Doña Josefa de la Cruz Suárez, viuda y albacea de don Juan Zapata de Herrera, vecina del pueblo de Colipa, jurisdicción de La Antigua Veracruz, vende a Tomás Barradas, vecino de este pueblo, un solar de 46 varas de frente y 56 de fondo, ubicado en este pueblo, el cual linda al sur con solar de la Cofradía de las Benditas Almas, donde viven Francisco Hernández y doña Antonia de Zárate, al oriente con solar de la citada cofradía, donde vive María Viveros, al norte y poniente con solares de la misma cofradía, en el precio de 50 pesos.
COFRADÍAS
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Don Miguel García de Monzaval, don Joaquín José, don Alonso Gómez Dávila y doña Josefa de Pedraza, vecinos de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre del Capitán don Juan Gómez Dávila, difunto, en virtud del poder para testar que les otorgó, el cual usan para señalar su testamento en la forma siguiente: Declaran fue sepultado en la iglesia parroquial de esta villa, amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco. Mandó se diesen 50 pesos de sus bienes para que se repartan entre las cofradías de esta villa, que son: el Santísimo Sacramento, Nuestra Señora de la Concepción, Señor San José, el Santo Cristo, Jesús Nazareno, Nuestra Señora de la Soledad, Nuestra Señora de Guadalupe, Tercera Orden de Penitencia y Nuestra Señora del Rosario. También, les comunicó el difunto que habiendo otros hermanos que apoyen y se fervoricen a hacer algún altar al Señor San Joaquín y Santa [roto] Ana en la parroquia de esta villa, se saque de sus bienes la cantidad que faltare para el cumplimiento de dicho altar, y en él pidió y suplicó se coloque la imagen del Señor San Nicolás, donde permanezca perpetuamente. Mandó se le den 500 pesos a doña Gertrudis Gómez Dávila, su sobrina, hija de su hermano Alonso Gómez Dávila, mismos que están prontos a entregarle por haber contraído matrimonio con don Miguel García de Monzaval. Ordenó que del remanente de sus bienes se impusiese una capellanía de 3 000 pesos de principal y como capellanes a Alonso, a Ventura José y a Nicolás Gómez Dávila y a falta de estos a los parientes más cercanos, y nombró por patrona de la capellanía a doña Josefa de Pedraza, por capellán interino al Bachiller don Juan Gómez Dávila, Presbítero, su sobrino, y en caso de que en el quinto de sus bienes no quepan los 3 000 pesos, se saquen 150 pesos y con ellos se compren hasta donde alcanzare unos mantos, y que éstos se [repartan] entre pobres de esta villa. Mandó se den 100 pesos para que se le entreguen a Josefa hija de Clemente José Hidalgo, difunto, en el ínterin que no tome estado se les entreguen a sus albaceas, cantidad que es en cuenta de 1 000 pesos que le habían ofrecido a Francisca Gómez, su madre, a quien ya le había entregado 900 pesos. El difunto mandó se paguen 50 pesos a Juan de Orantes por concepto de un solar que le compró hace 10 años. Dicho difunto tenía deudas con el Bachiller don Esteban Lambert, Nicolás de Leiva, el Alguacil Mayor don Gregorio Martínez de Solís y otros más que se mencionan en esta escritura, las cuales mandó se paguen de sus bienes; y a él le debían don Lope Antonio de Iribas, Nicolás Campos y Pedro Zacarías, manda se les cobre. También, les comunicó fue albacea del Regidor don José Gómez Dávila y dentro de sus bienes quedó un negro nombrado José, Congo, que vendió al Capitán Manuel de Rosas en cantidad de 300 pesos, mismos que mandó se entreguen a sus hijos don Diego y don Ciprian; y estando en dicho cargo algunos vecinos le quedaron debiendo cantidades de pesos que constan por autos e inventarios, y de las diligencias que hizo entregó algunos pesos a los herederos del regidor, y aunque se había hecho cargo de todo el caudal en las aplicaciones y partes que les tocaba a los susodichos, les comunicó que del caudal le debían 2 500 pesos [roto] que el Alférez José Gómez Dávila, su sobrino, a quien se le aplicaron en las casas de su morada, y habiéndolos