El Bachiller Manuel del Pozo, capellán en el Ingenio de Almolonga, revocó un poder dado a José de Castro, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y dio su poder cumplido a Don Gregorio Osorio, encomendero de azúcar, y vecino de Veracruz, para que en su nombre cobre los pesos de oro común que se le deben y adelante debieren, las personas que tienen en arrendamiento dos casas en dicha ciudad.
CAPELLANES
3 Archivistische beschrijving results for CAPELLANES
El Lic. Don Alvaro de Sámano y Quiñones, clérigo, presbítero, vecino de la ciudad de México, residente en el ingenio de San Miguel de Almolonga que quedó por fin y muerte de sus padres Don Carlos de Sámano y Quiñones y Doña Luisa de Valdéz [y Arellano], declaró que desde 1625 ha sido administrador y capellán del citado ingenio, con cuyo trabajo se ha conservado e ido en aumento, así en esclavos como en pertrechos; pero debido a su precaria salud, decidió separarse de su administración y donó a su hermano Don Juan de Sámano y Quiñones la parte de la herencia que tiene en el ingenio de San Miguel Almolonga, y de los demás derechos como administrador y capellán, con cargo y obligación de su hermano Don Juan, que durante los días de su vida le ha de dar 1 200 pesos de oro común en cada un año, para su congrua y sustento; unas casas de morada en la ciudad de México, a espaldas de la iglesia catedral; tres o cuatro esclavos negros, varones y hembras, del dicho ingenio; asimismo, los 200 pesos de oro común que se impusieron en el citado ingenio a su favor desde que se ordenó sacerdote, los subrogó en las casas de morada que le ha de dar su hermano Juan de Sámano en la ciudad de México, el cual aceptó esta escritura y se obligó a cumplir lo en ella estipulado.
Doña Luisa Ponce de León, viuda de Don Juan Sámano y Quiñones, vecina de la ciudad de México, residente en su ingenio de (San Miguel) Almolonga, jurisdicción de Jalapa, en nombre de Luis de Tovar Godínez, Escribano Mayor de la Gobernación y Guerra de esta Nueva España, como patrono de la capellanía patronato lego que fundó de 4 000 pesos de principal sobre dicho ingenio de azúcar, nombró capellán del citado patrono al Bachiller Fernando de España, presbítero, para que sirva la referida por el tiempo que Don Luis de Tovar Godínez lo estime.