Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que su marido le confirió poder para que por él y en su nombre ordene su testamento de la siguiente manera: omite las deudas que tuvo por no conocerlas, dejándolas para hacerlo en el inventario de sus bienes y en la misma forma todos los bienes que quedaron. Tuvieron 2 hijos legítimos. Todo lo cual valga por testamento del mencionado Julián de Rivera.
VIUDAS
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Petrona de Arauz, viuda vecina del pueblo de Jalapa, dijo que en agradecimiento a su hijo Juan de Thormes, quien le suplió una cantidad para redimir una casa, le hace gracia y donación de la casa y solar que tiene en la Calle Real que sale para la Ciudad de México con 80 varas 2 tercias de frente y 116 de fondo, linda al sur con solar y casa de Juan de la Torre y Teresa de Zárate, al norte con solar del pueblo.
Pedro Díaz de la Cueva, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Isabel Valadéz, viuda de la misma vecindad, un solar con 25 varas de frente y 65 ½ de fondo, linda al fondo con solar de los indios de este pueblo, al frente con la calle de Domingo José de Santa María, al costado con solar de Leonardo Ortiz y al otro lado con solar del otorgante, cuyo pedazo de solar es parte del que obtuvo por trueque que hizo con los gobernadores y oficiales de este pueblo, el que se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación; la venta se hace en 25 pesos de oro común que por él le ha pagado.
El Capitán Bartolomé de Castro, arrendatario administrador de las reales alcabalas de la jurisdicción de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, viuda de la misma vecindad, 90 pesos de oro común de las alcabalas de las carnicerías de esta cabecera que se obligó a pagarle el bachiller Diego de Ortega, en nombre y con poder de la mencionada, de cuya cantidad se da por entregado a su voluntad otorgando recibo y carta de pago a favor de la viuda y le da poder contra Francisco de Thormes, obligado de las carnicerías.
Miguel Gómez de Soto, natural de Casa Bermela en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de don Diego Gómez y de doña Lucía de Soto y Casalilla; y doña Micaela Cortés y Calva, viuda que fue de don Nicolás Jiménez, ahora su mujer e hija legítima de don Andrés de Calva y de doña Micaela Cortés. Los otorgantes vecinos de San Juan de los Llanos, estando sanos del cuerpo y para el descargo de su conciencia se otorgan recíproco poder para testar, para que después del fallecimiento de cualquiera de los dos, el que sobreviviera haga el testamento del que fallezca con las mandas, legados y disposiciones que se tienen comunicado. Declaran que tuvieron 3 hijos a quienes los nombran como sus únicos y universales herederos.
Josefa Roberto, viuda de Sebastián Montero, vecina del pueblo de Naolinco, dijo que entre los bienes de su difunto esposo quedaron dos solares en el pueblo de Jalapa, ubicados en la Calle Real que del Convento de San Francisco va a la Ermita de Santiago por donde hace frente y cae al sur, mide 94 varas de frente y 224 de un costado y del otro 220, linda con solar de los herederos de Julián de Rivera, al poniente con solares del pueblo, y en atención a que no tiene con que cubrir los gastos de su funeral, otorga que los vende a don Francisco de Aguirre, vecino de este pueblo, en 30 pesos de oro común que por ellos le ha entregado.
Juana de Ochoa, viuda de Luis Fernández de Ulloa, vecina del pueblo de Jalapa, de una parte y de la otra el Alférez Laureano Fernández de Ulloa, hijo legítimo de Luis Fernández y de Juana de Ochoa, dijeron que tienen hecha descripción y balance con tasación y aprecio extrajudicial de los bienes que quedaron por muerte de su padre, del que han partido y dividido entre los 2, y que resultan ser 17, 208 pesos 6 tomines y 1 gramo que se compone de las partidas que se describen en la escritura.
Juan Ortiz, vecino del pueblo de Jalapa, marido y conjunta persona de María Magdalena Gorrón de Contreras y Tejeda, otorga que ha recibido de Juana de Ochoa, su suegra, viuda de Luis Fernández de Ulloa, 400 pesos de oro común, cumplimiento a 600 pesos que le da como dote de su mujer, los cuales se da por entregado a su voluntad.
Doña Gregoria Vázquez, viuda de Pascual de Iglesias, y don Diego de Castro y Gamboa, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que Pascual de Iglesias les otorgó poder para testar, en cuya virtud ordenan su testamento de la siguiente forma: declaran que debía al Capitán Fernando Bazán de Otero 32 pesos y 4 reales; a Tomás de Figueroa 4 pesos y a Josefa Petronila 30 pesos, únicas deudas que han descubierto según sus inventarios, por lo que mandan se cumpla y guarde.
José Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Juana de Ochoa, su tía, de la misma vecindad, viuda de Luis Fernández de Ulloa, 4, 125 pesos de oro común en mercaderías de castilla y de la tierra, tasadas a precios corrientes a satisfacción de ambas partes, en cuya cantidad se incluyen 355 pesos cobrados de ditas, y se da por entregado de dichas mercaderías a su voluntad, y de lo que se obliga a pagar en 6 años que han de empezar a correr desde esta fecha, tratando y contratando con las mercaderías, acudiéndola con los premios y réditos acostumbrados en cada año.