necesitado el dicho su sobrino, él se los dio de su propio caudal, y los otros 1 500 pesos fueron por la venta que como tal albacea hizo con doña Micaela Ramos, del potrero que llaman El Novillero, pero salió que por el precio del novillero estaba mal vendido, y así Juan Gómez devolvió los 1 500 pesos de su propio caudal, mismos que manda se rebajen a los menores de dicho su hermano. El difunto les comunicó tenía poder para testar de doña Marina Gómez Dávila, su difunta hermana, cargo que usó para administrar todos sus bienes y especialmente la hacienda nombrada Señor San Joseph [José], que quedó por bienes del Capitán don Juan Rodríguez Durán, de lo cual ajustó y liquidó todas las cuentas y salió alcanzado [roto] por mano del Sargento Agustín de Villavicencio, quien ajustó y asistió a las cuentas, mismas que dejó en manos de la susodicha, y fue su voluntad se cobrase la cantidad de sus albaceas y herederos, rebajándosele un cofre pequeño viejo que tenía dado al Capitán Nicolás Rodríguez, que importó 150 pesos, asimismo, el valor de 80 arrobas de azúcar que de orden de dicho difunto remitió a la Nueva ciudad de la Veracruz, cuya venta fue a 11 reales arroba. El difunto señaló se debían 300 pesos de los bienes del Regidor don José Gómez Dávila a doña María de Olaso y Salgado. Asimismo, mandó se saquen de sus bienes 300 pesos, de los que hace manda a doña Catalina Muñoz de Pedraza, hija del Alférez Antonio Muñoz de Anaya y de doña Ana de Pedraza, y mujer de don Juan de [Meza] y Ascanio, Alcalde la Antigua Veracruz [roto]. El difunto tenía sobre la hacienda de beneficio de hacer azúcar nombrada Santa Theresa [Teresa] [roto] de principal a favor de la Madre Catalina, hija del Regidor don Juan Gómez Dávila, reclusa en el convento de Santa Clara de la ciudad de la Puebla. También les comunicó, que el Regidor don José Gómez Dávila, difunto, fue albacea del Alguacil Mayor Juan de Soto Noguera, y tutor y curador de sus menores hijos y herederos, cuyo cargo recayó en él, y entró en su poder unas tierras que están en el pago de Tlacomulco, cuyo valor Juan Gómez tiene satisfecho a los herederos de Juan de Soto, y después apareció otro dueño reclamando derechos sobre dichas tierras en virtud de títulos que él volvió a comprar, y mandó que la cantidad que tenía suplida a los herederos de Soto se cobre de sus bienes. Por bienes del difunto, los otorgantes declaran la hacienda nombrada Santa Theresa [Teresa] en el pago de Tlacomulco que se compone de 21 caballerías de tierra y sobre éstas un censo a favor del Bachiller don Sebastián de Torija Ortuño, Presbítero, vecino de la Puebla. Y usando del poder para testar, señalan que se constituyen albaceas. Del remanente de sus bienes nombran por herederos a Alonso, doña Ana María, Ventura José y Juan Gómez Dávila, sus hijos; y nombran a doña Josefa de Pedraza por tenedora de bienes, tutora y curadora de sus personas y bienes.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODon José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo de Jalapa, con testamento realizado en la ciudad de la Antigua Veracruz de fecha 13 de agosto de 1750, informa que por vía de codicilio ordena se funde una capellanía para que se administren los santos sacramentos a los españoles y hombres de razón que lo necesiten. También dispone 4,000 pesos de oro común en reales para la construcción de dicha capellanía y pide que la obra sea concluida dentro de los seis meses siguientes a su muerte, nombrando por patrona de dicha capellanía a la Orden Tercera de Penitencia de San Francisco y en su defecto a la Cofradía del Santísimo Sacramento de este mismo pueblo; como primer Capellán nombra al Bachiller don Bartolomé Martínez de Mora, clérigo presbítero domiciliario del obispado de la ciudad de Puebla de los Ángeles y en su defecto nombra en segundo, tercero y cuarto lugar a los bachilleres don Manuel, don Juan y don Francisco de Olmedo y Araciel hermanos colegiales de la misma ciudad de Puebla.
