Doña María Manuela de Acosta, viuda y albacea de don Manuel José de Acosta, curadora y tutora de los bienes y personas de sus hijos legítimos, vecina de este pueblo de Jalapa, a la cual le fue impuesta una fianza de 500 pesos, se obliga a pagar a sus hijos, lo que les corresponde de los inventarios de su difunto padre, por lo que hipoteca sus bienes dotales y gananciales, especialmente una casa, ubicada en este pueblo, de paredes y techada de madera y tejas, la cual linda al sur con la Calle de San Francisco, al poniente con la Calle del Ganado, al norte con solar y casa de Pedro de Guevara y al oriente con el Callejón de la Sierpe.
CALLE DE SAN FRANCISCO
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Don José Antonio de Ochoa, natural y vecino de esta ciudad, de sesenta y siete años de edad, hijo legítimo de don Manuel Ochoa, difunto, y de doña Mariana Ladrón de Guevara, otorga su testamento de la siguiente manera: Ordena ser sepultado pobremente en el cementerio rural. Declara fue casado con doña Dionisia González, ya difunta, con quien procreó a don Ramón, casado con doña María Antonia Olvera; a doña Gertrudis, viuda de don Antonio Medina, casada en segundas nupcias con don Miguel Palacio; a doña Ana María, casada con don José Mariano Castellanos; a doña María del Carmen, doncella de treinta y cuatro años de edad; a doña Eugenia, doncella de veintidós años; a don Francisco, soltero de veinte años; a don Manuel, soltero de dieciocho años; a don José Esiquio de quince años; y a doña María Merced, doncella de doce años. Declara por bienes una tienda y obrador de platería en la calle de San Francisco, cinco vacas y parte del valor de una casa que labró en compañía del citado don Antonio Medina, cuando estuvo casado con su hija. Mejora a su hijo don José Esiquio Ochoa y González en lo que valga dicha tienda de platería, consignándole desde este momento sus utensilios, herramientas, alhajas y cuanto le pertenece, asimismo, mejora a sus hijas doncellas con una vaca a cada una. Nombra como herederos a sus hijos y como su albacea a su hermano don Fulgencio Ochoa.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANODon Guillermo de Espino, vecino y del comercio de esta villa, labrador en su cantón, natural de San Luis Huamantla, hijo de don Jerónimo de Espino y de doña Isabel Josefa Apresa, difuntos. Por la presente, otorga su testamento en la forma siguiente: Es su voluntad que, del quinto de sus bienes, se entreguen legado 500 pesos en reales efectivos, a su hermana doña María Isabel de Espino. Declara fue casado con doña María Josefa Soria, que no llevó nada ni antes ni después del matrimonio, y él tendría una cortedad, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos. Expone que hace once años pasó a segundas nupcias con doña María Francisca Peredo, quién trajo a ésta alianza 170 pesos, a la que él ofreció de su peculio 1 000 pesos en clase de dote. Declara que dos casas contiguas, que posee en el pueblo de Coatepec frente al curato, que compró en almoneda pública, pertenecen a sus tres hijos del primer matrimonio: José María, Francisco Ciriaco y María Manuela de Espino y Soria. Adquiridas con dinero, que después del fallecimiento de su madre, él tuvo en su poder, por bienes de su difunto padre, él tuvo en su poder por bienes de su difunto padre, a las que él hizo reparos y mejoras, que ascenderán sobre un poco más o menos a 1 310 pesos, como consta en su libro y de los que se reembolsó 500 pesos, lo que arreglaran sus albaceas, con la condición, de lo que resulte les hace legado, donación o mejora del tercio de sus bienes a sus tres hijos. Declara que cuando pasó a segundas nupcias tenía de capital 7 000 pesos, según el inventario que hizo con este fin, de cuya segunda alianza tuvo a sus hijos Francisco Mariano y Guadalupe Braulia de Espino y Peredo. Declara que su esposa tenía una vaca que le ha reproducido hasta 10 cabezas, de las que es voluntad, que este aumento quede a beneficio de ella; así como el deducible quinto de sus bienes. Señala que su hijo José María, tiene 23 cabezas de ganado vacuno y cuatro caballos, y él sólo tiene mulas, lo señala para que sus bienes ni se inventaren ni se lleven a la masa de los suyos, ya que su hijo los adquirió con el sueldo que disfruta en la hacienda de la Orduña. Declara que el día 10 del presente, compró su esposa a doña María Luisa de Castro y de Guevara una casa en esta villa, haciendo esquina a las calles de San Francisco y del Ganado, en 3 000 pesos al contado y mitad de alcabala con dinero de la pertenencia de él, cuya finca es su voluntad la disfrute su citada esposa a la que le hace legado deducible del quinto de los bienes de él. Por bienes suyos declara: tres casas, una ubicada en la calle de los Ingenios, otra en la calle de San Cristóbal y la tercera, en la calle de San Francisco, que es la misma que se menciona en la cláusula anterior. Una tienda mestiza en la hacienda de la Orduña, otra en la calle Principal de esta villa; con otra contigua de ropa, que desde 1819 tiene en compañía de su hermano político don Antonio José Peredo, con el principal y condiciones que constan en papel firmado por ambos. También reconoce por suyas, unas mulas aparejadas que tiene en la Orduña, tres o cuatro solares eriazos en el pueblo de Coatepec, con ropa de su uso y ajuar de casa y lo demás que contará a sus albaceas. Cumplidas todas las mandas, que carga a su quinto y las deducciones y el tercio que sufra el tercio de sus bienes, de lo que sobrare lo destina en favor de su hija doña María Manuela de Espino y Soria. Nombra por sus albaceas a doña María Francisca Peredo, su esposa, a su hermano el Presbítero don José Vicente de Espino, y a su hermano político don Antonio José Peredo. Nombra por herederos a sus cinco hijos. Nombra por tutor de los hijos de su primer matrimonio a su hermano el Presbítero don José Vicente de Espino y a los del segundo a su hermano político don Antonio José Peredo.