El Alférez Sebastián de Flores Moreno y Gertrudis de la Gala y Thormes, su legítima mujer, albaceas que son de Juan de Thormes, hermano de esta última, encontrándose en el Convento de San Francisco con los padres Fray Pedro de Rey, su predicador, Fray Miguel Montero, discreto morador en el y Diego de la Torre Arnate, Síndico del Convento, para la obligación de pagar 48 pesos 4 reales de oro común de limosna anuales por las 10 misas rezadas que han de decir los religiosos del convento como aparece en la fundación de la capellanía.
CAPELLANÍAS
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El Licenciado Gabriel Pérez de Alvarado, Presbítero, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Zacatlán, dijo que Rodrigo Fernández de la Calleja, impuso una capellanía de 3, 000 pesos de principal a censo redimible sobre un sitio de tierras nombrado Macuiltépetl, con rédito de 5%, cuya fundación consta en la escritura de imposición, quien trabó ejecución y vencido el artículo fue declarado por legítimo dueño e hizo su venta a censo redimible en 1, 000 pesos de principal a Juan Bravo Laguna, labrador, vecino del pueblo de Jalapa, difunto, quien le pagó sus réditos en vida y le quedó debiendo el principal. Por lo que otorga poder especial al Licenciado Juan de Alvarado, Presbítero, Cura del partido de Teziutlán, para que en su representación cobre y reciba de los bienes que quedaron por muerte de Juan Bravo Laguna lo que le quedó debiendo.
El Bachiller Manuel del Pozo vende a Sebastián Díaz de Acosta, vecino de Jalapa, 2 caballerías de tierra ubicados en términos de este pueblo, colindan con el cerro Macuiltépetl, con tierras de Domingo Luis, con tierras de Diego de Zárate y Sebastián Díaz de Acosta, cuyas tierras compró por remate que se le hizo de la capellanía que fundó Mariana de Astudillo, difunta, en 600 pesos de oro común a censo redimible, cuyo tributo ha pagar y reconocer a favor del Bachiller Miguel Pérez de Medina. Declara que no tiene otro gravamen, así le cede, traspasa para que pueda usar de ellas a su voluntad.
El Capitán Juan de Malpica, marido de doña Catalina de Borboa, y el Bachiller Tomás de Malpica, hijo y heredero de la mencionada Catalina, y Fernando Bazán de Otero, con poder de Ángela de Malpica, entre otros herederos, dijeron que por fallecimiento de doña Catalina de Borboa tienen hecho inventarios y avalúos de los bienes que dejó el Capitán Juan de Malpica; y el Bachiller Tomás de Malpica, Fernando Bazán de Otero y el Capitán Antonio Fernández, en nombre de sus mujeres, tienen aceptada la herencia materna y habiendo hecho partición de todo, otorgan que han recibido del Capitán Juan de Malpica 3, 546 pesos de oro común cada uno, por lo que ahora otorgan escritura de recibo. Asimismo Juan de Malpica declara que la hacienda de San Antonio Ateguetla esta afecta a la capellanía de 3, 000 pesos de principal que goza el Bachiller Tomás de Malpica y para que le quede libre de la afección se obliga a quitársela ante el señor juez de capellanías por lo que a él le toca la da por libre.
El Capitán Bartolomé de Castro y José Robledano de Cardeña, mercaderes, vecinos del pueblo de Jalapa, instituyen y fundan una capellanía de misas rezadas con la dote, nombramiento de capellanes y patronos, en los siguientes términos: instituyen la capellanía con 3 mil pesos de oro común de principal, 150 pesos que le han de pagar al capellán, cuya cantidad han entregado al Bachiller Rodrigo Rincón, Presbítero Domiciliario para que en 12 días los ponga en el cofre de los depósitos del señor obispo y a su satisfacción se pongan a réditos. Nombran como primer capellán al Bachiller José Joaquín de Flores Moreno y por su falta a Juan Francisco de Lucena, como capellán interino y primer patrono nombran al Bachiller José Joaquín de Flores.
