Para la dicha información, el alcalde Mayor de Jalapa, Don Juan de Fuica Lezama, recibió el juramento del Alférez Jose de Medina, y preguntando sobre las nueve caballerías, lo dos sitios de ganado menor y la merced de agua del Salto de Naolinco, que quedaron por fin y muerte del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, dijo que si Don José de Ceballos y Burgos, recibiese en cuenta de sus legítimas las dichas tierras en 6000 pesos, poco más o menos, quedarían con bastante satisfacción los menores hijos y herederos del dicho capitán.
ALFÉRECES
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El capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, estante en este pueblo, y Pascual Becerra, maestro curtidor, vecino de Jalapa, se concertaron en esta manera: Pascual Becerra de obligó a poner en corriente una tenería para curtir cueros de suela, baquetas y pieles, y a trabajar personalmente, junto al ingenio La Santisima Trinidad, en el sitio nombrado San Juan. Y dicho Don Fernando Ruiz de Córdoba, le dará los materiales y peones necesarios para la obra, con un salario de 200 pesos anuales, a partir de hoy día de la fecha hasta curtir el primer cuero; y desde allí en adelante, 350 pesos. Así mismo, Pascual Becerra ha de permanecer cuatro años en la tenería y ha de entregar enseñado oficial a un esclavo del Alférez Don José de la Higuera Matamoros.
Esteban Gutiérrez de Peralta, Alcalde Mayor de Jalapa, se obligó a pagar a Hernán Ruiz de Córdoba, Alférez de la ciudad de la Veracruz, 500 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Domingo, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, dos meses después de la fecha de esta escritura.
El Capitán Bartolomé de Castro, de la Compañía Miliciana del Batallón de Jalapa, don Juan de Medina Carabeo, Miguel Jerónimo López de Ontanar, el Capitán Antonio de Campo, el Alférez Juan Meléndez Favio, entre otros vecinos de este pueblo, otorgan poder al Alférez Pedro Román, de la Compañía del Real Palacio de la Ciudad de México, para que en nombre de esta provincia, San Juan de los Llanos, Teziutlán, Atempa, Jalacingo, Papantla, Tetela y Jonotla, comparezca ante los señores jueces y oficiales de la Real Hacienda y obligue a esta provincia y su vecindad, a la paga de los 2 mil pesos en fin de cada uno de los 6 años por el remate de las Reales Alcabalas hechas en don Melchor Francisco Sánchez.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno, el Tesorero Miguel Jerónimo López de Ontanar, Juan Prieto Rendón, Diego de la Torre Arnate, el Capitán Antonio de Campo, Juan Bravo de Alarcón, el Sargento Manuel Vázquez Rincón, entre otros vecinos y comerciantes de Jalapa, otorgan poder especial a don Francisco Miguel de Campo para que en sus nombres pueda cobrar y recaudar las alcabalas de todas las personas que deban pagarles remitiéndose a lo ordenado en el despacho y cédula inserta y tomar cuentas a todos los contribuyentes.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, albacea testamentario del Alférez Miguel de Zamora, nombrado por codicilio, tutor y administrador de Josefa de la Encarnación Vértiz, nieta del mismo Alférez, quien está en edad de tomar estado de religiosa en el Convento del Señor San Lorenzo en la Ciudad de México, y para ayuda a su dote necesita vender la casa que obtuvo por herencia, por tanto vende dicha casa a Sebastián de la Peña, Escribano, ubicada en la Calle Real que baja de la plaza para el camino de la Nueva Veracruz, colinda a su espalda con callejón o solar del Alférez Sebastián de Flores Moreno, por el costado con casa del comprador y por el otro lado con casa del Capitán Bartolomé de Castro. La venta se hace libre de tributo e hipoteca en 200 pesos.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino y mercader de Jalapa, como albacea y tenedor de los bienes del Alférez Miguel de Zamora por codicilio que otorgó, quien a su vez fue albacea de Juana de Bonilla, quien tenía entre sus bienes un solar yermo, y ha resuelto vender dicho solar a José de Arauz, pardo libre, de esta misma vecindad, cuyas colindancias son con solar que fue de María de Ochoa y Calle Real y ciénega que llaman de Xallitic. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 64 pesos de oro común que se da por entregado.
Pedro García de la Acha, residente en Jalapa, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, sucesor al vínculo y mayorazgo que instituyó don Gonzalo García de la Acha, dijo que ratifica el poder general otorgado al Alférez Pedro de Algueros, vecino de aquella ciudad, quedando en segundo lugar, y además también se lo otorga, en primer lugar, a su hermano Juan García de la Acha, a los dos según el lugar y grado en que van nominados, para que representando a su persona pidan, reciban y cobren a los que le deben los pesos de oro que justifiquen, platas, joyas, esclavos y otros bienes raíces muebles y semovientes otorgando recibo y entrego a través de cartas de pago.
Manuel de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Félix de Acosta y de doña Luisa Barradas Villavicencio, difuntos, otorga poder para testar al Alférez Felipe de Acosta, su hermano, y a Antonio García de Baldemora, su yerno, para que en su nombre puedan otorgar su testamento. Declara tener 7 hijos legítimos; a los casados les tiene dadas las porciones que les comunicó a sus albaceas. Tiene entre sus bienes 2 trapiches de hacer azúcar, uno nombrado Nuestra Señora de la Concepción, sobre el que está litigioso un censo que se ha de imponer; y el otro nombrado San Diego, del que tomaron razón sus albaceas. Nombra como herederos a sus hijos y como albaceas a los arriba mencionados.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno, mercader de Jalapa, como albacea de Juan de Thormes, su hermano, otorga poder especial a José de Ledezma, Procurador del Número de la Real Audiencia, para que en su nombre parezca ante los Oidores de la Real Audiencia y ante otro tribunales, jueces y justicias a hacer pedimentos y tasaciones de cualquier derecho que correspondan a los menores hijos naturales de su hermano de quien es curador, asimismo haga todos los autos y diligencias que judicial o extrajudicialmente importen.