Don Juan de Bárcena, Alférez del Regimiento de Infantería Provincial de Córdoba y Jalapa, otorga que se obliga a no salir por fiador de persona alguna, excepto de sus hijos, y en caso de hacerlo por su propia voluntad u obligado de algunos respectos, protestó la nulidad de la fianza que hiciere, y para mejor seguro de esta obligación y protesta, se impone por pena o multa 2, 000 de oro común que se obliga a exhibir luego que quebrante esta obligación.
ALFÉRECES
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Don José Trillo, natural del pueblo de Santiago de Ameixenda, Arzobispado de Santiago de Galicia en los Reinos de Castilla y residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Juan Trillo y de doña Manuela Fernández, difuntos, otorga su testamento donde declara tener 488 pesos y dos reales en dinero efectivo, en poder de su amo, don Manuel de Luna, Alférez de Milicias del comercio de Veracruz, asimismo un ranchito de hacer carbón en el sitio llamado Vergara, entre otros bienes. Nombra como albacea testamentario y heredero universal a su amo, don Manuel de Luna, Alférez de milicias de la Veracruz.
Don Francisco Díaz y Herrero, del Comercio de España y residente en Jalapa, solicita la cancelación de una escritura por la cantidad de 904 pesos, los cuales ha recibido de don Manuel de Escobar, Alférez de la Fragata de la Real Armada y Subteniente de la tropa embarcada en la Urca, nombrada Santa Librada, quien se obligó a pagar la citada cantidad a riesgo de mar Juan Pedro Quartin, en la ciudad de Cádiz, cuya escritura se da por rota, nula y cancelada.
El Capitán don Diego Mardones Barahona, Corregidor de este partido, Juez de Caminos y de Registros, visitó la cuadrilla de carros del Alférez Agustín Sierra, que baja a la Veracruz, y halló a los indios e indias siguientes: Sebastián, Capitán, y Magdalena su mujer; Juan Bautista y su mujer; Domingo y Magdalena, su mujer; Andrés, soltero; Pedro, soltero; Miguel y su mujer María; Francisco y María, su mujer; Juan, soltero; Juan soltero; Jusepe [José] y su mujer Catalina; Pablo, soltero; Sebastián y su mujer María; Esteban, quedó su mujer arriba; Diego, soltero; Baltazar y Clara, su mujer; Cristóbal y Angelina, su mujer; Francisco, soltero; Sebastián muchacho; Juan, muchacho; Juanillo, muchacho; Juan Alonso, soltero; y Juan, soltero.
Francisco Borjes Pacheco, vecino de este pueblo, manifestó la cantidad de 365 pesos de mercaderías que tiene en su tienda, asimismo se le notificó pague la alcabala que causa con el Alférez Agustín Sierra o con Juan Rangel, a cuyo cargo está su cobranza.
Francisco Díaz, mercader viandante residente en Tehuacán, manifestó tener 200 pesos de mercaderías puestas para vender, asimismo el escribano le notificó pague la alcabala que causa con el Alférez Agustín Sierra o a Juan Rangel, a cuyo cargo está su cobranza.
Juan Martín, vecino de los Ángeles, manifestó ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, 20 pesos de losa, platos, ollas y cazuelas de Tlaxcala y dos o tres huipiles, asimismo se le notificó pague la alcabala que causa con el Alférez Agustín Sierra o a Juan Rangel, a cuyo cargo está su cobranza.
Francisco Gómez, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, 50 pesos de mercaderías de Castilla y de la tierra, asimismo se le notificó pague la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, a cuyo cargo está su cobranza.
Bartolomé Valdivia, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, [300] pesos de mercaderías de Castilla para vender en esta jurisdicción, asimismo se le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, a cuyo cargo está la cobranza.
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Juan Hernández, vecino de este pueblo, quien registró ciento treinta toros, los cuales trae a esta jurisdicción para venderlos, asimismo se le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, en quien se remataron las alcabalas.