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANODon José Couttolene de esta vecindad, dijo que en 11 de noviembre del año pasado se formalizó escritura por el traspaso que le hizo don Tomás Henrier de un establecimiento de fonda en esta villa a la calle de San Francisco, inclusa una mesa de billar con sus utensilios en precio de 400 pesos al contado; y que en los mismos términos que lo tomó el comparente y por el propio precio se lo ha vuelto a traspasar al mismo Henrier, sin más diferencia que no estar ya situado dicho establecimiento en la calle de San Francisco y sí en la segunda Principal. Y queriendo que esta retroventa conste por instrumento público, el nominado José Couttolene otorga que le tiene hecho formal traspaso a Henrier del citado establecimiento de fonda y villar con todos los muebles, enseres y utensilios, según y el otorgante los recibió por la lista que obra separada y en cantidad y precio de 400 pesos que tiene recibidas a su entera satisfacción.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL E INTERINO PÚBLICOEl Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, albacea de la difunta doña Nicolasa Catarina Cardeña, otorga que vende a favor de don [José] Joaquín [de] Mora, de esta misma vecindad, una casa de pared de cal y piedra, cubierta de madera y teja, de edificio bajo, situada en la Calle de San Francisco, haciendo esquina con el Callejón de la Sierpe o de Acazingo. Se compone de 22 y media varas de frente al sur, dicha calle en medio, y del otro lado el cementerio de la Iglesia de San Francisco, 86 y media de fondo, por donde linda con el costado de la casita que fue de José Michodel, por el costado del oriente con casita de doña María Merced Fontes, al poniente hace otro frente con dicho callejón, y del otro lado casa de don Manuel Hidalgo y de la Cofradía de las Ánimas. La venta se hizo en 2 000 pesos, bajo las condiciones que se mencionan en la escritura.
Don [José] Joaquín de Mora, de esta vecindad, otorga que ha recibido de don Bernabé de Elías y Vallejo, de este comercio y vecindad, actual Hermano Mayor de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de esta Villa, en cuya mesa reside el Patronato de las Obras Pías del convento, la cantidad de 250 pesos, y se obliga a tenerla en su poder por el espacio de 5 años, por vía de depósito Irregular, con el 5% en cada uno. Sin que se entienda derogada la generalidad, hipoteca, sujeta y grava una casa de paredes de cal y piedra, cubierta de madera y teja, que posee en la Calle de San Francisco.
Don José Gil de Partearroyo, vecino y del comercio de la Ciudad de Veracruz, residente al presente en esta Villa, apoderado de don Antonio Dufoo de Tiroco, Corredor del Número de la ciudad y Plaza de Veracruz, vende a doña Bárbara de Olivera, viuda vecina de esta Villa, una casa de paredes cubierta de madera y teja, ubicada en esta Villa y Calle de San Francisco con la que hace frente al sur y del otro lado la cerca del cementerio del convento de dicho santo, por el oriente con casa de la capellanía que mandó fundar don Manuel de Boza y antes fue de don Juan Ricardo, por el poniente con casa de doña Nicolasa Catarina Cardeña, al norte con solar de la misma doña Nicolasa. La vende en 1 600 pesos.\t
José Ignacio y José Jerónimo Rivera, padre e hijo, vecinos de esta Villa, se obligan a pagar a don Joaquín del Castillo y Bustamante, residente en esta Villa, 1 231 pesos 4 reales procedidos de 17 bejuquillos de oro y 2 pares de hebillas de piedras que vendió en Veracruz su apoderado don Joaquín Pérez de Arce, al precio de 80 pesos los primeros y a 7 pesos las segundas, a dicho José Jerónimo Rivera, quien dio a cuenta 142 pesos 4 reales habiéndose imposibilitado a pagar el resto en el tiempo estipulado, por lo cual se obliga a pagar mensualmente 20 pesos a partir del presente mes y al seguro de dicho principal hipoteca y grava una casa ubicada en la calle de San Francisco de esta Villa, cuya casa tiene cargados 800 pesos en beneficio del alma del Presbítero don José Morales, anterior dueño de ella.\t
Doña María Josefa Ortíz de Zárate, doncella mayor de 25 años, vecina de Jalapa, vende a Manuel Garcés y a su mujer María Ramos, de la misma vecindad, un pedazo de solar de 10 varas de frente y 35 de fondo que tiene en la calle del Convento de San Francisco que baja al molino que llaman de Cagigas, con la que hace frente al poniente, al norte linda con solar de doña Paula Barradas Meléndez, al fondo con la Huerta de dicho Convento de San Francisco, al sur con casa y solar de Paula Viveros. La venta se hace en 505 pesos de oro común.
Don Domingo Aravalles vecino del pueblo de Jalapa, apoderado de doña Francisca Guzmán y Grant, otorga que vende al Presbítero Domiciliario Antonio Mateo Ortiz de Zárate, vecino de Jalapa, un rancho de labor y cría de ganado, nombrado Tlalmecapan en la Vega de Santiago en las goteras de este pueblo, con merced para tenería en él, y una casa de cal y canto techada de madera y tejas, situada en la calle de San Francisco con la que hace frente al sur y del otro lado cementerio del Convento de Religiosos Franciscanos, al oriente linda con casa de don Pedro de Garay y sitios de otras casa que tienen sus frentes a la calle de la Amargura, al norte linda con el sitio de la casa del difunto don Laureano Teixa de Senande, al poniente con casa de don Juan Cardeña y parte del solar de sus hermanas, la vende en 3, 500 pesos.