Don José Antonio de Santa Ana y doña Gertrudis Margarita Velázquez Zavala, su legítima esposa, informan que han recibido de Fray Manuel Tenorio, religioso Presbítero del Sagrado Orden de Predicadores, la cantidad de 200 pesos, que el citado fraile ha donado a la hija del matrimonio antes mencionado, de nombre Ana María, con la cual se obligan sus padres a pagar la citada cantidad de pesos, para cuando la dicha Ana María cumpla 25 años, y para cubrir dicho adeudo hipotecan un molino para moler pan por la citada cantidad de 200 pesos, con réditos a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de Misantla, jurisdicción de La Antigua Veracruz; dicho molino esta ubicado en este pueblo de Jalapa, linda al oriente con el llamado Chorro de Sedeño, al poniente con tierras de don Juan Ricardo y el río de Santiago, al sur con tierras de los Quiroses y al sur con solar de los deudores, dicha hipoteca tiene como fiador de una casa a don Antonio López, vecino de este pueblo.
Don Andrés Rodríguez Rojo, vecino de Jalapa, otorga que ha recibido de don Pedro Domínguez, Mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas de la parroquia del pueblo de Actopan jurisdicción de la Antigua, 700 pesos de oro común en calidad de depósito irregular por tiempo y espacio de 5 años, pagando 35 pesos de réditos cada año, y para el seguro del principal, hipoteca un rancho que tiene en términos de Jalapa nombrado Agua Santa, hacia el paraje de las Ánimas, y una casa en la calle de la Amargura frente a la casa del difunto Don Domingo Díaz Mier, entre la casa del capitán don José Antonio de la Pedreguera y la de don Bonifacio Fernández.
Don José Ortiz de Zárate, natural y vecino de esta Villa, hijo legítimo de don Cayetano Ortiz de Zárate y de doña Micaela Sánchez [Mancilla], difuntos, otorga su testamento donde declara contrajo matrimonio con doña Gertrudis Vela, con quien procreó a un niño que murió. Declara por bienes suyos y de su esposa un ranchito corto de ganado mayor, situado en terreno que nombran La Peregrina, jurisdicción de la Antigua Veracruz, el cual está a cargo de [Juan] Manuel Vela, mayordomo y administrador de él, sobre lo cual no puede asegurar el número de cabezas que habrá quedado en resulta de la sequía que se ha experimentado en el presente año. Declara por sus bienes una casa en esta Villa, ubicada en la Calle de la Caridad, la cual esta afecta con dos principales a favor de la Cofradía del Carmen y del Convento de San Francisco. Ordena se le den a Gregoria, huérfana que esta a su lado, 30 pesos y otro tanto a su ahijado Manuel Mena, a quien también ha criado. Nombra como albacea y heredera universal a su esposa Gertrudis Vela.\t
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, viuda y heredera de Don Manuel de Riveros, vende a Catalina de Garate, vecina de la Antigua Veracruz, un solar que tiene en aquella ciudad, de 15 varas de frente y 67 varas de fondo; linda con casas de Juan de Garate y con solar de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, en el precio de 25 pesos de oro común.
Don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor y vecino de esta jurisdicción de Jalapa, con poder de don Rodrigo Montañés de la Cueva, Presbítero, Vicario y Juez Eclesiástico de la Antigua Veracruz, informa que el Capitán don Gregorio de Fernández Mantilla, le vendió una casa ubicada en este pueblo de Jalapa, en la calle de los Quirozes, la cual tiene un censo de 100 pesos a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento, mismos que se obliga a reconocer en nombre de su poderdante.
Don Sebastián Muñiz, vecino del pueblo de San Francisco Actopan, jurisdicción de la Antigua, Mayordomo de la Cofradía del Divinisimo Señor Sacramentado, otorga poder especial a don Pedro Moreno, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, para que en nombre de la cofradía que representa, cobre a la Real Junta de Bienes la cantidad de 1, 035 pesos, que don Miguel de Acosta le debe.\r\n