Francisco Borjes Pacheco, vecino de este pueblo, manifestó la cantidad de 365 pesos de mercaderías que tiene en su tienda, asimismo se le notificó pague la alcabala que causa con el Alférez Agustín Sierra o con Juan Rangel, a cuyo cargo está su cobranza.
ALFÉRECES
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Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Juan Hernández, vecino de este pueblo, quien registró ciento treinta toros, los cuales trae a esta jurisdicción para venderlos, asimismo se le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, en quien se remataron las alcabalas.
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Sebastián de Prado, vecino de este pueblo, quien manifestó ⅔ de cacao podrido y colorado y 2 resmas de papel y [roto] arrobas de azúcar, seis [teclas] de cuchillos, una arroba de cera de Campeche, una arroba de pescado y recaudos de canela [roto] recaudo para chocolate [roto] achiote, sal y 30 manojos de tabaco para vender en su casa y tienda, siendo notificado para que acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, vecino de esta jurisdicción, en quien está rematada la alcabala.
Ante Francisco Miguel Ferrera, Teniente de Corregidor, pareció Francisco Borjes Pacheco, vecino de este pueblo, quien manifestó 160 pesos empleados en diferentes mercaderías para vender en su tienda, asimismo el Corregidor le notificó acuda a pagar la alcabala con el Alférez Agustín Sierra, vecino de esta jurisdicción, a cuyo cargo está la cobranza.
El Alférez Miguel Méndez Ferrera, vecino de este pueblo, manifestó 300 pesos de cacao, canela, azúcar, azafrán, pimienta, jabón, candelas, tabaco y ropa de la tierra, que tiene en una tienda para vender, “donde tiene una negra su esclava nombrada Juliana”, de lo que resulte de la venta pagará la alcabala.
Petición presentada ante el Alférez don Felipe Pérez Delgado, Alcalde Ordinario de la ciudad de los Ángeles, en la que Nicolás Ferrera Figueroa, Escribano de su Majestad y Público del pueblo y partido de Orizaba, solicita un traslado de las Reales Ordenanzas del pulque, guarapo y tepache, para llevar a dicho pueblo, para las causas que se ofrecieren en éste y su jurisdicción. \n
El Alférez Juan de Vergara, vecino del pueblo de Orizaba, vende al Alférez Nicolás Rodríguez, vecino de esta villa de Córdoba y Alcalde Ordinario de ella y su jurisdicción, un negro esclavo nombrado Manuel de nación rayado, de veintidós años de edad, por precio de 400 pesos de oro común.
UntitledEl Reverendo Rodrigo Márquez de Solís, Cura Beneficiado del partido de Acayucan, provincia de Guasacualco [Coatzacoalcos], Vicario in Capite de las costas del Mar del Norte del obispado de Antequera, valle de Oaxaca, dueño de la estancia de Temoloapa de ganado mayor, en la dicha provincia de Guasacualco [Coatzacoalcos], otorga su poder especial a Pedro Bermúdez de Asebedo [Acevedo], vecino de la dicha ciudad de Antequera, y al Alférez Alonso Basquez [Vázquez] para que en su nombre parezcan ante la justicia y juez de registro del pueblo de Orizaba y registren ochocientas cabezas de ganado mayor que van en una partida a cargo del dicho Alférez, de esta manera obtenga testimonio para que conste a las demás justicias de Su Majestad y así puedan vender la dicha partida al precio que por bien tuvieren de contado.
UntitledEl Alférez José Gómez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de trapiche de hacer azúcar, dijo posee por propias 8 caballerías de tierra que hubo y compró de los Capitanes don Lope Antonio de Iribas y don Antonio de Leiva Esparragosa y de doña [Agustina] Jaimes Dávila Barrientos, viuda que fue del Regidor don Miguel de Leiva Esparragosa, ubicadas en el pago y sabana que llaman Quatetelco [Cuatetelco], en donde ha estado una cruz de madera, por donde se dividen los dos caminos que van para los pueblos de Tlalixcoia [Tlalixcoyan], Orizava [Orizaba] y Guatusco [Huatusco], y a un lado y otro están dos matas grandes de monte, una hacia la parte del oriente y la otra hacia el poniente, y cerca de ésta una lagunilla que se seca, que son los puntos y linderos que expresa la merced con la que se consiguió dichas tierras y demás linderos que se expresan en la escritura de venta, que se le hizo en precio de 1 250 pesos, 1 000 de ellos están cargados a censo sobre dichas tierras, a favor de don Gaspar Carlos de Rivadeneira, de los que el otorgante se obligó a pagar sus réditos, y los 250 pesos dio en reales de contado. Y ahora hace cesión y traspaso de dichas tierras al Capitán don Lope Antonio de Iribas, con el cargo de 1 000 pesos a favor de la persona que ha estado recibiendo los réditos, lo cual aceptó Iribas y reconoció por dueño de los 1 000 pesos al Doctor don Nicolás Marín Seliceo, por los mismos que le traspasó don Gaspar Carlos de Rivadeneira, y obligó a sus herederos y sucesores a que desde hoy día de la fecha, ínterin que no los redimiere, de pagar sus réditos por sus tercios corridos fin de cada cuatro meses o por año a razón de 5 por ciento, pena de la ejecución y costas de su cobranza.
UntitledDon Miguel de Rojas y Amer, Doctor en Medicina y vecino de esta villa, vende al Capitán don Joseph de Leyva [José de Leiva] y Esparragosa, Alcalde Ordinario por Su Majestad y vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Lorenzo Remigio, de veintiocho años de edad más o menos, el mismo que el otorgante compró del Alférez don Juan de Almasa [Almaza] [roto], y ahora vende en precio de 200 pesos de a 8 reales cada uno de oro común libres de alcabala.
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