El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio Nuestra Señora de la Concepción, aprobó la escritura que otorgó el Alférez Juan Montero, regidor de la nueva ciudad de Veracruz, por valor de 2 130 pesos de oro común a favor de Gonzalo de Narváez, vecino de la ciudad de México, y se obligó como principal deudor de la paga de dichos pesos.
ALFÉRECES
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El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, regidor de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y a su dita y crédito reciba de las personas que le quieran dar hasta la cantidad de 2 000 pesos de oro común en reales, obligándolo a la paga en los plazos que concertare.
El Bachiller Don Antonio de Acosta, clérigo de menores órdenes, vecino de la ciudad de México, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, del Consejo de su Majestad, Inquisidor Apostólico de Nueva España, escribió al susodicho diera al otorgante, a cuenta de los réditos y rentas que le paga Don Sebastián como mayorazgo del ingenio nombrado La Santísima Trinidad; asimismo, recibió del dicho Capitán otros 500 pesos por mano del Alférez Juan Montero, regidor de la Veracruz, que por todo sumaron 1 000 pesos de oro común.
El Alférez Don José de Medina, y su esposa Doña Ana Francisca de Córdoba, vecinos de Jalapa, venden al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio nombrado San Miguel de Almolonga un esclavo mulato llamado José Ordóñez, criollo de Jalapa, hijo de María Ordóñez, negra de nación Angola, esclava de los otorgantes, la cual heredó de su padre, Juan Bautista Ordóñez de 22 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, horro de alcabala, en el precio de 200 pesos de oro común.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a el Alférez Diego de Simancas, para que como albacea testamentario de Don Ramiro de Arellano, cobre de la señora Doña Catalina Pérez Molero, suegra de Don Ramiro, y de la persona en cuyo poder estén dos escrituras de obligación por la cantidad de 1 800 pesos de oro común, que el susodicho le remitió con otros papeles desde Acatzingo, para el efecto de cobrarlas como tal tenedor de sus bienes.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino y encomendero en la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de piezas de esclavos bozales que valgan 20 000 pesos de oro común, en los precios que hallare.
El Capitán Sebastián de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre parezca ante las justicias de Su Majestad de la dicha ciudad y presente el escrito necesario en que lo aparte de la tutela de Don Fernando de Arellano e Irala, con protesta de dar cuentas y lo demás que en esta razón se le pida.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdova y Arellano, residente en este ingenio, revocó todos los poderes generales y especiales dados hasta el día de hoy, y por la presente, dio su poder cumplido al Alférez Don José de la Higuera Matamoros, su sobrino, para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier personas, todos los maravedíes, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, ganados, haciendas y otros bienes que le fueren debidos. Y para que arriende sus casas, tiendas y haciendas, en los precios, en los tiempos y condiciones que le parecieren; compre negros esclavos, ganados y otros aperos; y generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Fernando Cortés de Monroy, Alférez Mayor y Regidor en esta ciudad, usando de la facultad que le da Su Magestad, renunció su oficio en Juan de Zavala o Don Ramiro de Arellano, vecinos de esta ciudad, en cualquiera de ellos que primero se presentare con esta renunciación, por ser personas en quienes concurren las calidades del derecho.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y residente en este pueblo, vende al Alférez Francisco de Torres, vecino de la dicha ciudad, una casa de piedra, baja, con 8 varas de frente y 25 de fondo, ubicada en la calle de la Compañía de Jesús, hace esquina y frente con solar que quedó por muerte del Capitán Sebastián de San Román; linda con calle que va de la marina para los médanos y con el colegio de dicha compañía, por el precio de 1200 pesos de oro común.