Mateo Ruiz, mayordomo de la recua de mulas de Isabel Muñoz, viuda de Bartolomé Martín Maldonado, vecina de Maltrata, manifestó dirigirse hacia la ciudad de la Veracruz con cuatro indios llamados: Gaspar Baltazar; Juan Antonio; Tomás de Aragón; y Dieguillo; asimismo se le notificó no bajar con indios a la ciudad de Veracruz por mandato de Real Ordenanza.
VIUDAS
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Bartolomé López Amador, mayordomo de la recua de Isabel Muñoz, viuda de Maltrata, manifestó llevar en la recua hacia la Nueva Veracruz, dos indios nombrados Diego y Gaspar. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad, así mismo, se le informó de la ordenanza que prohíbe a los carreteros, arrieros y chirrioneros bajar con indios a la Nueva Veracruz a partir del 1 de junio hasta 5 de octubre de cada año hasta, so pena de 200 pesos, debido a que en esos meses llueve mucho, provocando que los naturales enfermen, condolezcan y mueran.
Pedro de Guzmán, mayordomo de la recua de Isabel Francisca, viuda, vecina de la ciudad de los Ángeles, manifestó llevar en dicha recua a su servicio y avío hacia la Nueva Veracruz, dos indios nombrados Cristóbal y Juan. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad, así mismo, se le informó de la ordenanza que prohíbe a los carreteros, arrieros y chirrioneros bajar con indios a la Nueva Veracruz.
Tomás de Rojas, hijo de Juan de Rojas, dueño de carros, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó dirigirse hacia la Nueva Veracruz y llevar en servicio de sus carros a los siguientes indios e indias: Miguel y Francisca, su mujer; Lucas, soltero; Diego y Catalina, su mujer; Juan Diego, soltero; Melchor e Inés, su mujer; Nicolasillo, muchacho; Agustincillo, soltero; Dieguillo, soltero; Juan, soltero; Juan, muchacho, soltero; Juan, indio, soltero; Juan y Ana, su mujer; Diego y Jerónima, su mujer; Melchorillo, muchacho; Juana, india, viuda. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo.
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
Ante don Manuel Lorente y Rueda, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas Cuyucuenda, que es de doña Ana Francisca de [Zúñiga] y Córdoba, viuda del General don Diego Ortiz de Largacha, que posee en la jurisdicción de la Nueva ciudad de la Veracruz, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 550 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a la ciudad de la Puebla, donde los lleva a entregar al obligado del abasto de las carnicerías.\n
Ante don Bartolomé de Torres y Mendoza, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Simón de Luna, como mayoral que dijo ser de la hacienda de vacas nombrada del Paso del Toro, que es de doña María Díaz de Estrada, viuda de don Juan Domingo de Villar, que posee en la Jurisdicción de la Nueva Veracruz, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 800 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a los ejidos la ciudad de la Puebla y otras partes que le convenga para su venta.\n
Testamento de Bernarda Martín, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, natural de la Villa de Yllescas, en los reinos de Castilla, viuda de Antonio Delgado, hija legítima de Juan Caballero y de Beatriz Manrique, difuntos.
Dpña Teresa de la Gasca y Ortega, vecina de Jalapa, viuda y albacea del Sargento Manuel Riveros, como tutora de sus menores hijos, dio poder al Capitán Simón de Galdona, vecino de la nueva Veracruz, para que conforme a la escritura de la venta a censo que hizo su marido el Sargento Manuel Riveros, sobre un mesón que está en la Antigua ciudad de Veracruz, y lo que le pertenece a Alonso Guitán, difunto, y a su mujer, Ana Hernández, residente en ella, la obligue a la guarda y cumplimiento de las condiciones de la dicha escritura, y cobre la cantidad de pesos que le resulta debiendo de los réditos de su principal.
Doña Ana de Alfaro, viuda de segundo matrimonio del Capitán Don Sebastián de la Peña, Alguacil Mayor que fue de la nueva Verzcruz, vende a Tomás Palomino Rendón, vecino de Jalapa, un pedazo de solar de 15 varas de frente, ubicado en la calle que de la iglesia parroquial sube para el llano de Macuiltépec; linda con solar de las casas de Miguel de Troya, y por la otra, con solares de Juan de Argaiz, en el precio de 20 pesos de oro común.