Testamento de Jerónima Márquez Zapata, natural de San Juan de los Llanos, hija legítima de José Rodríguez y de Isabel de Angulo, difuntos, vecina de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, viuda de Felipe de la Cruz.
VIUDAS
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Pedro García de Espinosa, vecino de la ciudad de Los Ángeles, como hijo legítimo y heredero de Gonzalo García Lozano y de Doña Ana de Espinosa del Villar, dijo que por fin y muerte de sus padres le tocó una parte en la Hacienda Nuestra Señora del Carmen, provincia de Tlaxcala, que hoy posee Doña Elena de [Medina y] Landa, viuda de José Espinosa de los Monteros, y porque los demás herederos vendieron las suyas al Capitán Francisco de Salazar Maldonado, Alguacil Mayor de San Juan de los Llanos, y el otorgante no recibió nada, y para que se ponga cobro de ella, dio su poder cumplido a Nicolás de los Reyes, vecino de la provincia de Tepeaca, para que en su nombre pida y demande la parte que le pertenece.
Doña Beatriz Boquillón, viuda de don Jerónimo Herrera, y doña Francisca Boquillón, mujer legítima de Nicolás de la Cruz, hermanas y vecinas del pueblo de San Juan de los Llanos, otorgan poder especial a sus tíos don Gaspar y a don Bernardo Boquillón, junto con don Florentino Quintas, para que aprueben la partición hecha de los bienes que les dejaron sus abuelos, a través de sus tíos, en virtud de cartas que los otorgantes escribieron al dicho Gaspar, para que represente sus derechos, para que perciban y cobren lo que les corresponde por dicha partición, y vendan la parte de casa que les fue adjudicada.
Ana de la Cruz, viuda de Juan Jacinto, vecina de este pueblo, hija natural de Juana Francisca y José de la Cruz, otorga su testamento, donde declara lo siguiente: le debe a Antonio Cardeña lo que él diga deberle; Pedro del Río Aboza, vecino de San Juan de los Llanos, le debe 105 pesos; Juan Antonio de Bolostreaga, que fue vecino de La Antigua Veracruz y ahora de Maltrata le debe 30 pesos. Como bienes tiene: una casa de vivienda; 7 yuntas de bueyes; 4 vacas con sus crías y 4 becerros; 8 yeguas; un potro alazán; una mula vieja; unas casas ubicadas en el rancho que tiene arrendado a los padres de San Francisco; 7 cabezas de ganado; 4 guajolotes; 3 gallinas. Nombra por sus albaceas a Miguel Jerónimo López de Ontanar y a don Antonio Cardeña y por heredera a Juana Teresa de 12 años de edad, niña que ha criado en su casa.
Doña Magdalena de la Mota, viuda, vecina del pueblo de Santa María Magdalena Xicochimalco, natural de San Juan de los Llanos, hija legítima de Juan de la Mota y de Nicolasa Ruiz, otorga su testamento donde declara lo siguiente: a la muerte de su padre, antes de hacer inventario, su hermano vendió algunos bienes de los que no dio cuenta, asimismo impuso censo sobre una hacienda sin su consentimiento. Declara fue casada con Juan de Lezama, con quien no llevó dote alguna. Tienen como bienes 20 mulas; 18 aparejadas y 2 de silla. Tiene lo que le corresponde de la hacienda por la parte paterna y materna. Ha tenido noticias de otros bienes que le corresponden y posee su hermano. Instituye y nombra como albacea y herederos a sus hijos Juan de Lezama, José Antonio de Lezama e Inés de Lezama, sus hijos.
Doña María de Acosta, viuda de Don Gaspar Lagunas[Lagunes], vecina de Naolinco, vende al Capitán Don Juan Lagunes, vecino de Naolinco, una negra esclava nombrada Lorenza, de 28 años de edad, criolla, que su marido compró al Bachiller Don José de Olivares en San Juan de los Llanos, el 16 de agosto de 1697; sin asegurarla de ningún defecto, tacha, enfermedad pública ni secreta, en el precio de 200 pesos de oro común.
Doña Beatriz Boquillón, viuda de don Jerónimo Herrera, junto con doña Francisca Boquillón, mujer de Nicolás de la Cruz, hermanas, vecinas del pueblo de San Juan de los Llanos, reciben de don Diego López, la cantidad de 400 pesos, y le otorgan poder a dicho Diego para que haga, demande, reciba y cobre de la testamentaria de su abuelo las legítimas que les corresponden.
Don Cipriano Sancho, natural de la Ciudad de Cádiz, hijo legítimo de Francisco Sancho y de doña María Rodríguez Zambrano, y doña Inés Ramírez de Arellano, hija legítima de Juan Ramírez de Arellano y de María González de Zepeda, de mancomún, viuda que fue de Cristóbal Guerrero y de don Domingo González de Castro, vecinos de San Juan de los Llanos, estando sanos en su libre juicio, se otorgan poder para testar mutuamente, para que al fallecer el primero el otro haga su testamento como se lo tienen comunicado haciendo las mandas acostumbradas, así también se nombran como herederos uno al otro.
Doña María Nicasia Meléndez, viuda de primer matrimonio con don Ignacio de Zárate de quien es albacea y heredera, y de segundo matrimonio de don Ventura de Acosta, otorga en arrendamiento a don Bartolomé Puyana, vecino de San Juan de los Llanos, una casa que hace frente por el norte con la calle que llaman de la Zanja y del otro lado casas del Capitán Juan Antonio de Zavalza, por el oriente con casas que eran de José del Moral, por el sur que es el fondo, con solar de doña María Vázquez, y por el poniente con casas que eran del Capitán Castro. La arrienda en 20 reales mensuales, y en época de feria 300 pesos.
Doña Antonia Jiménez, viuda y natural del pueblo de Teziutlán, vende a don Vicente Bello, vecino del mismo pueblo, un solar y casa de madera de cajón, cubierta de tejamanil, misma que heredó de sus difuntos padres don Gaspar Jiménez y Manuela Falcón, ubicado en el mismo pueblo y que linda al oriente en la Calle Real que va para San Juan de los Llanos, al poniente con tierras de don Juan Muñoz, al sur con tierras de Gaspar Lara y al norte con calle que cruza por Chinautlán, en la cantidad de 120 pesos.