Pedro Díaz Matamoros y su esposa, Catalina López, vecinos de Jalapa, dieron su poder a Domingo Alonso, piloto de carrera de esta Nueva España, vecino de la Villa de Ayamonte, en los reinos de Castilla, para que como verdadero señor de unas casas y viña en la citada villa, pida y demande a Juan Báez el valor de la dicha viña y redime el censo, como era obligado, que tienen impuesto las casas, con el fin de librarlas del referido cargo.
AYAMONTE, VILLA DE
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Testamento de Don Manuel Martín de Zamudio, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, natural de la Villa de Ayamonte, reinos de Castilla, hijo legítimo de Bartolomé Alonso Fajardo y de Agueda de Zamudio, difuntos.
Testamento de Fernando Yáñez, vecino de Jalapa, hijo legítimo de Francisco Pérez Romero y Juana Martín de la Hinojosa, difuntos naturales de la Villa de Ayamonte, en los reinos de Castilla, y vecinos que fueron de Jalapa.
Lorenzo Hernández, residente en el ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, de esta provincia, dio su poder cumplido al canónigo Bartolome del Salto[Salvo] y a Esteban Sánchez Falconete, vecino de la ciudad de Sevilla, para que en su nombre reciban y cobren de los bienes y herederos de Domingo Alonso, piloto que fue de la carrera de Nueva España, vecino de la Villa de Ayamonte, 210 pesos y 4 tomines de oro común, que en reales le dio en el dicho ingenio; los 100 pesos para que los diese a Esteban Sánchez Falconete, y los 110 pesos y 4 tomines, para que los trajese empleados en ciertos géneros que le indicó.
Lorenzo Fernández, vecino de la ciudad de Sevilla, carpintero, residente en esta provincia, dio su poder cumplido a Domingo Alonso, piloto [de navegación], y a Pedro González Hurtado, vecinos de la villa de Ayamonte, y a cualquiera de ellos, para que traigan a su mujer Ana María, hija de Esteban Sánchez Falconete y de María Mata, vecinos de Sevilla, y a sus hijos, en la primera flota que parta para la Nueva España, y hagan los fletamientos y demás requisitos necesarios que para ello llevan 200 pesos de oro común; en caso de que su esposa e hijos ya se hubieren venido, les dio poder para emplear los 200 pesos en mercaderías.