Don Antonio Vázquez Ruiz, vecino del pueblo de Jalapa y arrendatario de las haciendas Santa Fe Moreno, Buenavista, los ingenios “ El Grande” y “ El Chico” de las haciendas San Francisco y Cempoala, y la de trasquila llamada la Higuera; otorga a don Antonio Díaz Parraga, vecino de este pueblo, el arrendamiento de la hacienda la Higuera, incluyendo las tierras de Soncuantla, el ingenio Grande, el corral de piedra y las tierras que pertenecen a la Estanzuela, con el Palmar hasta el pie de la venta de Rinconada, por espacio de 9 años, en la cantidad de 1, 800 pesos anuales, con las condiciones que le indiquen.
ZONCUANTLA, TIERRAS DE
12 Descripción archivística resultados para ZONCUANTLA, TIERRAS DE
Juan de Castro Palomino, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, dijo que doña Aldonza Clara de Vargas, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vendió a Inés María de Luna, su legítima mujer, las tierras y potrero nombradas Zoncuautla, Xolostla y la Vega que llaman Tlalmecapan en el llano de Santiago, en términos y ejidos de este pueblo con los 2 caminos, uno que va a San Andrés Tlalnehuayocan y el otro a San Salvador, ubicado junto al arroyo que va al pueblo con que muele el molino de pan que fue de Catalina Ruiz hasta el río de Nacastapalapa; en atención a tener poder para vender otorgado por su mujer, vende a Lucas Francisco de Ayala, las tierras y rancho arriba declarados, en 650 pesos de oro común que se da por entregado.
Manuel Hernández Salado, José Antonio Martínez, Juan Sebastián de Quiroz y Manuel Ortiz, vecinos de la ranchería de Zoncuantla, así como Josefa Antonia Hernández Salado, mujer de Nicolás Leonardo Ramos, vecinos del pueblo de Jalapa, herederos de Juan de Quiroz y Cairos, otorgan poder general a don Joaquín María de Vidaburu, Procurador del Número de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que los represente en todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, pareció ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, y registró 20 catas que hizo para minas en el cerro [tierras] nombrado Zoncuantla, en esta jurisdicción, al que puso por nombre Cerro de la Purísima Concepción de Nuestra Señora cuya principal mina de una vara en cuadra, mira al Oriente y corre de Norte a Sur, la cerca un río que los naturales les llaman Pisquiatl, la cual podría ser de oro, plata, cobre o cualquier otro metal.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, pidió a Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde mayor de Jalapa, le registre 2 minas de cobre, plata, oro, u otro metal, que Dios fuere servido darle, nombradas San Antonio de Padua y San José, situadas en el cerro [tierras] de Zoncuantla, una legua poco más o menos de Jalapa.
José de Ochoa, de esta vecindad, vende al Convento de San Francisco de este pueblo, 5 pesos de oro común de censo que sitúa sobre las tierras de Zoncuantla y casas que hay en ellas, para que se cante anualmente la primera misa de la tercera de San Antonio, cuyos réditos corresponden al 5% anuales, siendo condición que los poseedores de dichas tierras y rancho nombrado de San Antonio, devolverán 100 pesos de principal con los réditos correspondientes hasta el día de su redención, mismos que serán recibidos por el Síndico y religiosos, para dar por libre el citado rancho en que están impuestos, y cediendo a dicho convento los derechos de propiedad que le pertenezcan.
Antonio Díaz Parraga, vecino de este pueblo de Jalapa, con poder especial de don Fernando José Gómez de Cervantes, quien fue vecino de San Salvador El Seco, otorga en arrendamiento a Antonio Jiménez, las tierras de Zoncuantla, Doctrina de Coatepec, que abarcan desde el potrero llamado Briones hasta lindar con tierras del ingenio de la Orduña, dividiéndolas el Camino Real que va de Coatepec, las renta es por el periodo de 9 años, con una paga de 60 pesos en cada año.
Juan Díaz Matamoros y Alonso García de la Torre, vecinos de la provincia de Jalapa, se convinieron en intercambiar unas tierras; el primero le dio al segundo una caballería y un potrero ubicados en tierras de Zoncuantla; y el segundo le dio en trueque al primero, medio sitio de estancia de ganado menor situado en los altos que llaman de Omiquila El Viejo.
Doña Aldonza Clara de Vargas, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a doña Inés María de Luna, mujer legítima de don Juan de Castro Palomino, las tierras y potrero nombrado Zoncuautla, Xolostla y de la Vega que llaman Tlalmecapan, en el Llano de Santiago en términos de Jalapa, que linda con los 2 caminos que van a San Andrés Tlalnehuayocan y el otro a San Salvador, distante de este pueblo una legua. La venta se hace en 400 pesos de oro común, que por ellos se da por entregado.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, dio en arrendamiento a don Alonso de Medina, vecino de esta localidad, dos caballerías de tierra ubicadas en Zoncuantla, por el tiempo de seis años y al precio de 70 pesos anuales de oro común.