Juan de Orduña Castillo dio su poder cumplido al Alférez Don Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, para que en su nombre cancele dos escrituras de obligación en favor del otorgante: una de Don Antonio García Monzaval, residente en Jalapa, de 367 pesos de oro común, y otra, de Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, de 425 pesos de oro común.
ALFÉRECES
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Testamento del Alférez Don Miguel de Zamora, natural de la nueva ciudad de Veracruz, hijo legítimo del Alférez Don Sebastián de Zamora y de Doña Petrona Cano, difuntos.
Nicolás de la Gasca, vecino de la jurisdicción de Huamantla, Tlaxcala, en nombre y con poder de Juan Gutiérrez de la Cajica, vecino y labrador en ella, pidió al Alcalde Mayor de Jalapa, mande levantar el embargo que tiene hecho sobre ciertas mulas que su parte entregó al Alférez Luis López en su hacienda, para que vinieran agostar en esta jurisdicción; y para que conste lo dicho, solicitó le reciba información. El Alcalde Mayor mandó se le reciba la información que ofrece.
Nicolás de la Gasca, para la dicha información, presentó por testigo al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, español, vecino de Jalapa, y siendo preguntado al tenor del escrito presentado, dijo ser verdad que las mulas que se piden en el escrito por bienes de Juan Gutiérrez de Cajica, vecino de la jurisdicción de Huamantla, son suyas porque se las envió al Alférez Luis López para que las agostase en esta jurisdicción, según consta por carta misiva del dicho Juan Gutiérrez de Cajica.
Para la dicha información, Nicolás de la Gasca presentó por testigo a Juan Prieto, español, vecino de Jalapa, del cual se recibió juramento, y preguntado al tenor del escrito presentado, dijo que las mulas que pide Nicolás de la Gasca son y pertenecen a Juan Gutiérrez de Cajica, vecino de la jurisdicción de Huamantla, pues este testigo se halló presente cuando el susodicho se las remitió al Alférez Luis López, para que se las agostase en este partido.
Para la dicha información, Nicolás de la Gasca presentó por testigo a Nicolás de Alcántara, vecino de Jalapa, español, de quien se recibió juramento, y siendo preguntado por la petición presentada, dijo que es público y notorio que las mulas que pide en su escrito Nicolás de la Gasca, las envió Juan Gutiérrez de Cajica al Alférez Luis López, para que las agostase en esta jurisdicción.
Ante el escribano y testigos, Nicolás de la Gasca, podatario de Juan Gutiérrez de Cajica, vecino de la jurisdicción de Huamantla, recibe del Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de Jalapa, 59 mulas de carga y silla, las cuales se hallaban detenidas por la justicia por estar revueltas con las del Alférez Luis López, difunto.
Doña Petronila de Rosas y Velasco, mujer legítima del Alférez Don Antonio de Campo, vecina de Jalapa, como hija legítima y una de las herederas de Don Juan de Rosas y Doña Jacinta de Velasco, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de Los Ángeles, cuya herencia acepta con beneficio de inventario, con licencia de su marido, dio su poder cumplido a su esposo para que en su nombre pida y tome cuentas a los albaceas de sus padres; y para en todos sus pleitos civiles y criminales, que al presente tiene o adelante tuviere.
El Alférez Don Agustín Zavala, de la Compañía de los pardos de Jalapa; Nicolás Miguel, Cabo de escuadra; Juan Hilario, Cabo de escuadra; el Alférez Diego de Licona, Diego López del Pino, Simón Sánchez y Jerónimo Velázquez, pardos, dieron su poder cumplido al Capitán Don Gaspar de Herrera, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y al Capitán Don Juan de Cavero, vecino de la ciudad de México, para que en sus nombres parezcan ante el Excelentísimo señor Conde de Galve, Virrey de esta Nueva España, y hagan presentación de la información que le remiten con la certificación de convoyes de las platas de Su Majestad, y en su virtud, hagan presentación de memoriales, súplicas, pedimentos, despachos que saquen en forma y se les remitan, haciendo los autos judiciales y extrajudiciales que para dicho efecto se requieran.
El Capitán Antonio Rodríguez Lovillo, y el Alférez Agustín [Rodríguez]Lovillo, su hijo legítimo, vecinos de la jurisdicción de Jalacingo, venden a la obra pía de casar huérfanas que dejó Antonio de Guevara, difunto, vecino que fue de Atzalan, y a Miguel Muñoz, escribano público del dicho pueblo y patrón de la referida obra pía, cien pesos de oro común de censo y tributo en cada un año; los cuales impusieron sobre una hacienda de labor de pan llevar, dos molinos para trigo y una venta, ubicados en la parte que llaman de Perote, con los ganados mayores y menores, pastos, abrevaderos y los demás pertrechos anexos, por razón de 2 000 pesos de oro común que les dio el Lic. Antonio de Bristan, cura beneficiado del partido de Jalacingo, en nombre del patrón de la obra pía.