Don Juan Francisco Oliva, albacea de doña María Ignacia Herrera, instituido y nombrado por tal en una memoria simple, elevada a la esfera de testamento judicial por un auto que proveyó el alcalde segundo de esta ciudad, el día 28 de septiembre de del presente año y que el original se protocolizó en este registro; otorga que vende realmente a don José María de Santa María, una casita situada en esta ciudad, en la esquina de la calle que va para Almolonga, la cual mide 17 varas de frente y 34 de fondo; lindando por el poniente con doña Manuela Vega; por el sur con Francisca Guevara y por el norte calle en medio de Almolonga. Cuya casa ya deslindada, la edificó la misma testadora sobre unas paredes y el sitio ya demarcado que su marido Mariano Jacinto Rodríguez compró a Pablo Sebastián Bañuelos, por escritura pública que le otorgó en esta ciudad el 12 de enero de 1799. La vende en la cantidad de 350 pesos que confiesa haber recibido al contado.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANOCALLE DE ALMOLONGA
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El ciudadano José de la Paz Gómez, de esta vecindad, y el ciudadano José María Rodríguez, dijeron que María Josefa Álvarez, mujer de Gómez, y Atanasia Álvarez, que es de Rodríguez, ambas hermanas, poseen una casita por bienes de su difunto padre Pablo Álvarez. Fundo que se ubica en esta ciudad, en la calle que llaman de Almolonga, con su frente de 12 y media varas al sur y 36 y media varas de fondo al norte, por donde linda con solar del ciudadano Manuel Díaz; por el costado de oriente linda con callejón que va a salir al camino nacional; y por el costado poniente con patio de Ana Rita Galván, cuya pared divisoria pertenece por mitad a ésta y a los vendedores. Asimismo, dijeron que de la casita los otorgantes deben pagar deudas y gastos de entierro del dicho finado, por lo cual, la venden al ciudadano Luis Chacón, en cantidad de 500 pesos que tienen recibidos.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOEl licenciado don José María Aparicio, como apoderado de doña María Tomasa Cervantes, viuda y albacea del finado Luis Chacón, dijo que quedó por bienes de dicho difunto una casita de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle que llaman de Almolonga, con su frente de 12 y media varas al sur y 36 y media de fondo al norte; lindando por este rumbo con solar del ciudadano Manuel Díaz; por oriente con un callejón que va a salir al camino Nacional; y por poniente con patio de Ana Rita Galván, cuya pared divisoria pertenece por mitad entre ésta y las testamentaria de Chacón. Asimismo, dijo que estándole debiendo a José Dionisio Martínez 69 pesos, a José Feliciano Amaro 40 pesos y a Francisco Hernández 12 pesos, cuyas cantidades han sido ministradas para alimento de la familia y no teniendo recursos la viuda para satisfacer, se presentaron los acreedores ante el señor alcalde primero de esta ciudad y se celebró el respectivo juicio, en el cual se manifestó no existir más bienes que la casa referida; por lo cual, dicho señor alcalde propuso que si alguno de los acreedores quería en adjudicación la casa, podría tomarse exhibiendo el exceso. Y admitida esta propuesta por el ciudadano Hernández, ofreció 600 pesos, dando la mitad de contado y la otra dentro de dos años, habiendo quedado convenidos así. Y reduciéndolo a efecto, don José María Aparicio, en nombre de doña María Tomasa Cervantes, otorga que vende a Francisco Hernández la casa deslindada, en precio de 600 pesos, de los cuales exhibió 300 pesos de contado y los otros 300 pesos restantes se obliga a pagar dentro de dos años con hipoteca de la misma casa.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICO