Doña Bárbara Morales, vecina de Teoseloc [Teocelo], residente en este suelo, viuda de don Ignacio Sánchez, y mayor de edad, otorga poder general a don Bernardo Acosta, de esta vecindad, para que, en su nombre como tal viuda y albacea de su difunto marido, entienda en todo lo relativo a la testamentaria de su finado esposo. Para que cobre todo lo que le deban a la testamentaria de su difunto marido. En general para todos los asuntos y negocios que al presente tiene la testamentaria o en adelante se le ofreciere.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOVIUDAS
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Don José Antonio Hernández, vecino de la población de la Hoya [Joya], residente ahora en este suelo, dijo que su padre don Clemente Hernández, fue dueño de unas casas de madera en paraje nombrado rancho de Cruz Verde, a orillas del camino Nacional en cercanías de la Hoya [Joya], de cuyo rancho posesionó al comparente su mismo padre desde mucho antes de morir. Asimismo, dijo que para fomento de dichas casas le ministró don Antonio Fernández de Velasco algunos reales sobre lo cual le otorgó obligación con hipoteca el 13 de octubre de 1834; y últimamente le ministró el mismo Velasco más cantidad, hasta haberle ofrecido el comparente se quedase con dicho establecimiento por el valor de 1 300 pesos, pero por haber fallecido hace pocos días dicho Velasco quedó pendiente la venta. Y estando pronto a formalizar escritura de venta a favor de la testamentaria de don Antonio Fernández de Velasco, reduciéndolo a efecto, otorga que vende en favor de dicha testamentara el referido establecimiento titulado rancho Cruz Verde y su anexo Casa del Toro, en precio de 1 300 pesos. Cuyo establecimiento comprende diversos jacales o casas de madera cubiertos de tajamanil, en los parajes nombrados Cruz Verde y Casa del Toro, corrales, cercas y zanjas que circundan el terreno, el cual no es propiedad del comparente pues pertenece a los pueblos de Tlacolulan, San Salvador y San Gabriel a quienes se pagan sus respectivas pensiones, siendo los linderos que comprenden los siguientes: por oriente con tierras que hoy tienen los Rodríguez siguiendo hasta la cumbre del cerro; y con José Juan Colin al sur; por poniente con éste mismo y con Rosario Alarcón; por el norte con el río a encontrar con la pila del agua siguiendo al norte de ella, lindando con Gertrudis Hernández, haciendo esquina al camino público, desde donde siguen cerca de piedra hasta el puente y tuerce a encontrar el punto de Tejocotes, lindando con Desideria, viuda de Bonifacio; comprendiendo este mismo establecimiento la casa nombrada de Toro, que se halla a la otra parte del camino, cuyo terreno pertenece al pueblo de Tlacolulan.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOMaría Díaz, viuda de Alonso Galván y Juan Galván su hijo, vecinos de esta dicha villa, otorgan que se obligan de dar y pagar al Alférez Bartolomé Rodríguez Bolaños, Alguacil Mayor de esta villa, la cantidad de 230 pesos de oro común por el valor y precio de cinco mulas mansas aparejadas, para seguridad del pago los otorgantes hipotecan dichas mulas.
ALONSO GARCÍA VALERO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOJuana de Olivares, viuda de Francisco Vélez, vecina de esta villa de Córdoba, otorga que vende a Antonio Ferrera de Tévez, vecino de esta misma villa, un solar de 50 varas según los demás de la fundación de esta dicha villa, el cual linda por el norte con solar de Juan Francisco y por otra parte con solares de Juan Manuel y por la parte de abajo con solar de Juana Leonarda [roto]. Dicho solar está poblado con una casa que hizo el dicho Antonio de Ferrera. Lo vende por precio de 12 pesos de oro común.
ALONSO GARCÍA VALERO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOAlonso Romero, mayordomo de la recua de la viuda de Juan González de Olmedo, vecino de Orizaba, como principal, y Francisco Díaz, vecino de esta villa, como su fiador y principal pagador, se obligan a que pagarán, debajo de la mancomunidad, a Pedro de Balderas, vecino de la Nueva Veracruz, 400 pesos de oro común, mismos que el dicho Alonso Romero le debe por haberlos pagado por él al Capitán Juan Damián, pasajero de la presente flota.
