Manuel de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Félix de Acosta y de doña Luisa Barradas Villavicencio, difuntos, otorga poder para testar al Alférez Felipe de Acosta, su hermano, y a Antonio García de Baldemora, su yerno, para que en su nombre puedan otorgar su testamento. Declara tener 7 hijos legítimos; a los casados les tiene dadas las porciones que les comunicó a sus albaceas. Tiene entre sus bienes 2 trapiches de hacer azúcar, uno nombrado Nuestra Señora de la Concepción, sobre el que está litigioso un censo que se ha de imponer; y el otro nombrado San Diego, del que tomaron razón sus albaceas. Nombra como herederos a sus hijos y como albaceas a los arriba mencionados.
CENSOS
1001 Descripción archivística resultados para CENSOS
Manuel de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de haciendas y trapiches en términos de esta jurisdicción, dice que por remate público que se le celebró por los señores inquisidores de un trapiche nombrado la Limpia Concepción de Nuestra Señora con sus tierras, cañas y esclavos, en seguimiento de ejecución hecha a los bienes que fueron de Claudio Teodoro de Ceballos, y siguiéndose concurso de acreedores en el cual fue opuesta la parte del Convento y religiosas del Señor San Jerónimo y Jesús María de la Puebla de los Ángeles, por el crédito de principal de 2, 000 pesos, resto de 7, 000 que reportaba el convento a su favor contra la hacienda y bienes, cuyo remate se le celebró el 27 de abril de 1705 con la obligación de reconocer los principales censos cargados sobre el trapiche, con la paga de un 5% de rédito anual; así reconoce el adeudo que tiene al colegio y convento por dueños en el directo dominio de los 2, 000 pesos de este censo.
El Licenciado Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico en el Pueblo de Jalapa, dijo que habiendo otorgado poder a José Julio Lospillosi, Agente de Negocios en el Real y Supremo Consejo de Indias, y que otorgó otro poder a Diego Verdugo y Ávila, vecino de la Ciudad de Sevilla en los Reinos de Castilla, con revocación de dicho poder que se notificó y en su virtud don Diego Verdugo le otorgó poder a Pedro Foronda para que lo sustituyera, quien ya tiene noticia de todo lo referido por Diego Verdugo, por lo que ahora otorga su poder a éste, para que en su nombre continúe en la pretensión del censo de prebenda de una de las iglesias catedrales metropolitanas de la Ciudad de México o de la Puebla de los Ángeles.
Don Bartolomé Cosío, residente en el pueblo de Jalapa, y don Juan Antonio Sánchez de Mosquera, de la misma vecindad, el primero albacea testamentaria de doña Teresa de Córdoba y Arellano, marido y heredero universal el último, como consta en el codicilio que otorgó, en cuya conformidad venden a don Luis González de Lucena, mercader, unas casas que demuestran en una memoria de que las heredó del Capitán Lorenzo Romero Jurado, su primer marido, miden de frente 125 varas y 54 de frente, ubicadas en la Calle Real que sube de la plaza, cuyas colindancias son con casa de Francisca Zavala, al frente con casas de Inés López y el Capitán Antonio Cardeña, al fondo con calle que sube de la parroquia al Calvario. La venta se hace con el censo de 200 pesos, quedando revocada la imposición y satisfechos sus réditos, en precio y cantidad de 1750 pesos.
Lucas Francisco de Ayala, español vecino del pueblo de Jalapa, impone y carga a censo 200 pesos de oro común de principal a favor del Convento del Señor San Francisco, que son de obra pía para decir misas con sus réditos de 5% al año, sobre una casa y solar más otro pedazo de solar inmediato, cuyas colindancias son al oriente con un pedazo de solar y casa de Juan Rodríguez, que lo divide un arroyo que baja de Xallitic, al oriente con callejón y casa de María de Thormes, al norte con dicho arroyo y fuente de Techacapa, al sur con Calle Real. Cuyas medidas son de 19 varas y media de frente y 12 de fondo.
Melchor García, vecino del Desierto de Perote, impone, sitúa y carga a censo 1, 200 pesos de oro común de principal, a favor del Alférez Sebastián de Flores Moreno, español vecino del pueblo de Jalapa, albacea y tenedor de bienes del difunto Juan de Thormes, cuya cantidad toca y pertenecen a los hijos menores, que han de redituar en el tiempo de 4 años que se cuentan a partir del 1 de mayo, los cuales sitúa y carga sobre una casa ubicada en el Desierto de Perote y una troje que está frontero, 100 bueyes, 40 yeguas y caballos, 100 vacas de vientre y el Molino de Río Frío. Cuya cantidad recibe de manos del Alférez Sebastián de Flores Moreno.
Catalina de Acosta, mujer legítima de Antonio García de Baldemora, vecina del pueblo de Naolinco, otorga poder general al mencionado Antonio García de Baldemora, para que en su nombre pueda recibir y administrar sus bienes y capitales, imponga cualquier censo y para que pueda seguir y finalizar el juicio divisorio y demás diligencias que se están haciendo sobre la partición de bienes que quedaron por fin y muerte de su padre Manuel de Acosta.
El Bachiller Bernardo de Molina, Cura Vicario de la Doctrina de Naolinco, dijo que es poseedor de una capellanía que fundó el Licenciado Diego Sánchez de la Vega, Presbítero Domiciliario que fue del Obispado de México, por 2, 800 pesos de principal y 110 de renta en cada año impuestos sobre la hacienda de San Pedro y San Pablo situada en la jurisdicción de la Villa de Cadereyta que fue de don Pedro Solchaga, cuya noticia es que tienen hecho depósitos reales por esa cantidad y sus réditos que se le deben, por tanto otorga poder especial a Miguel de Cetina y Mata, Cura de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de México y al Alférez José González Jurado, Guarda Mayor de la Real Casa de Moneda de la ciudad de México, para que en su nombre hagan las diligencias en censo de los 2, 200 pesos que rentó para sí y después para que fuera Capellán, y otorguen la redención en forma de la persona que haya hecho el depósito.
El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar, vecino del pueblo de Jalapa, vende al Alférez Juan de Morales, de la misma vecindad, unas casas de vivienda ubicadas en la Calle Real junto a la Plaza, que lindan con casas de los herederos de Ana de Alfaro, con casas que posee el Capitán Antonio de Campo, en 1 150 pesos de oro común; 650 pesos de ellos a censo redimible y los 450 ha de reconocer por pertenecerle al patrono de la capellanía que instituyan Juan de Chávez y Catalina Velázquez y 250 pesos a la capellanía de misas que sirven los religiosos del Señor San Francisco, que deja por vía de depósito en el Alférez por los corridos de 2 años que se cumplieron en septiembre de 1713.
Fray Antonio Cagigas, Guardián del Convento del Señor San Francisco y Diego de la Torre Arnate, Síndico del mismo convento, reciben del Alférez Sebastián de Flores Moreno, 1, 000 pesos de a 8 reales de plata, mismos que estaban gravados a censo redimible sobre la casa en que vive a favor del convento, por imposición que hicieron Manuel Rodríguez de Maya y Luisa Ordóñez, su mujer, para dote de una memoria de misas rezadas que establecieron en ese convento como consta en escritura.