María Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, vende a doña Luciana María de la Soledad, mujer legítima de Félix Jiménez, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una mulata esclava nombrada Petrona de 27 años, criolla que nació en su casa, hija de Francisca, y su hija Isabel niña mulata; las 2 están libres de empeño, enajenación e hipoteca. Las vende sin asegurarlas de vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común que se da por entregada.
VIUDAS
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Josefa de la Peña, viuda y albacea testamentaria de Gonzalo Márquez de Acevedo, otorga poder especial a don Diego de Castro y Gamboa, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su representación pueda vender una mulata esclava nombrada Ana María, criolla nacida en su casa, hija de María de la O, difunta, de 26 años más o menos. La venta la hará sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, libre de empeño, enajenación e hipoteca.
Juana de Orantes, vecina de Jalapa, viuda de Antonio de los Santos, dijo que en su casa ha criado a Gertrudis del Barrio, parda libre, hija legítima de Francisco del Barrio y de Feliciana Hernández, de la misma vecindad, a quien le hace gracia y donación del solar y casa en que vive, que heredó de sus padres y abuelos, ubicada en la Calle Real que sube de la Plaza Pública, mide 33 varas de frente y 45 de fondo, colinda al oriente con casa y solar de Pascuala Veneroso, al norte con solar y casa de Ana Bermúdez, al sur con casa y solar de Manuel Vázquez Rincón. La donación se hace libre de empeño, hipoteca y cualquier otro gravamen, en virtud de no tener herederos.
Micaela García de Baldemora, vecina de Naolinco, viuda y albacea de Francisco de la Barreda Gayón, vende a Manuel de Acosta, un mulato esclavo llamado Santiago, de 20 años más o menos, que le dio en dote Pedro García de Baldemora, su padre. La venta se hace libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha ni enfermedad, en 350 pesos de oro común que se da por entregados.
Micaela de la Peña, viuda de Lucas de Chávez, hija legítima de Manuel de la Peña y de María de Mendoza, vecina de Jalapa, otorga su testamento donde declara lo siguiente: cuando contrajo matrimonio no llevó dote alguna. Heredó de sus padres la casa de su morada que mide 53 varas de frente ubicada en la Calle Real, que colinda con casa del Licenciado Diego González, al norte con casa y solar que fue de Isabel del Castillo, al este con otro pedazo de solar que fue de sus padres y lo heredó Cristóbal de la Peña y al poniente con el callejón que atraviesa la Calle Real hacia la Plaza Pública. Nombra como herederos a sus hijos María y Ana de Chávez.
Petrona de Arauz, viuda y vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder general al Capitán Diego García Rosado, vecino de la Ciudad de México, para que la represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, así parezca ante las autoridades a fin de que pida, demande y cobre de las personas los pesos, reales, alhajas, derechos y acciones que le competan con libre y general administración.
Doña Josefa de la Peña, viuda del Capitán Gonzalo Márquez de Acevedo, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima del Alguacil Mayor Sebastián de la Peña y de doña Ana de Alfaro, otorga su testamento donde declara tener entre sus bienes 3 mulatas esclavas: Josefa de 11 años, Martina Sebastiana de 9, y Marcela de 7, a esta última la tiene empeñada a Juan Bravo de Alarcón. Tiene también las casas de su morada. Nombra como albacea testamentaria a don Álvaro de Paredes y Valdéz y a doña Ana Márquez de Acevedo, sus hijos, y como heredera a su hija Ana.
Agustina de Orduña Castillo, viuda de Diego Alonso [de Villanueva], vecina de Naolinco, vende al Capitán Pedro Zapata de Esquerra, Alcalde Mayor de la provincia de Jalapa, un esclavo nombrado Lucas Alonso, mulato de color entreverado, mediano de cuerpo, de 20 años más o menos, libre de empeño, hipoteca y cualquier otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos de oro común que se da por entregado.
Alonso de Orenza González, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que sustituye el poder que tiene de Ana de Mojica, viuda del Capitán Juan de Medina Caraveo, y de su hija Juana de Medina Mojica, su mujer legítima, en el Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar y en don García González de Albelda, Justicia Mayor y Capitán de Guerra, para todo género de pleito, causas y negocios civiles y criminales movidos y por mover que al presente y en adelante tuviera.
Inés, Rosa y [Margarita] Beatriz López, viudas vecinas del pueblo de Jalapa, hijas y herederas del Alférez Luis López y de Juana Margarita de Oliver, juntas de mancomún, venden al Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia, unas casas empezadas a fabricar de cal y canto, que miden 58 varas de frente y 60 de fondo, ubicadas en la calle Real que salen desde la plaza principal y hace esquina al fin de ella, linda con casas de José de Rebolledo, con solar de Alonso Rodríguez, por el frente con casa de Juan Sedeño. La venta se hace en 1, 300 pesos de oro común libres de alcabala, que se pagarán en diferentes fechas, de los cuales 800 pesos quedan depositados a censo redimible.