Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que habiendo quedado como albacea de su tío el Licenciado Diego González, Presbítero patrono de la capellanía de misas que instituyeron Diego González y Mariana de Astudillo, padres de Diego González y abuelos maternos de Sebastián de Acosta, a cuyo título su tío ascendió al sacro presbiterato y cuya propiedad la cedió al Bachiller Miguel Pantaleón de Acosta también presbítero, quedando grabados cuantiosos bienes que corresponden los 1000 pesos de su principal a favor de Alonso García de la Torre, sobre las tierras y molino de pan moler, como se expresa en la escritura de fundación, y habiendo fallecido Pascuala González, hija de los instituyentes y última poseedora de las casas en la Calle Real puesta en público pregón y almoneda, se celebró remate como consta en la escritura a la cual se remite. Es así que a pedimento del Síndico del Convento del Señor San Francisco en la presentación del convento, por el que le tocare los 1000 pesos de principal a favor de Alonso García de la Torre, ganaron despacho, en cuya virtud por lo que le toca como poseedor de la casa como patrono, otorga poder especial al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo, para que en su representación parezca ante el Juez General de este Obispado y ante las demás justicias que con derecho deba para que haga los pedimentos, requerimientos del desembargo y secuestro de bienes, asimismo pida el amparo y posesión de los bienes vinculados a la capellanía.
CAPELLANÍAS
680 Descripción archivística resultados para CAPELLANÍAS
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, y el Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Clérigo Presbítero, de la misma vecindad, dijeron que Diego González y Mariana de Astudillo su legítima mujer, fundaron una capellanía de misas rezadas de 1, 000 pesos de principal sobre todos sus bienes y caballerías de tierra a favor de Alonso García de la Torre, el 4 de marzo de 1618, y este último como dueño principal, instituyó y fundó una obra pía, capellanía de misas rezadas en el convento de San Francisco de este pueblo, a su favor y de sus religiosos del que ha sido patrono Sebastián Díaz de Acosta. Y para que Diego de la Torre Arnate, Síndico de ese convento haga aceptación, se obligan cada uno a celebrar y otorgar en forma la escritura de obligación, quedando esta anulada.
El Bachiller José Antonio de Santa Marina, vecino de la Nueva Veracruz, como primer capellán de la capellanía que por testamento otorgó su abuela doña Ana Fernández de la Calleja, señalando por finca de imposición una casa de cal y canto cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que baja a la Plaza Pública, con su solar de sacro del Obispado de Puebla, tiene de frente 47 varas y 58 de fondo, linda al oriente y al poniente con solar de Luis López, cercado de piedra; por dote principal de la capellanía se otorgaron 1, 000 pesos de oro común, quedando la mencionada casa sin los 700 pesos de principal, impuestos a favor del convento de San Francisco, restándole 300 pesos de censo, de la que los albaceas hicieron venta a Juan Guerra Bejarano, quien quedó obligado a los censos anuales de dicha capellanía.
Fray Juan Martín Borrego, Guardián del Convento del Señor San Francisco; Fray Miguel Montero y Fray Carlos García Monzaval, moradores de ese convento, en nombre de los demás conventuales, dijeron que poseen un solar con 89 varas de frente y 55 de fondo en la calle que va para el alto, detrás de la Iglesia parroquial, hace esquina enfrente del palacio, colinda con la iglesia, por otro lado con casas que llaman de la doctora, con el patio del cementerio del convento y al norte con casa de Francisco Carranza. Dicho solar lo hubo el convento vía limosnas y capellanía de doña Juana de Vargas en 400 pesos de principal que sobre él están cargados a favor del convento a razón de 5% de réditos, ahora lo venden a don Bartolomé de Castro con poder de Francisco de Araciel, vecino de la Neva Ciudad de la Veracruz, bajo las calidades y condiciones que se refiere, en los 400 pesos referidos.
Diego de la Torre Arnate, Síndico del Convento del Señor San Francisco de Jalapa, dijo que Francisca Frías Sierra, vecina que fue de este pueblo, dejó al Convento y sus religiosos un molino en términos de este pueblo, que fundó cierta capellanía de misas rezadas, y por haberse deteriorado el molino, pidieron al Ministro Provincial del Santo Evangelio conceda licencia para que la finca se rebaje a 500 pesos en la renta anual para que con ello se afiance, en esta conformidad se obliga Juan Bravo de Alarcón a mantener dicha finca con tal de que se le venda a censo reconociendo el principal expresado. Contando con la licencia solicitada, otorga que vende al mencionado Juan Bravo de Alarcón el mencionado molino que al presente tiene en arrendamiento a censo, en 2, 000 pesos con los réditos anuales.