Juan José Rincón, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que vende al Capitán Juan de Malpica, de la misma vecindad, una casa en solar que es de la capellanía que goza el Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, que compró de los albaceas de Hipólito de Amaya, en 630 pesos de oro común horros de alcabala y costos de escritura, que le ha de pagar luego de que salga del puerto de San Juan de Ulúa la flota a cargo del General Manuel López Pintado.
Doña Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Gaspar de Thormes y de doña Nicolasa de la Gasca y Ortega, otorga su testamento donde declara ser casada con el Alférez Sebastián de Flores Moreno, trajo como dote lo que consta en la carta donde también constan las arras que su marido le dio. Durante su matrimonio tuvieron como hijos a don José Joaquín de Flores Moreno, Abogado de la Real Audiencia de México, Clérigo Diácono, y a doña Mariana de la Cruz Flores Moreno, casada con Luis González de Lucena, a quien se le dio de dote 9, 000 y tantos pesos como consta en la carta; a su hijo le impusieron 2 capellanías de 3, 000 pesos cada una como consta en la carta de fundación. Tiene como bienes suyos una casa ubicada en la Calle Real donde están las otras 2 casas. Asimismo cuenta con una tienda de géneros. Como esclavas tiene a Rita María, negra criolla, a María mulata, y a María Tomasa, mulata con un hijo suyo nombrado Juan. Nombra por sus albaceas a su hijo José Joaquín y por su ausencia a don Luis de Lucena, como herederos nombra a sus hijos.
El Licenciado Juan de Palafox y Mayorga, Abogado de la Real Audiencia de México, con poder del Licenciado José Joaquín de Flores Moreno, Presbítero del Obispado de la Puebla, Abogado de la Real Audiencia, vende al Capitán Luis González de Lucena, vecino del Pueblo de Jalapa, una casa baja y alta techada de teja, ubicada en la Plaza Pública con el solar que esta cercado de paredes contiguo a ella, bajo los linderos que contiene la escritura, con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres, libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 1, 500 pesos que sobre ella están cargados por capellanía que goza el Licenciado José Joaquín de Flores Moreno, por precio de 4, 500 pesos de oro común.
El Licenciado Juan de Palafox y Mayorga, Abogado de la Real Audiencia, con poder de José Joaquín de Flores Moreno, Presbítero Abogado de la Real Audiencia de México, dijo que su padre es capellán propietario de la capellanía que fundó doña Sebastiana de la Gala, de 1, 000 pesos de dotación sobre unas casas que fueron de su morada, ubicadas en la Calle Real que sale de la Plaza Pública para el camino de la Ciudad de México, cuyas colindancias son con casas del Capitán Antonio de Campo, con solar y casa de Antonio Cabello y al fondo con la calle que sube de la parroquia al Calvario; dicha casa recayó sobre el heredero de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, quien asimismo le sustituyó el nombramiento de patrono por su testamento. En tal virtud vende a doña Petronila Javiera Rodríguez Díaz, mujer legítima del Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, la mencionada casa bajo los linderos expresados, en 1, 400 pesos; 1, 331 quedan impuestos a censo redimible a favor del capellán o fuera en adelante a quien ha de pagar los réditos correspondientes.
Isabel López Ruiz Matamoros, soltera vecina del pueblo de Jalapa, heredera de Juan López Ruiz Matamoros, su padre, quien dispuso mandar decir todos los años una misa cantada por las almas de sus padres el día de San Francisco, por lo que ésta manda que sus hijos lo continúen haciendo como hasta ahora. Dejó por bienes suyos, un sitio de molino ubicado a las espaldas del convento que le costó 1, 000 pesos; mandó venderlo para fundar una capellanía de misas. Declara no se ha dado cumplimiento a esta cláusula por no haber comprador ni dinero para reedificarlo, sólo queda el sitio cuyo valor será de 100 pesos, cantidad que no es suficiente para fundar una capellanía, en tal virtud cede y transfiere a Gertrudis Margarita Velázquez Zavala, su sobrina, el mencionado sitio, con la obligación de que perpetuamente ha de mandar decir una misa cantada como se ha señalado, más otras 4 misas rezadas en cada año perpetuamente.