Doña Agustina [de] Zárate, y el Presbítero José María Tavera, viuda e hijo, albaceas de don José Antonio Tavera, dijeron que el finado quedó debiendo varios picos a don José Antonio de la Peña, Regidor Perpetuo Alférez Real, en su particular y como albacea de don José Antonio Liñeiro y de don Juan Gómez de Estrada, su padre político, que todos ascienden a la suma de 2 600 pesos 6 y 7 octavos reales, y como no dejó otros bienes con que satisfacer esta suma el acreedor ha querido beneficiarlos, por lo que se le otorga la correspondiente obligación con hipoteca de la casa que fue de su morada, ubicada en la Calle de San Francisco de Paula.
CALLE DE SAN FRANCISCO DE PAULA
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Don Joaquín Toraño, vecino de esta Villa, debe y se obliga pagar a don [José] Vicente Casas, vecino del Lencero, la cantidad de 1 594 pesos 5 reales y 5 centavos, importe del traspaso de una tienda pulpería, ubicada en la esquina de la Calle de San Francisco de Paula y Callejón del Perro, frente a la casa del otorgante, cuya cantidad se compromete a pagar en el término de un año, y para mayor seguridad de dicha deuda hace hipoteca de una casa de su propiedad, ubicada en el confín de la citada Calle de San Francisco de Paula y callejón, que de ésta atraviesa para la curtiduría, y hace frente hacia el norte con dicha tienda que se haya en casa propia de don Antonio Guillén; por el fondo hacia el sur linda con solar que fue de don Jerónimo Lozano; por el poniente con casa de don Juan Antonio Pardo; y al oriente con dicho callejón y del otro lado casa del otorgante.
Don José Mariano González de Castro, Presbítero domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta Villa, en representación de los derechos de la Casa de Ejercicios Espirituales que se está fabricando en esta Villa, en la segunda cuadra de la Calle de San Francisco de Paula, vende al Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa y a doña María Josefa Vieyra, viuda y albacea del finado don Manuel del Valle, la porción de agua corriente que hay en dicha casa, por iguales partes para los susodichos, cuya cantidad de agua se midió en el mes de febrero arrojando como resultado 14 y medio cuartillos comunes por minuto. Cuya agua vende en precio de 500 pesos, 250 pesos cada uno.
Doña María del Carmen de Ichaso Trigos, de esta vecindad, mujer y conjunta persona de don José Antonio Domínguez, vende a don José Antonio Salado, de esta vecindad, una casa de pared de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, que posee en esta Villa, en el Barrio de la Laguna y última cuadra de la Calle de San Francisco de Paula, a la que hace frente así al rumbo del poniente con 27 varas, y 33 de fondo, así al oriente por donde hace otro frente al corral cercado de piedra vana con la Callejuela que del camino Real de Veracruz atraviesa para los Berros, por el costado del norte linda con casa de Manuel Llanos, y por el sur con otra de Nicolasa Ladrón de Guevara. Dicha propiedad adquirió por muerte de su madre doña Josefa Trigos, y hoy vende al precio de 600 pesos, que tiene recibidos de contado.\t
José Antonio Salado, de esta vecindad, se obliga a pagar a don Pedro Zulueta, del comercio de la Nueva Veracruz, la cantidad de 1 058 pesos y 6 reales en géneros y efectos que en aquella ciudad le vendió, cuya cantidad pagará en el término de un año, abonándole el 5% de réditos anuales y para seguridad de la deuda hipoteca una casa ubicada en el Barrio de la Laguna y última cuadra de la Calle de San Francisco de Paula.
Rafael Molina, vecino de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, en representación y por encargo de Eusebia Nicolasa Hernández, su madre, quien es viuda y albacea de don José Antonio Molina, otorga poder especial a don Joaquín Leño, para que en representación de ella perciba del finado don Joaquín Toraño, la cantidad de 600 pesos que en dos partidas le prestó su difunto padre por el año de 1807, sin premio alguno y con la hipoteca de una casa ubicada en la Calle de San Francisco de Paula.
María de Thormes, vecina de Jalapa, declara que su difunta madre Juana Rosa de Palacios vendió 9 varas de solar al oriente a Pedro [Rafael] del Moral, en 37 pesos y 6 reales, y 1 vara y 2 medias pulgadas que la otorgante le ha vendido, el cual tiene de fondo 42 y cuarta de vara haciendo frente al norte con la Calle de San Francisco de Paula y del otro lado casa de los herederos de don Juan Antonio de Zavalza, por el oriente, por donde tiene 42 y cuarta varas, con casa de Petrona Figueroa; por el sur, por donde tiene 14 varas de ancho, con solar de los herederos de doña María Vázquez, por el poniente con solar de la compareciente. Y debido a que dicho Moral tiene escritura suelta de dicha venta, la declarante por medio de la presente le otorga escritura por las dos ventas.
María de Thormes, vecina del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a don Vicente de Toledo y Viveros, Alcalde Mayor de este pueblo y Mayordomo de la Pura y Limpia Concepción de esta parroquia, la cantidad de 69 pesos y 6 reales, mismos que se compone de 68 pesos de principal que redimió don Juan Antonio de la Riva y 1 peso y 6 reales que cargó sobre una casa que posee en este pueblo, la cual linda al poniente con casa de María del Moral, al sur con casa que llaman de la Vázquez, al oriente con casa de Pedro del Moral y al norte con calle de San Francisco de Paula, en el periodo de 2 años, con réditos del 5 %.
José Sabino de la Cruz Ruiz y Josefa Escolástica Molina, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 20 pesos de oro común de censo redimible, los cuales están cargados sobre una casa que la difunta doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, dejó para que se vendieran, labrada de paredes, techada de madera y tejas, linda al norte con la Calle de San Francisco de Paula y casas de don Lucas Rosete, al oriente con solar de Sebastián Rodríguez, al sur con el Callejón de la Tenería y solar de Antonio Camacho, y al poniente con la Calle de San José y casas de don Antonio Amason y don Cristóbal García.
Doña María Manuela de Acosta, viuda de don Manuel José de Acosta y vecina de este pueblo, tutora y curadora de sus menores hijos, se obliga a pagar a sus hijos lo que les corresponde según las hijuelas que constan en los inventarios de bienes de sus difunto marido, en reales efectivos y sin pleito alguno, luego que tengan edad o tomen estado, y para su mayor seguridad hipoteca una casa ubicada en este pueblo y calle de San Francisco de Paula.