Don Gaspar de Thormes, vecino de Jalapa, en virtud del poder que en su persona substituyó Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de este pueblo, vende en nombre de Doña María de Estupiñán al Capitán Don Francisco García López, vecino de Jalapa, una casa de piedra y lodo, cubierta de teja, ubicada en una de las esquinas de la plaza pública de él, que hace callejón entre dicha casa y el mesón; linda con solar y casas que hoy posee Ana Fernández de la Calleja, en la Calle Real, por el precio de 1500 pesos de oro común; los 1000 pesos, de un censo en favor del Monasterio de San Francisco de Jalapa, de una capellanía de misas que fundaron Manuel Rodríguez de Maya y Luisa Ordóñez, su mujer; y los 500 pesos restantes, en esta forma: los 100 pesos en reales de contado, 200 pesos para dentro de dos meses de venida la flota; y los últimos 200 pesos, para los dos meses después de haberse ido la flota mercante del puerto de Veracruz.
Doña Sebastiana de la Gasca, vecina de Jalapa, vende al Alférez Sebastián Sánchez de las Fraguas, residente de este pueblo, una casa de piedra y madera cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que sale de la plaza pública para el camino [Real] de la ciudad de México; linda con casas de Doña Teresa de la Gasca y Ortega, su sobrina, y por otra parte con solar y casas de Juana del Moral y Argaiz, de 24 varas de frente y 24 y media varas de fondo, por el precio de 1250 pesos de oro común; los 250 pesos en reales, y los 1000 pesos, a censo del 5 por ciento anual de una capellanía de misas que por su alma y las de sus parientes funda la otorgante sobre dicha casa, cuyas misas se dirán en la iglesia que quisiere el capellán interino, Licenciado Don Miguel Alonso de Angón, cura, vicario interino de Jalapa, mientras tiene la edad Antonio de Thormes, niño, hijo de su sobrino Doña Nicolasa de la Gasca y Ortega y de Gaspar de Thormes.
Don Gaspar Francisco de Viera, Escribano Mayor de Minas, Registro y Real Hacienda de la nueva ciudad de Veracruz, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, se obligó a pagar a Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, Mariscal de Castilla, vecino de la ciudad de México, 3026 pesos de oro común, procedidos de los corridos de las capellanías y obras pías que sobre el ingenio de Almolonga instituyó Luis de Tovar Godínez, y el dicho Mariscal goza como patrón de las capellanías, por razón de habérsele hecho al otorgante remate en almoneda pública de dicho ingenio, con todo lo a él perteneciente, desde el 16 de mayo de 1686 hasta el 13 del presente mes y año de la fecha, los cuales se obligó a pagar en esta forma: 637 pesos y un real de oro común, en cada año durante cuatro años consecutivos, y cumplido dicho término, de allí en 9 meses, los 447 pesos 4 reales restantes.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio su poder cumplido al Lic. Don Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, para que en su nombre reciba y cobre del Padre Rector del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y de su Procurador, 3000 pesos de oro común, que están cargados a censo redimible sobre dos sitios de ganado menor con 10,000 cabezas, por modo de sufragio y capellanía, que fundaron Don Andrés Pérez de la Higuera y Doña Francisca Díaz Matamoros en este ingenio, el 6 de junio de 1616.
El Bachiller Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a Catalina García, su madre, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre rija y administre dos capellanías que el otorgante sirve; una instituida por María Godínez, morena libre, sobre dos casas de piedra cubiertas de teja, ubicadas en dicha ciudad, con 400 pesos de censo principal; y otra capellanía fundada por Don Francisco de Leiva Irasi, Corregidor y Teniente de Capitán General que fue de la Veracruz, sobre una casa que está en la calle de San Agustín, con mil pesos de oro común de censo principal; cuyos réditos de las dos capellanías suman 250 pesos anuales, los cuales cobre de las personas arrendatarias y administradores de tales bienes.