Don Pedro Miguel Martínez, actual Mayordomo de la Cofradía de la Concepción, vecino de Jalapa, vende a favor de dicha cofradía, la cantidad de 300 pesos de oro común, a censo de 5 % anuales que empiezan a correr desde hoy, los cuales impone sobre unas casas ubicadas en la Calle de San Francisco de Paula, con la que hace frente al sur, al oriente linda con casa de los otorgantes, al norte con casa de don Bartolomé Salvo, al poniente con casa de la Cofradía del Señor Sacramentado; esta propiedad fue avaluada en 600 pesos.
CENSOS
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Don Felipe de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, reconoce y acepta un censo de 800 pesos de principal, cargados sobre unas casas que tomó y cuyo censo fue otorgado por don Fernando Ponce de León, a favor del Padre Alonso José Gatica y don Antonio del Camino; de dicha cantidad de censo, 400 pesos se usarán en réditos para las misas del señor San José y los restantes 400 para la Archicofradía del Divinismo de esta antigua parroquia.
Juan de Oceta, escribano de Jalapa, dio fe y testimonio que el capitán don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, exhibió una escritura de redención de 51 600 pesos de oro común de censo de los 112 000 que están cargados en el ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, en favor de doña Francisca Díaz Matamoros por la mitad del dicho ingenio y en cuyo derecho sucedió el Alférez Andrés de Arano, vecino de la ciudad de Los Ángeles.
Don Andrés Pérez de la Higuera y su esposa doña Francisca Díaz Matamoros, vecinos de esta provincia, dieron a censo y tributo redimible a Francisco Hernández y a su mujer Inés Díaz Matamoros, 112 000 pesos de oro común, valor de las tierras, caña, esclavos, ganados, edificios y otros bienes que a doña Francisca le cupieron por herencia del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, que fue de su padre Juan Díaz Matamoros; por los cuales, don Francisco y doña Inés se obligaron a darles 4 000 pesos de oro común de censo anuales, a razón de 28000 al millar, pagaderos por sus tercios corridos la cantidad de 1 333 pesos, 2 tomines y 8 granos.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, en su calidad de albaceas de don Juan Díaz Matamoros y en cumplimiento a una cláusula de su testamento, agregaron 262 pesos de principal y 13 pesos y un tomín de renta en cada año, a una capellanía de misas dotada con 2 000 pesos de principal y 100 pesos anuales de renta que impuso sobre las haciendas de labor de Pedro Rodríguez, vecino de la jurisdicción de Tlalmanalco, por razón de una escritura de censo que el susodicho libró en favor del difunto Juan Díaz Matamoros. El instituidor nombró capellán a su sobrino, el bachiller Juan de Quirós, quien aceptó administrar la capellanía y gozar de su renta, obligándose a decir las misas por las almas de sus tíos Juan Díaz Matamoros y Magdalena Díaz, su mujer.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando, y su hijo Don Antonio de Orduña Loyando, residente en este ingenio, jurisdicción de Jalapa, dieron su poder cumplido a Doña Ana de Guadalajara y Castillo, mujer legítima de Don Diego, madre de Don Antonio, para que en sus nombres y a su dita y crédito tome de la persona o personas que le quieran dar hasta en la cantidad de 4 000 pesos de oro común en plata,oro, joyas u otro cualquier género, y si le pareciere, se obligue de mancomún a la paga de la referida cantidad: o si hallare alguna persona que los quiera dar a censo redimible, a razón de 5 por ciento, conforme a la última premática de Su Majestad, y los sitúe sobre la estancia de Espanta Judíos, en la jurisdicción de La Antigua, y unas casas en la ciudad de Los Ángeles, libres de censos y otra enajenación.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio de hacer azúcar, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre ajuste [de cuentas] y liquide con su tía Doña Beatriz Márquez de Amarilla, vecina de la ciudad de México, viuda de Juan Castillete, sobre los réditos de un censo cargado en esta hacienda y los daños de una escritura de 20 065 pesos de oro común que le debe, que pasó ante Luis de Valdivieso, escribano real, el cual haga desde el 1° de enero de 1641, fecha del último ajustamiento que ambos hicieron.
El Tesorero Diego de Gamboa, y su mujer, Sebastiana del Moral, dieron a censo redimible a Juan López Ruiz Matamoros, tío de doña Sebastiana, vecino de esta provincia, la mitad del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan, situado a 4 leguas de Jalapa, con todos los esclavos, tierras, aguas, cañaverales, ganados, aperos y demás cosas pertenecientes a dicha mitad, y un molino de agua de pan moler ubicado en este pueblo, cerca del Convento de San Francisco.
Diego de Orduña Loyando, vecino de la provincia de Jalapa, declaró que el principal (151 pesos) de los once pesos de oro común de censo que Juan de Quiroz y Francisca de Yépez le vendieron, pertenece a su padre Francisco de Orduña.
Luisa de Arellano, vecina de la provincia de Jalapa, aprobó y ratificó la imposición de un censo de 3 000 de principal sobre sus bienes; así como la escritura de obligación que su marido Carlos Sámano y Quiñones hizo en favor de Baltazar de Balza, vecino de Veracruz.