertrudis Sandria, viuda de don Juan Esteban del Valle y vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Juan de Rojas, vecino de este pueblo, una casa de madera y teja, embarrada de cal con una bodega y oficinas, que labraron la otorgante y su marido en un solar que pertenece al Colegio de San Ildefonso de Puebla, de la Compañía de Jesús, a quien dicho Juan reconocerá el pago de arrendamiento mientras tenga dicha casa en tal solar; la casa mide 16 varas de frente y 62 varas de fondo, linda al norte con la Calle Nueva, casa de Juana Núñez y paredes de don Juan de Quiñones, al sur con casa que labró Francisco Javier López y callejón en medio, al oriente con casa y solar de don Alonso Fernández y de la viuda de Salvador, el cigarrero y al poniente con casa y solar de don Baltazar García, al precio de 300 pesos.
Don Lucas José Barradas, vecino de este pueblo de Jalapa, apoderado del reverendo padre Antonio Paredes, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús y Rector que fue del Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de la Puebla, otorga que vende a doña Juana Núñez, viuda de Antonio Vanegas, vecina de este pueblo, un pedazo de solar de 24 varas de frente y 62 varas de fondo, linda por el frente, hacia el norte, con casas de la compradora, Calle Nueva en medio, por el oriente casas de don Juan de Rojas y solar del Colegio, y con casa de don Antonio Fernández; por el sur, que es el fondo, con casas de Javier López, calle en medio, y por el poniente con casa de don José de Acosta. La vende por 192 pesos.
El Licenciado Tomás de Malpica, Presbítero, presentó escritura donde le otorgó poder el Licenciado Miguel Márquez de Amarilla, Presbítero del Obispado de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre reciba y cobre los réditos caídos de una capellanía de 2, 000 pesos de principal, impuestos sobre una casa en la Nueva Ciudad de la Veracruz en la calle de la Compañía de Jesús que posee el Alférez Juan Hurtado, la cual fundó Tomás Arias de Chafalonia. En cuya virtud, usando de esa facultad, dijo que sustituye este poder en José Antonio de Neira Claver vecino del Desierto de Perote, para que en su nombre haga todas las diligencias que menciona el poder.
Antonio Millán Quijada, vecino de esta villa de Córdoba y natural de la ciudad de Tehuacán, hijo de Diego Millán y doña Hipólita Vázquez de Ávila, difuntos, otorga su testamento de la manera siguiente: Manda sea amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco de cuya Tercera Orden es hermano y sepultado en el convento del Señor San Antonio, delante del altar de Nuestra Señora de Los Dolores. Señala habrá tiempo de treinta y seis años poco más o menos que contrajo matrimonio con doña Sebastiana Cid, y él tenía de capital 300 pesos y su mujer no llevó dote alguna, de este matrimonio procrearon 8 hijos. Declara por bienes suyos las casas de su morada, una ubicada en la calle Real con el menaje que hay en ella, otra que compró del Capitán don Nicolás Rodríguez, otra más que está frontero al convento y junto a ésta se encuentra incorporada otra casa chica. Declara le son deudoras algunas personas dentro y fuera de esta villa, de las cantidades de pesos que constan en el libro de cuentas de una tienda que tiene de mercancía con géneros de Castilla y de la tierra en esta villa. Declara que el señor alcalde le debe 550 pesos. También, declara tiene de censo 790 pesos sobre las casas que compró de dicho Nicolas, de aceite de la lámpara de la Tercer Orden. Asimismo, tiene un rancho de tabaco en arrendamiento y declara debe 50 pesos hasta que se discierna a quien pertenecen las tierras en que lo tiene fundado, y en éste tiene cuatro casas, herramientas y una rosa para sembrar tabaco, además, otros bienes, esclavos y animales que se mencionan en esta escritura. Declara tiene veinticinco toros en poder de don Francisco Valero y Alvarado. Nombra por sus albaceas a doña Sebastiana, Bachiller don Pedro Franco de Guzmán y al Capitán don Gaspar Rendón, y solo por tenedora de bienes a doña Sebastiana. Manda que del remanente del quinto de sus bienes se imponga una capellanía de misas rezadas para que a su título se ordene del sacro presbiterato Antonio Millán, su hijo, que se halla estudiando en la Compañía de Jesús de la ciudad de los Ángeles. Nombra por sus herederos a sus hijos, señalando que a la difunta su hija Juana Millán Quijada, mujer que fue de Juan Rodríguez Teiseira, le dio lo que constará por sus libros de cuentas. Nombra a Sebastiana por tutora y curadora de las personas y bienes de sus hijos.
Zonder titelEl Bachiller Juan García de Arroyo, Clérigo Presbítero Domiciliario de este obispado de la Puebla de los Ángeles, hijo legítimo de Juan García de Arroyo y de Juana de Vozmediano, vecinos que fueron de la villa de Carrión, valle de Atrisco [Atlixco], de donde es natural el otorgante y vecino de esta villa de Córdoba, hace su testamento donde declara que la legítima paterna que le tocó por fin y muerte de su padre la renunció en sus hermanas Mariana, María y Petrona García de Arroyo. Declara [tuvo en] propiedad una capellanía de misas rezadas [que fundó] Bartolomé García de Coz [Cos], su tío, [en villa de Carrión], la cual dejó en propiedad a Nicolás García, hijo de su tío y de doña Ana Larios Penchi, por haber entrado éste como religioso de la Compañía de Jesús y ser el deudo más cercano a su tío. Declara que don Felipe Ramírez de Arellano, vecino de la villa de Atrisco [Atlixco], le es deudor de 200 pesos del corrido y renta de su capellanía, que esta impuesta sobre su hacienda de labor y casas. Declara por bienes una casa y solar en esta villa de Córdoba; una negra nombrada Catalina, de sesenta años; dos mulatos nombrados Diego de la Cruz, de quince años, y Miguel, de catorce años de edad; cuarenta y ocho libros grandes y chicos de diferentes materias, entre otro bienes. Ordena que después de su fallecimiento quede en libertad su esclava Catalina, por lo bien que le ha servido y por haberlo criado. Manda se le dé medio solar que tiene en esta villa a su ahijada Melchora, hija de Juan López de Villardoy e Isabel de Rojas, vecinos de esta villa, para ayuda a su casamiento. Deja la casa de su vivienda a la Concordia de San Felipe Neri de la ciudad de los Ángeles, para que sus prepósitos y consiliarios manden decir perpetuamente por su alma e intención una misa rezada cada uno de los doce meses del año. Manda que sus esclavos Diego y Miguel sean entregados a la Concordia de San Felipe Neri, para que sirvan en su iglesia por todos los días de su vida. Nombra como albacea testamentaria al principal [roto] que fuera de la dicha Concordia de San Felipe Neri [roto].
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