Los Capitanes Juan Antonio de Zavalza, Alonso de Alba, y Gaspar de Olavarrieta, el Teniente Pedro de Parraga Robledano, Joaquín Ildefonso de Torquemada, Manuel de Eguía, y el suegro de este último, Manuel de Olmedo, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial al Alférez Real Laureano Fernández de Ulloa, vecino de este pueblo, para que se obligue como principal deudor y los obligue como fiadores y pagadores de las posturas, pujas y mejoras que por bien tuviere hacer al arrendamiento de Reales Alcabalas de este pueblo, Jalacingo, Teziutlán, San Juan de los Llanos, Atempa, Papantla, Jonotla.
ATEMPA, PUEBLO DE
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Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino de este pueblo de Jalapa, administrador de las reales alcabalas de Jalacingo, Teziutlán, San Juan de los Llanos, Papantla, Atempa y Jonotla, otorga poder especial a don José de Velasco, vecino de este pueblo, para que con vara de la justicia o sin ella, administre las Reales Alcabalas de los lugares ya mencionados, cobrando lo que sea necesario.
Don José de Nava Ballesteros, Alcalde Mayor de Teziutlán y Atempa, certifica como Juez Receptor, con testigos de su asistencia, que el Capitán Don Fernando Domínguez de la Ossa, dueño de hacienda de ganado mayor y menor, y de un trapiche, dio un poder al Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura propietario por Su Magestad del partido de Jalapa, para que lo pueda obligar como su fiador hasta en la cantidad de 4 000 pesos de oro común, los cuales se obligó a pagar a la persona o personas que los hubieren de haber.
Don Baltazar Bello, vecino de Teziutlán, vende a don Juan Pérez de Medina, vecino de Teziutlán, un sitio de tierras para ganado menor nombrado Melluco, ubicado en términos del pueblo de San Francisco de Atempa; libre de censo, empeño hipoteca y otro gravamen, por el precio de 500 pesos de oro común.
Don Alonso Juan, Gobernador del pueblo de Jalcomulco, Pedro de la Cruz y Marcos de la Cruz, Alcaldes; y Juan Andrés, Escribano, en su nombre y de los naturales de ese pueblo por quienes prestan voz y caución, dijeron mediante Andrés Pérez, intérprete de esta jurisdicción, que en cumplimiento de la órdenes para la continuación de las escuelas, por la presente se obligan a pagar a José Vanegas, vecino de Atempa, 60 pesos de oro común en cada año, más 12 fanegas de maíz, ración de chile y sal cada semana, un huevo todos los viernes por cada muchacho que asistan a la escuela, con cargo y calidades de que les ha de enseñar la lengua castellana y en ella la doctrina cristiana, a leer y escribir ocupando en esto 3 horas por la mañana y 3 por la tarde.
Los Capitanes don José Robledano de Cardeña, don Bartolomé de Castro, don Laureano Fernández de Ulloa y don José Antonio de Acosta vecinos de este pueblo, como apoderados de este vecindario, traspasan el citado poder a don Juan Ricardo de Guzmán, vecino de esta jurisdicción, para la recaudación, cobranzas y otras diligencias en las Reales Alcabalas de los lugares de Jalacingo, Teziutlán, Atempa, Papantla y San Juan de los Llanos.
Doña Micaela Montañés de la Cueva, viuda del Capitán Tomás Rajadel, vecina de este pueblo de Jalapa, don José Antonio Rajadel y don Marcos Barreda, ambos vecinos del pueblo de Perote, albaceas y fideicomisarios de dicho don Tomás Rajadel, otorgan poder especial a don Bartolomé Pico Palacios, vecino de la Corte de México, para que en nombre de dicha testamentaria proceda al ajuste y liquidación de cuentas que quedaron pendientes con la Real Hacienda, del tiempo en que dicho difunto administró las Reales Alcabalas del ramo de Teziutlán, Papantla, Atempa y Jonotla.
Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino y mercader de este pueblo de Jalapa, informa que solicitó a los Capitanes don José Robledano de Cardeña, don Gregorio Fernández de Mantilla, don Manuel de Olmedo y don Juan Antonio de Zavalza, que fuesen sus fiadores en el remate de las alcabalas de Jalacingo, San Juan de los Llanos, Teziutlán, Papantla, Atempa y Jonotla, que fueron a su favor por el periodo de 9 años, por la cantidad de 4, 200 pesos, obligándose los fiadores a pagar la citada cantidad en cada año de la administración de las alcabalas.
María de Rivas, vecina de Jalapa, viuda de Juan Vivero, dio su poder cumplido a su madre María de la Cruz, y a su compadre Diego de Alba, vecino de Atempa, jurisdicción de Teziutlán, para que en su nombre pidan a Juan del Castillo y les entregue un rancho que le arrendó nombrado Citalapa, junta al pueblo de Tlatlauquitepec, en al jurisdicción de San Juan de los Llanos.
Don Agustín Miguel de Mallol, vecino del pueblo de Teziutlán, se constituye en fiador obligado de don Pablo Francisco Mallol, su hermano, el cual ha sido designado para el cobro y administración de las Alcabalas del ramo de Teziutlán y Atempa, por don Tomás Rajadel, Administrador General de las Reales Alcabalas de este pueblo de Teziutlán y sus ramos, y por poder otorgado por don Juan Santiago Lobo.