Doña Josefa de Acosta, hija legítima de los difuntos don Manuel de Acosta y de doña Lucía Lagunes, natural del pueblo de Naolinco y vecina del pueblo de Jalapa, fue casada con don José Ruiz Cañete, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea al Bachiller José Nicolás de Acosta, y como herederos designa a su hijo el Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de México, junto con doña Antonia, doña Mariana y el Presbítero don Clemente, sus hijos legítimos.
ABOGADOS DE LA REAL AUDIENCIA
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Don Juan Santiago Lobo, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Agustín Bechi, Abogado de la Real Audiencia de México, para que sea fiador y principal pagador de sus deudores y dependencias que tiene en la Ciudad de México.
Don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general a don José Lagunas, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México de donde es vecino, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Carlos Roso, mercader y vecino de este pueblo, otorga poder general al Licenciado don José Rafael Rodríguez Gallardo, Abogado de la Real Audiencia de México, y por su ausencia a don José Pizarro, agente de negocios, vecino de la citada ciudad, para que en todos sus pleitos y causas civiles y criminales, comparezca ante el rey y sus reales audiencias, chancillerías, superiores gobiernos y señores jueces y justicias de ambos fueros, donde lo defienda y demande.
Don Manuel de Acosta, yerno de don Agustín García Campomanes, vecino del pueblo de Naolinco, vende al Licenciado don José de Santerbas, Presbítero, Abogado de la Real Audiencia y vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, un esclavo criollo, de 12 a 13 años de edad, de Santo Domingo, en el precio de 150 pesos.
Don José Miguel de Luna y Arellano, vecino de la provincia de Tepeaca y residente en este pueblo, con poder general, otorgado por doña María Gertrudis de Avendaño y el Licenciado don José Francisco de Aguirre, Abogado de la Real Audiencia, Regidor perpetuo de la Ciudad de México, y haciendo uso del citado poder, da en arrendamiento a don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, las tierras del rancho de La Calavera, por el periodo de 7 años, con un precio de 100 pesos por cada año.
Don Manuel de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, vende al Licenciado don José de Santerbas, Clérigo Presbítero, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México y vecino de la ciudad de Puebla, un negrito esclavo de 13 a 14 años, criollo de Santo Domingo, por la cantidad de 220 pesos.
Don Juan de Quiñones, apoderado de María Montañés de la Cueva, junto con don Tomás Borro, informa que la citada María tiene una demanda contra los bienes que le dejó su padre por la cantidad de 1, 500 pesos, por lo que el Licenciado Silvestre Rivera, Abogado de la Real Audiencia, declaró que se le pague dicha cantidad, por lo que la citada María otorgó fianza correspondiente conforme a la ley de Toledo, nombrando como fiadores a los declarantes, quienes se obligan a pagar y dar cumplimiento a la presente escritura.
Don Martín Alonso, Gobernador del pueblo de Colipa, junto con los demás Oficiales de gobierno de dicho pueblo y en nombre de los indios naturales, otorgan poder general al Licenciado Don Francisco de Ureña, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, de donde es vecino, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
El Ilustre Ayuntamiento de esta Villa, compuesto por don José Antonio de Bárcena, Alcalde Ordinario de Primera Elección que hoy lo preside; don José Antonio de la Peña, Regidor Perpetuo, Alférez Real; don José María Durán, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, Regidor Llano; don José María de Goiri, don José Antonio del Valle y don Bernardo de los Cobos, Diputados y Síndico personero del común; otorgan poder general a don Manuel Quevedo Bustamante, Comisario de Guerra Honorario y Agente de Negocios del Número de Indias en la Real Villa y Corte de Madrid, para que en nombre de este Ayuntamiento, Justicia y Regimiento, se presente ante el rey el Señor don Fernando VII y en su Real y Supremo Consejo de Indias, y otros cualesquiera superiores e inferiores tribunales que convenga, y pida y publique a su majestad le conceda las gracias y mercedes que su real piedad tenga a bien dispensarle.