Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Ignacio de Andía, como mayordomo y administrador de la hacienda de Uluapa, que es doña Luisa [de Chávez] Galindo, viuda de don Diego de Estrada [Carvajal], para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 2,006 reses, todos toros, de dicha hacienda, para pasar a la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.\n
VIUDAS
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Demanda puesta por Magdalena de Coçar [Cozar], viuda, contra los bienes de Luis García Camacho, su marido difunto, por 1 330 pesos de oro común de su dote y arras.\n\n
Doña Catalina Pérez de Arredondo, vecina de este pueblo, viuda de don Francisco de Vargas, hijo legítimo que fue de don Juan de Vargas y Dina Mariana de Madrid, naturales que fueron de la Villa de Baroja en los reinos de Castilla, Arzobispado de Toledo, dijo que el dicho su marido estando enfermo hizo en papel una memoria a modo de testamento, y para que se apruebe y confirme por testamento la presentó ante el Capitán don Martín de Rada, Alcalde Mayor, quien por la presente confirmó la dicha memoria para que valga como testamento.
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
Juan de Espinosa Xapón [Japón], vecino del Pueblo de San Antonio Otlaquiquixtlan, de la jurisdicción de Huatusco, otorga su testamento donde declara haberse casado tres veces, su primera mujer fue Martina, india de la jurisdicción de Huatusco, durante este matrimonio procrearon a Juan de Espinosa y a Antonia de Espinosa, viuda; su segunda mujer fue Francisca de Mendoza, india natural del pueblo de Tecamachalco, con quien tuvo un hijo llamado Diego de Espinosa; y el último matrimonio fue con María Domínguez, mestiza, no tuvieron hijos. También declara que debe y le adeudan cierta cantidad de pesos que se mencionan en el testamento. Nombra albaceas a Francisco Morillo, vecino de este pueblo, a Juan de Espinosa, su hijo, para que entren en sus bienes y los vendan. Manda que después de cumplido el testamento le den una mula de carga mansa aparejada a una niña llamada Josefa, la cual se crio en su casa; a Bartolomé de Espinosa, su hijo, que lo tuvo con una mujer mundana, le den una mula de carga y una de silla. También manda se le den a sus tres hijos legítimos, Diego de Espinosa, cuatro mulas de carga y una de silla; Antonia de Espinosa, viuda, cinco mulas de carga y una mula de silla; y a Juan de Espinosa 15 mulas. \n
Se tomó la razón de 79 pipas de vino y una de vinagre que lleva Joseph [José] Rodríguez en la cuadrilla de carros de doña Catalina de Grajeda, viuda de Gonzalo García, para entregar en México a Cristóbal Jiménez.\n
Luis Gómez de Escobar, Receptor de la Real Audiencia, recibió de Francisco Miguel Ferrera, Escribano Público de este partido, la causa criminal que se sigue contra los culpados en la muerte de Hernando Guerrero, que a pedimento de Ana Bernal, viuda del dicho Hernando, se le dio los autos para que los presente ante los señores de la Real Audiencia.\n
Se tomó la razón de 51 pipas de vino que lleva Joseph [José] Álvarez, en la cuadrilla de carros de la viuda de Martín de Gorospe, para entregar las 20 a Juan Delgado y las 31 a Pedro García, en la Puebla. Asimismo lleva otras 20 pipas que Melchor de Riveros remite al citado Pedro García.
Se tomó la razón de 79 pipas de vino y una de aguardiente, que van en la cuadrilla de carros de doña Catalina de Grajeda, viuda de Gonzalo García Romero, para entregar a don Bartolomé Bernal de Pinando [Pinadero] y al Capitán Cristóbal Jiménez en México.\n
Se tomó la razón de 86 pipas de vino, que lleva Juan Zapata en la cuadrilla de carros de la viuda de Juan de la Rea, para entregar en México a don Pedro de Barrios, a Gonzalo de Narváez, y a Cristóbal Jiménez; así también lleva 7 pipas de aguardiente para el dicho Gonzalo.\n