Francisco de Aguirre, vecino del pueblo de Jalapa, albacea y tenedor de bienes de Francisco de Araciel, su padrastro, nombrado por poder para testar, dijo que entre sus bienes quedó un solar de 89 varas de frente y 55 de fondo con el gravamen de 400 pesos de principal, censo que reconocía a favor del Convento del Señor San Francisco, pagándole 20 pesos de réditos en cada año, en cuyo solar esta fabricando una casa, del cual vende un pedazo a Juan Bautista de Arroyta, Escribano Público de la jurisdicción de Jalapa, que tiene de frente 29 varas y media y de fondo 50, linda por el frente con el cementerio del Convento, al fondo con el mismo solar, al poniente con casa y solar de los herederos de Ana González de Astudillo. La venta se hace en 177 pesos 6 tomines de oro común, 77 pesos y 6 tomines se los han pagado de contado y los 100 restantes quedan cargados a censo redimible.
CENSOS
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Agustín Velázquez y María Rodríguez, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que han tratado que José Antonio de Santa Ana se case con Gertrudis Margarita Velásquez Zavala, su hija legítima y para que tenga efecto y sustenten sus obligaciones, le prometen por dote 12 yeguas con 1 caballo, 6 caballos mansos, 10 vacas, la mitad de la casa en que viven con la mitad del solar, bajo los linderos que contiene la escritura cargada con 200 pesos de censo; entregar a su hija vestida; los bienes los entregarán cuando tenga efecto el matrimonio. Él por su parte, manda en arras prometer nupcias a Gertrudis Margarita, 200 pesos que se consignan en el rancho de labor que posee en términos de este pueblo para que gocen de los privilegios.
Fray Juan de Cabrera, Hermano Mayor Provincial de la Orden de la Caridad, título del glorioso Mártir San Hipólito, dio licencia al Padre Fray Antonio de Luna y Arellano, Hermano Mayor del Hospital de Jalapa [Hospital de Nuestra Señora de la Concepción], para que pueda vender a censo un solar de los que posee por suyo dicho hospital.
Doña Teresa de Arellano, vecina de este pueblo de Jalapa, mujer legítima del Capitán Lorenzo Romero Jurado, con licencia de su marido por estar inepto para poder administrar sus bienes, otorga que recibe por mano de Juan de Thormes, apoderado de Andrés García de Monsaval, 200 pesos a censo redimible a razón de veinte mil el millar, los cuales sitúa y grava sobre las casas de su morada, ubicadas en la Calle Real, obligándose a pagar 10 pesos de tributo anual al Síndico del Convento de Nuestro Padre San Francisco por las misas que se rezan por el alma de doña Josefa de la Gasca y Ortega.
Gertrudis de Thormes, mujer legítima del Alférez Sebastián de Flores Moreno, vecinos del pueblo de Jalapa, con licencia de su marido, vende al Capitán Antonio de Campo, de la misma vecindad, una casa de vivienda ubicada en la Calle Real de este pueblo, que colinda con casas del padre Miguel Alonso de Angón, en que tiene fundada la capellanía y con casas de Miguel Jerónimo López de Ontanar. Dicha casa la heredó de su tía Teresa de la Gasca y Ortega con cargo e imposición de 400 pesos de oro común a censo redimible. La venta se hace en 500 pesos; 100 de ellos los ha recibido y los 400 restantes quedan constituidos y cargados sobre la casa a censo principal redimible de 20 mil el millar para pagar los réditos que corren a partir de 1 de octubre.
Don Benito Fernández de la Calleja, criador de ganado mayor en Jalacingo, otorga poder especial a Domingo López, vecino del pueblo de Misantla, para que en su representación otorgue escritura de venta a censo redimible de 20 mil el millar de la hacienda de ganado mayor llamada Tulapa que hoy es del vínculo y mayorazgo que posee don Jerónimo de Salazar Méndez, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, con quien convino en comprarla en 3 mil pesos a censo redimible.
El Bachiller Manuel del Pozo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, dijo que por despacho del Doctor y Maestro Carlos López Torrijos, Juez de Testamentos, Capellanías y Obras Pías mandó por auto de 17 de julio de 1703 se trajesen al pregón las fincas de la capellanía cuyo propietario es el Bachiller Miguel Pérez de Medina y por comisión al Bachiller Antonio Méndez de la Cruz, Teniente de Cura, para que procediese al remate, informándose que el remate se haría el 27 del mismo mes y año, y habiendo sacado el último pregón y hecho el remate de 2 caballerías de tierra por 600 pesos de oro común a censo redimible, se notificó en ese día para que se le hiciera la escritura de imposición, por lo que impone en las tierras 600 pesos en que se remataron para pagar los réditos que le corresponde por cada año hasta su redención. Dichas caballerías de tierra colindan con el cerro Macuiltépetl, por otra parte con tierras de Diego de Zárate, con tierras de Sebastián de Acosta y con tierras de Domingo Luis.
Doña Micaela de Gamboa, viuda de Pedro Perdomo, vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Bachiller Pedro Perdomo, su hijo, para que la represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles, criminales y eclesiásticos, y especialmente para que venda una hacienda de labor que compró al Doctor Francisco Sentín Villamane, Cura Vicario que fue de la Ciudad de la Nueva Veracruz. Dicha hacienda la podrá vender en el precio que se ajuste, otorgando la escritura de venta con el cargo de 3, 000 pesos de principal que están a censo redimible a favor de las religiosas de Santa Clara de la Ciudad de Puebla de los Ángeles.
El Bachiller Pedro Perdomo, Cura de la Doctrina de la Antigua Veracruz, albacea y tenedora de bienes de doña Aldonza Clara de Vargas, nombrado por poder para testar, donde menciona que una cantidad de pesos sitúa y carga sobre una casa que tenía en el pueblo de Jalapa, para que de sus arrendamientos se pague al Bachiller Pedro Perdomo a quien le encomendó su administración, así como se utilicen algunas ganancias para sus reparos o en su caso la venda a censo, en cuya virtud otorga que vende a doña María Nicolasa de Torquemada, mujer legítima de don Agustín Suárez, la casa que se menciona bajo de los linderos que expresa la escritura de propiedad, exceptuando del solar 20 varas de frente y 24 de fondo. La venta se hace en 1, 600 pesos de oro común, 330 de ellos le ha dado en reales de contado y los 1, 270 ha de reconocer a censo por quedar cargados a favor de la capellanía que goza el Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta.
El Alférez Laureano Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Gregorio Fernández Mantilla, de la misma vecindad, un mesón ubicado en la Plaza Pública con los cuartos y oficinas con que se halla y le pertenece, bajo los linderos que se comprende, con 27 varas de frente y otras tantas de fondo, linda al frente con dicha plaza, al fondo con casa y corral cercado de Juana de Castro, al norte con el callejón que llaman de Flores y por el sur con casa del vendedor, asimismo le vende todos los colchones, camas, mesas, bancos, sillas y los arrimos que le pudieran servir. Cuyo mesón no tiene más gravamen, empeño ni hipoteca que 600 pesos de oro común de censo principal y 30 de réditos en cada año a favor de los naturales. La venta se hace en 1, 300 pesos; 600 de ellos ha de reconocer a censo redimible.