Lucas Hernández, pone de aprendiz de herrador a Gaspar González, su hijo, con Mateo Gómez, herrador.
APRENDICES DE OFICIOS
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Luis Jorge entra en servicio con Alonso Gutiérrez, carpintero, por tiempo y espacio de tres años, el cual le ha de enseñar el oficio bien y cumplidamente.\n\n
Francisco Hernández, hijo de Justina, residente en este pueblo de Orizaba, menor y de poca edad, entra a servir con Domingo Sánchez, herrador, para aprender el oficio.\n\n
Gregorio Felipe, estante en este pueblo de Orizaba, entra por aprendiz de herrador con Domingo Sánchez, por tiempo y espacio de 2 años, en cuyo tiempo se obliga a hacer todo lo que le mande dicho Domingo, por cuanto le ha de dar de comer, beber, vestir y calzar, y al finalizar el término de 2 años las herramientas para practicar su oficio.\n
Francisco Colón entra a servicio por aprendiz de zapatero con Alonso [de] Mirueña, por tiempo de 2 años y medio, al fin del cual le ha de dar un vestido de paño de la tierra y una herramienta cumplida y el dicho vestido ha de incluir calzón, capote, ropillo, jubón, dos camisas, sombrero, zapatos, calzas o botas.\n
Antonio de Zárate y María Lagunes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, el primero maestro herrador, dijeron que la segunda puso a un hijo con el maestro para que aprendiera su oficio, mediante escritura de 15 de abril de 1719, cuyo maestro reconoce que el muchacho no es para ese oficio por lo que han acordado de común acuerdo, liberarlo y cancelar la escritura.
Sebastián Hernández, vecino de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Diego Hernández, de 13 a 14 años de edad, en el oficio de zapatero con el maestro Luis de Guzmán, vecino de este pueblo, por tiempo de cuatro años, a partir del 1 de enero del presente año, durante los cuales le ha de dar de comer, ropa limpia, y curar en sus enfermedades; y al fin de los 4 años, le ha de dar la herramienta necesaria como se acostumbra, calzón, ropilla, capote, una camisa de Ruán, un jubón, medias, zapatos y un sombrero.
Testamento de Doña Mariana de la Gasca, vecina de Jalapa, hija legítima de Don Lorenzo Vázquez y de Doña Luisa de la Gasca, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, de donde es natural la otorgante. Declara haber sido casada en primer matrimonio con Francisco de Estupiñan, con quien procreó a doña María de Estupiñan, casada con Juan de la Gala Moreno, y a José de Estupiñan, quien murió mancebo. Por segundas nupcias con Sebastián García Adán, vecino que fue de este pueblo, con quien procreó a Sebastián de Aparicio, quien murió religioso profeso de señor San Francisco. Ordena que, a Sebastián García, niño de más de doce años que ha criado y que está en la ciudad de México aprendiendo el oficio de platero, se le den, cuando sea hombre, 200 pesos y una mulatilla de tres años de edad llamada Antonia, hija de Isabel, su esclava mulata. Manda que una niña que le echaron a la puerta, llamada Juana, de 10 meses de edad, se le dé un mulatillo de 15 días de nacido llamado Luis, hijo de dicha su esclava Isabel. Ordena que por el mucho amor y voluntad que le tiene Dominga, negra su esclava, de veinte años de edad poco más o menos, que nació en su casa y crio a sus pechos, hija e Catalina, negra de Guinea, difunta, mientras no se case sirva y esté en compañía de su hija, doña María de Estupiñan, y casándose con persona libre la ahorra y liberta de su cautiverio; pero si se casa con un esclavo revoca dicha libertad, quedando sujeta a doña María de Estupiñan. Ordena que un negrito nombrado Juan, de año y medio de edad, hijo de Dominga, negra criolla su esclava, cuando tenga 8 años de edad se le entregue al convento de San Juan de Dios de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, por haberlo mandado de limosna al glorioso santo, con cargo que sirva a sus religiosos y enfermos el tiempo que viviere, y si fuere vendido que no valga la venta. Ordena se libere a su esclava Juana Dominga, negra criolla del Lencero, que ya es vieja, con la condición de que sirva a los enfermos en el hospital de este pueblo. Ordena fundar una capellanía de memoria de misas rezadas en la iglesia del convento de San Francisco de este pueblo, donde tiene a su costa levantado un colateral con un lienzo de Cristo a la columna y adornado con sus cortinas, lámpara de plata, ornamentos, manteles y candeleros. Nombra como albacea a su yerno, a su hija y al licenciado Andrés Méndez de Luna, cura beneficiado por Su Majestad de este partido. Nombra como heredera universal a su hija.
María Lagunes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, madre legítima de Felipe Lagunes, de 13 años de edad, lo pone de aprendiz del oficio albéitar y herrador con Antonio de Zárate, de la misma vecindad, por 7 años que corren desde esta fecha, durante ese tiempo lo ha de tener en su casa y tienda enseñándole el oficio, para lo cual ha de hacer las diligencias que le sean posibles, darle de comer, cama, ropa lavada y si se enfermase deberá curarlo a su costa y si su hijo no cumpliera, se fuera o ausentase, el maestro podrá buscarlo y traerlo de cualquier parte donde estuviere.
Don José Luis, vecino de Jalapa, como padre y legítimo administrador de Antonio Luis, de 16 años de edad, lo puso como aprediz en el oficio de Locero con el maestro Don Antonio Cabello, vecino de Jalapa, por tiempo de tres años, a partir del día 14 del presente mes y año de la data.