Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Alonso Rincón, vecino de este pueblo, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 930 reses y toros, que el obligado de la ciudad de los Ángeles compró en la villa de Córdoba para el abasto de dicha ciudad.\n
ALCALDES MAYORES
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Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, compareció Tomás de Carvajal, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Uluapa, que es de don Francisco Estrada y Galindo, que posee en la jurisdicción de Cosamaloapan, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 260 reses y novillos, para poderlos entregar en este pueblo al Marqués del Valle de la Colina y a Antonio Piñón, su administrador, para el abasto y carnicerías. \n\n
Juan González de Olmedo, Miguel Méndez Ferrera y José Ferrera Figueroa, dijeron que el Bachiller Gerónimo de Valencia, beneficiado que fue en este partido de Orizaba, otorgó su testamento y codicilio, debajo de cuya disposición los nombró por sus albaceas, y para cumplir con el tenor de las mandas presentaron petición al Capitán don Juan de Peralta y Mendoza, Alcalde Mayor en este partido, para que sea servido de hallarse presente al inventario que en ello recibirán, quien por la presente se presentó a dicho acto.
Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Ignacio de Andía, como mayordomo y administrador de la hacienda de Uluapa, que es doña Luisa [de Chávez] Galindo, viuda de don Diego de Estrada [Carvajal], para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 2,006 reses, todos toros, de dicha hacienda, para pasar a la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.\n
Petición presentada ante el Capitán don Martín de Rada, Alcalde Mayor, en la que José Ferrera Figueroa, en nombre de don Nicolás Vivero y Peredo, Conde del Valle de Orizaba, expone que su parte tiene arrendado a don Manuel Manrique de Lara y a Pantaleón Fernández, dos molinos en esta jurisdicción, el de el puente nombrado San Juan, y el de los alisos Nuestra Señora de la Asunción, y por estar cumplidos pide que mande notificar al dicho don Manuel y Pantaleón ajusten cuentas y paguen a su parte la renta que están debiendo. \n
Doña Catalina Pérez de Arredondo, vecina de este pueblo, viuda de don Francisco de Vargas, hijo legítimo que fue de don Juan de Vargas y Dina Mariana de Madrid, naturales que fueron de la Villa de Baroja en los reinos de Castilla, Arzobispado de Toledo, dijo que el dicho su marido estando enfermo hizo en papel una memoria a modo de testamento, y para que se apruebe y confirme por testamento la presentó ante el Capitán don Martín de Rada, Alcalde Mayor, quien por la presente confirmó la dicha memoria para que valga como testamento.
Ante el Capitán Rodrigo Serrano, Alcalde Mayor, se presentó petición de Pedro Camacho, vecino del pueblo de San Cristóbal de Alvarado, en nombre y con poder de Bartolomé de Almoguera, su tío, en la cual manifiesta que a su parte le son deudores los bienes del difunto Juan de Llanos, vecino que fue de este pueblo, por cantidad de 772 pesos y 2 tomines y medio. Y al presentarse con la albacea y heredera Nicolasa de Montijos, mujer que fue del dicho difunto, para que ajustasen cuentas y le pagara, ésta respondió “que no quiere por cuanto el dicho su marido no dejó bienes con que poder pagar”. Por lo que pide y suplica mande a dicha Nicolasa de Montijos, como albacea y tenedora de los bienes, le pague la cantidad.\n
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
El Capitán Rodrigo Serrano, Alcalde Mayor por Su Majestad de este partido, manda se pregone públicamente para que cualquier persona de cualquier estado, calidad y condición que sea, pueda poner y ponga el abasto de carnero que se rematará en la persona que más diere.
Ante el Capitán don Bernabé Domínguez Abarca, Alcalde Mayor por Su Majestad en este partido, Antonio de Ayala, vecino de este pueblo, manifestó 100 pesos de mercadería de Castilla y 6 botijas de vino, para vender en este mismo pueblo, y de lo que resulte de la venta pagará la alcabala.\n