El Fray José Enríquez, del Orden de San Hipólito, Prior del Convento Hospital del pueblo de Perote, en nombre de dicho convento, otorga poder especial al Reverendo Padre Fray Agustín de Arriaga, Prior del Convento Hospital del Espíritu Santo de México, para que imponga la cantidad de 2, 300 pesos a censo redimible, con obligación de pagar réditos anuales del 5 % a favor de dicho convento, y también se ocupe de todos los pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
CENSOS
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Don Alonso de Alba, albacea del difunto Alguacil Mayor don Juan de Quiñones, dijo que entre los bienes que quedaron de dicho difunto se encuentra un rancho de labor nombrado San José, con 2 caballerías de tierra, valuadas en 1, 000 pesos, mismos que sobre ellas están cargadas y reconoce a censo a favor del Hospital Real. Propiedad que da en arrendamiento a don José de Trapaga, vecino del pueblo de Jalapa, por el periodo de 3 años, al precio de 100 pesos 1 tomín, pagando 50 pesos al otorgante y 50 pesos al hospital por censo con las condiciones mencionadas en esta escritura.
Don Tomás Rajadel, vecino del pueblo de Perote, dijo que como albacea de don José López Trujillo, don Sebastián Martínez y de don Salvador de Zepeda, entregó 500 pesos de cada uno de ellos a su hijo don José Antonio Rajadel, quien otorga los recibió. Cuya cantidad está cargada a censo, sobre los ranchos Aguatepec, Teaco y Tlastepec, con la obligación de reconocer sus réditos al 5% anuales a favor de su padre don Tomás Rajadel, por estar cargados al culto de Divinísimo, Cofrade o hermanos, siempre y cuando se verifique haber Cofradía del Santísimo Sacramento en esta parroquia por ser para su culto y ornato, y para seguridad de dicho principal, hace hipoteca especial de dichos ranchos.
Don Manuel de Zárate, Mayordomo de la Cofradía de San José de esta Parroquia de Jalapa, solicita la cancelación de una escritura, por la cantidad de 100 pesos de oro común, que recibe del Doctor José Suárez, cantidad impuesta a censo sobre la casa que se remató al Bachiller Manuel de Iglesias, quien la vendió al Bachiller Ignacio Fernández Álvarez, con obligación de réditos a favor de Obra Pía, por orden y voluntad de Teresa Fernández de Espinosa, quien la heredó de su esposo don Diego de Castro y Gamboa.
Doña Gertrudis Margarita Velázquez Zavala, viuda de don José Antonio Santa Ana Cagigas y vecina del pueblo de Jalapa, señala en su declaración testamentaria que don Francisco Maniau y Ortega, viendo que ella había perdido sus propiedades por ejecución de los censos caídos a los que estaba obligado su esposo, le ofreció que le compraría una casita donde pudiera vivir y le dio 450 pesos, cantidad con la que compró a doña Juana de Meléndez una casa que está en la calle que baja al molino, de la que aun no le han entregado escritura, por lo que solicita que la mencionada escritura se haga a nombre de su hijo Pedro Miguel Santa Ana Cagigas.
El Alférez don Bartolomé Salvo, vecino y del comercio de este pueblo de Jalapa, dijo que tiene un mesón en este pueblo, que compró con la condición de reconocer a censo redimible de 600 pesos a favor del Gobernador, alcaldes y regidores de los naturales de este pueblo, por lo que reconoce por señores de dicho censo a los naturales y se obliga apagar los réditos correspondientes.
Don Manuel de Olmedo y su mujer doña María Josefa de Araciel, vecinos de este pueblo de Jalapa, dijeron que por la mucha devoción que tienen a Nuestro Seráfico Padre Señor San Francisco, de cuyo Tercer Orden son Hermanos profesos, y también por la que tienen al Señor San Diego, otorgan que sitúan 250 pesos de oro común de a 8 reales de plata cada uno, a censo redimible, sobre una casa baja propiedad de los otorgantes ubicada en la calle que de las Casas Reales sube por la puerta del costado de la parroquia a la plaza de la Casa del Rey, con la finalidad de que se le cante una misa anualmente a tres padres del convento de este pueblo, en el día de su fiesta, con un responso al final de ella, por lo que darán 5 pesos y 4 reales de limosna, y para otros fines de tipo religioso.
Don Francisco Pérez de Arellano, obligado de los abastos de carne del pueblo de Jalapa, de donde es vecino, debe y se obliga pagar a don José Francisco de Cuevas Aguirre y Espinosa, Abogado de la Real Audiencia y Regidor Perpetuo de la Ciudad de México, la cantidad de 3, 588 pesos y 3 reales, que son el resto de 5, 000 pesos, cantidad en que le arrendó una hacienda de ovejas y las tierras que tiene en la jurisdicción de la Antigua, pertenecientes a su esposa, otorgando como fiador a Francisco Julián Aravalles, vecino de este pueblo, y para seguridad de esta deuda, hipoteca una casa de su morada deslindada en esta escritura, misma que no tiene más gravamen que 400 pesos, que reconoce a censo redimible a favor del convento de San Francisco.
Don Cristóbal Francisco García y don José Antonio García, padre e hijo, informan que la difunta doña Petrona Josefa de Castro, madre de José, le dejó por bienes, una casa de cal y canto cubierta de tejas, ubicada en este pueblo, linda al sur con la Calle Real que de la plaza sale hacia la Veracruz y casas de don Laureano [Fernández] de Ulloa, al oriente con casa de doña Ana María de Iglesias, al norte con solar de Manuel de Santa Ana y al poniente con el callejón de Ibáñez, la cual tiene sobre si 500 pesos de censo y aunque la casa ganó 1, 000 pesos fueron por ayuda de una bodega que dicho Cristóbal hizo a su costa y crédito, por cuya razón se dividió el arrendamiento entre los otorgantes, por lo cual convienen dicho José y Cristóbal que la casa y bodega sean repartidos en partes iguales para que los dos la vivan o renten, y en caso de que alguno de los dos quiera reclamar lo relacionado en este documento, se le impondrá la pena de 200 pesos.
Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, Síndico del Convento de San Francisco, dueño y acreedor de la propiedad que dejó abandonada doña Ana Rodríguez, ubicado en este pueblo y callejón que llaman de Rangel, que linda al oriente con dicho callejón que sube de este convento hacia la Calle de la Amargura, al norte con el caño de agua que divide el solar de Domingo de Cueva, al poniente con la Calle del Ganado y al sur con solar de las Ánimas, por lo cual el declarante, nombra como propietario de dicha casa y solar a José de Ochoa, fiador de dicha Ana, con la obligación de reconocer sobre la propiedad, un censo redimible a favor de dicho convento por 565 pesos de principal con sus réditos de 5 % anuales, pagando la mitad de ellos cada 6 meses, en los tiempos, plazos y condiciones establecidas.