ALONSO GARCÍA VALERO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOIsabel Martín [de Castro], viuda, albacea, fide y comisaria tenedora de bienes de Juan Hernández, por la presente y con beneficio de inventario, otorga testamento del dicho su marido en la manera siguiente: Declara que debe diferentes cantidades de dinero a Sebastián de Prado, a Felipe [roto], Luis Álvarez de Soria, Escribano Real de Orizaba, y a otras personas que se mencionan en la escritura. Asimismo, señala que le son deudores Juan Martín, Jorge, Francisco Díaz y otros.
ALONSO GARCÍA VALERO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOAgustina Vázquez, viuda, albacea y mujer que fue de Pedro Rodríguez, vecina de esta villa de Córdoba, otorga que vende al Capitán Juan de Miranda, vecino de esta villa, un esclavo negro, berberisco de nación, llamado Francisco de Regla, que dicho su difunto marido compró de Pedro de Escolar [sic], vecino de la Nueva Veracruz. Lo vende en precio de 360 pesos de oro común, libre de alcabala, que el susodicho ha de pagar a Su Majestad. Estando presente dicho capitán declaró que pagará 200 pesos de ellos de la presente fecha en seis meses, “habiendo venido la flota a estos Reinos de los de Castilla y si para dicho tiempo no hubiere llegado dicha flota, le tengo de dar a la susodicha 100 pesos de oro común y lo restante […]”, para cuya paga hipoteca el dicho esclavo.
ALONSO GARCÍA VALERO, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOGregorio Vázquez de Rivadeneira, administrador de la estancia del Hatillo propiedad de doña María Balcázar, viuda de Pedro González de Espinosa, en nombre y como apoderado de ella, en virtud de un poder otorgado ante Manuel de Rosales, Escribano Público de Cosamaloapan, se obliga a pagar a Luis de Medina y Rojas, vecino de la Nueva Veracruz, la cantidad de 137 pesos y medio en reales de contado, cuya cantidad le prestó para el seguimiento de sus pleitos y avío de la dicha hacienda del Hatillo.
GONZALO GATICA, JUEZ RECEPTORHernando Esteban Abad, vecino de esta jurisdicción, dijo que compró unas suertes de tierra a Mariana Galván, viuda y mujer que fue de Juan Moreno de Alarcón, por escritura con fecha de 20 de este presente mes y año ante el Alférez Mayor Juan García Valero, por lo cual declara que dicha compra la hizo en nombre y con principal de dicho alférez, siendo éste dueño de dichas tierras.
FRANCISCO GONZÁLEZ DE BELILLA [VELILLA], JUEZ RECEPTORNicolás Blanco, hijo legítimo de Baltazar Blanco y María Álvarez, ya difuntos, vecinos que fueron de esta villa de Córdoba, otorga su testamento en la manera siguiente: Manda que después de su fallecimiento sus albaceas celebren más de quinientas misas por su alma; de sus bienes se dé a Ana González 1 000 pesos para ayuda a su estado, dado el caso de no tomar estado dispone que con dicha cantidad se casen cinco huérfanas de esta villa; también se den a María Álvarez su sobrina 200 pesos, a Gertrudis de Gatica su sobrina otros 100 pesos y a Josep [José] de Olivera que ha criado en su casa 400 pesos de oro común. Declara que es casado con doña Ana de Sandoval, viuda que era de Juan Manuel [del Polear], durante el matrimonio no han tenido hijos. Señala por sus bienes y de la dicha su mujer las casas que habitan, dos negras, un negro de cinco años y una mulatilla, así como otros bienes que se mencionan en la escritura. Nombra albaceas a Joseph [José] Blanco y Marcos Blanco, sus hermanos, e instituye como su universal heredera a la dicha su mujer Ana de Sandoval.
DIEGO DE BRITO LOMELÍN, JUEZ RECEPTOR