El Alférez Antonio Díaz de Córdoba, vecino y labrador en la provincia de San Juan de los Llanos, hijo legítimo de Diego Díaz de Córdoba y de Ana Castellanos Durán, otorga poder para testar al Licenciado Matías Gómez de Córdoba, Clérigo de la Orden de Santiago, para que en su representación haga su testamento según las cláusulas y legados que les ha comunicado. Nombra como albaceas a Antonio Díaz de Córdoba y como herederas a Ana Castellanos, Gertrudis de Córdoba y Jerónima de Córdoba, sus hijas.
ALFÉRECES
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Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Juan Ruiz Fernández, vecina del pueblo de Jalacingo, ratifica la escritura de fundación de capellanía de 3 mil pesos de dote principal y 150 de renta en cada año, que instituyó y cargó sobre el trapiche de fabricar azúcar nombrado San Juan, ubicado en términos del pueblo Santa María Tlapacoyan, el 28 de junio de 1698. Anula 2 cláusulas; la primera en que nombra para capellanes interinos a curas que fueran de Jalacingo, mientras no hubiera capellanes propietarios que se ordenasen a título de ella; la segunda en que dio poder a los que fueran patrones de la capellanía para que si el principal de su dotación se redimiese, otorguen escrituras de cancelación y volverlo a imponer en fincas seguras.
Doña Micaela de Gamboa, viuda del Capitán Pedro Perdomo, dueña de la hacienda de labor nombrada Cuahutlotlolapa, otorga poder especial al Alférez Juan Meléndez Favio, su yerno, vecino de esta jurisdicción, para que en su representación parezca ante los señores oidores de la Real Audiencia de México y presente la información que tiene hecha ante la Real Justicia de este pueblo, por habérsele despoblado la hacienda en virtud de Real Provisión que con siniestro informe generaron los sirvientes indios gañanes.
Manuel Martín de Vélez, vecino del pueblo de Jalacingo, se obliga a pagar a los herederos del Alférez Miguel de Zamora, difunto, la cantidad de 256 pesos y 6 reales por las contrataciones que tuvieron hasta el día del fallecimiento del Alférez, en los cuales entra el alcance que hizo de la carta dotal, que le otorgó cuando contrajo matrimonio con su hija Juana Isabel de Zamora; 56 pesos los pagará en los próximos 4 meses y los 200 restantes en 2 años a partir de que se cumplan los 4 meses en que pagará los 56.
El Alférez Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, substituyó el poder general que le dio Doña María de Estupiñán el 11 de abril de 1678, en este pueblo, en Gaspar de Thormes, vecino y mercader de Jalapa, para todos los casos y cosas en él contenidos.
Don Francisco Miguel de Campo, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Alférez Sebastián Sánchez de las Fraguas, escribano de Su Majestad y del Juzgado General de bienes de difuntos, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre parezca ante cualquier tribunal y presente memoriales, testimonios, testigos, cédulas, cartas misivas y otros papeles, y lo que resultare en su virtud, haya, reciba y cobre, de quien y con derecho deba, la plata, oro, ducados, géneros y otras cosas que le deban.
Don Juan de Medina Caraveo, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto en remate público que se hizo en el Alférez Don José de Medina, su padre, se le vendieron unas casas de piedra cubiertas de teja, ubicadas a un lado de la plaza pública y hacen frente con las casas reales y calle de Tecuanapa; las cuales al tiempo del remate estaban pro-indiviso entre Doña Juana de Vargas y Doña Jacinta de Vargas. Y porque al presente, dichas casas están muy deterioradas, el otorgante se convino con Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino de este pueblo y Síndico del Convento de San Francisco de Jalapa, de hacerle traspaso de la parte que como tal hijo y heredero del Alférez Don José de Medina y de Doña Ana Francisca de Córdoba, sus padres difuntos, le pertenece en dichas casas, y poniéndolo en efecto, vende, cede y traspasa en el Convento de San Francisco la parte de las casas antes mencionadas.
El Alférez Luis López, dueño de recua, vecino de Jalapa, vende al Sargento Manuel de Acosta, vecino de Naolinco, un esclavo negro nombrado Gregorio, criollo del Valle de Agua Caliente, jurisdicción de la ciudad de la nueva Valencia del Rey, Provincia de Venezuela, de 21 años, poco más o menos, el cual lo hubo del Capitán Andrés García de la Peña, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, su fecha, 1 de marzo del presente año; libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarlo de tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.
En Ejecución de la proveído por el Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, Sebastián de la Peña, escribano, certifica en testimonio de verdad cómo el Alférez Luis López, vecino que fue de este pueblo, le dijo había quedado por albacea de María de la O Muñoz, y en una cláusula de su testamento dejó por libre a un mulatillo nombrado Felipe de Santiago con cargo de dar 150 pesos de oro común, y que por haber recibido esta cantidad de mano de Pedro Hernández, mulato, padre del referido Felipe de Santiago, a cuyo favor tenía que otorgar recibo, el cual nunca lo hizo, y para que conste lo dicho, lo signó con su nombre.
Doña Juana Margarita de Oliver, vecina de Jalapa, viuda del Alférez Don Luis López, como administradora de las personas y bienes de sus menores hijos, dio su poder cumplido al Alférez Don Juan Bautista de Sosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre liquide y fenezca, la cuenta que su difunto marido tuvo y ésta otorgante tiene, con Mauricio Gil de Arauz, vecino de dicha ciudad.