El Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos y su mujer, Ana de Irala, vecinos de la provincia de Jalapa, venden al Bachiller Antonio de Acosta; clérigo presbítero, primer capellán nombrado de la capellanía de misas que por el alma del Bachiller Bartolomé Gutiérrez, fundó el Dr. Diego Fernández del Hierro, cura beneficiado de Tlacolula, cien pesos de oro común de censo y tributo redimibles anuales, por razón de 2000 pesos de oro común que recibieron.
CAPELLANÍAS
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El Dr. Diego Fernández del Hierro, vicario del partido de Tlacolulan, como albacea testamentario del Bachiller Bartolomé Gutiérrez, autorizó a los capellanes que sucedieren en la capellanía de misas fundada por el alma del finado, para que puedan decir las misas donde mejor les pareciere.
Doña Elena Rodríguez, viuda de Sebastián Pérez de Medina, vecina y natural de Teziutlán, dio poder a sus hijos el Bachiller Miguel Pérez de Medina, beneficiado del pueblo de Jalapa, y a Juan Pérez, para que en su nombre hagan y otorguen su testamento con las cláusulas, declaraciones, mandas, legados, y obras pías que les tiene comunicadas. Pero antes de cumplir con sus legados, pidió a sus hijos tomen 1500 pesos de sus bienes, y los den a censo redimible, sobre las fincas que les parecieren y se adjudiquen por dote de una capellanía de misas que habrán de instituir por su alma y la de su difunto esposo.
Los muy reverendos padres Fray Francisco Jaimes, predicador y guardián del Convento de San Francisco de Jalapa, y los predicadores Fray Pedro Muñoz, Fray Hernando Ricardo y Fray Miguel de Godoy, moradores en él, por ausencia del Síndico Don Francisco de la Higuera Matamoros, habiendo visto la escritura de fundación de una capellanía de misas otorgada por Isabel López Muñoz, como albacea de su hermana Francisca Díaz Becerra, se dispusieron a aceptar la capellanía, sin embargo, no pasó por la falta de la patente.
Testamento del Bachiller Gerónimo de Olivares, clérigo, presbítero domiciliario del Arzobispado de México, hijo legítimo de Juan de Olivares y Juana de Castro, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de Sevilla, de donde es natural el otorgante. Declara por bienes una casa baja en la collación de San Juan de la Palma en Sevilla y la renta de una capellanía en la misma collación. Declara tener otra capellanía en el Hospital del Amor de Dios en la dicha ciudad de Sevilla. Declara por bienes una casa en la ciudad de México, en la Alameda, adelante del portal que llaman del Regidor. Declara que vino a esta provincia de Jalapa con poder de doña Francisca de la Peña, vecina de la ciudad de México, para administrar el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción y demás haciendas que tiene en esta provincia. Nombra como albacea al licenciado Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado de este partido. Nombra como heredera a su alma.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, dijo que por cuanto compró a censo redimible del Lic. Hernando de la Barrera, presbítero, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, que ya es difunto, dos sitios para agostadero de ganado menor, en términos de los pueblos de Ixhuacán y Teocelo en la cantidad de 3400 pesos de principal y la fundación de una capellanía de misas que como capellán propietario servía su tío Juan de Torres Pozo Antiguo, con la renta de 170 pesos anuales, en cuyo derecho sucedió el Lic. Alonso Samusgado, clérigo del Arzobispado de México, a quien ha pagado su renta y al presente le debe algunos réditos. Y en virtud de haber traspasado el otorgante en forma verbal los mencionados sitios a José de Armenta, vecino de Teocelo, y respecto de haber venido a este pueblo con carta de justicia para su cobranza Diego González de Peñafiel, vecino de la ciudad de México, el dicho beneficiado vende, cede y traspasa realmente los dos sitios de agostadero a José de Armenta, según en la forma que los está poseyendo el otorgante, y pagará la renta que le tocare de los réditos que hasta el 20 de febrero del presente año está debiendo al Lic. Alonso Samusgado.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, tutora y curadora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, como patrona de una capellanía de misas que fundó Don Andrés Pérez de la Higuera, y por haber fallecido su último capellán, nombró por capellán propietario al Bachiller Don Manuel del Pozo, cura del ingenio La Santísima Trinidad, para que la sirva y administre.
Doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, vecina de Jalapa, como nieta de Doña Mariana de Astudillo y de Don Diego González, fundadores de una capellanía de 20 misas rezadas y 3 cantadas en cada un año, impuesta sobre ciertas posesiones y dos caballerías de tierra, situadas en términos de Jalapa, dotada con 1500 pesos de oro común, su fecha, 26 de mayo de 1637, en favor de Diego González de Astudillo, su tío, y habiendo fallecido éste, como patrona de dicha capellanía, nombró por capellán al Bachiller Benito Bueno, el cual es cura propietario de Xonotla[Jonotla], obispado de la Puebla de los Ángeles.
El Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de Jalapa, y Doña Teresa de Arellano, su legítima mujer, fundan una capellanía de misas por las almas de los otorgantes, las de sus padres y parientes difuntos, con 3000 pesos de oro común de principal, que cargaron sobre una tenería que los susodichos tienen a la salida de Jalapa, camino a la ciudad de Veracruz. Fue voluntad de los instituidores que el primer capellán, fuera uno de sus nietos, prefiriendo siempre el mayor al menor, y en caso de no haberlos, nombraron al Bachiller Felipe Galván, que está cursando estudios de Teología en la ciudad de Los Ángeles, y como primer patrón a su hijo Juan Romero Jurado, vecino de este pueblo.
Juan de Chávez natural de la Fuente del Maestre, en los Reinos de Castilla, y Catalina Velázquez, su legítima mujer, vecinos de Jalapa y residentes en el rancho nombrado San Sebastián, fundan una nueva capellanía de misas rezadas con 2 000 pesos de oro común de principal, los cuales situaron a censo redimible sobre unas casas de su propiedad ubicadas en el pueblo de Jalapa, en la calle que va de la plaza principal a el cerro de Macuiltepec; un rancho en términos de Jalapa, con sus casas, trojes de piedra, 2 caballerías y 2 suertes de tierra; 8 rejas, 24 bueyes de arada, 30 yeguas y otros aperos, los cuales hubo de Alonso Guilarte; con cargo de dicha casa de 12 pesos de censo anual a favor del Convento de San Francisco. Y los fundadores, herederos y sucesores se obligaron a pagar al capellán que se nombrare, 100 pesos de oro común de censo en cada 1 año, a partir del 15 de febrero del presente año.