Ana María de la Cruz, española, viuda de José Méndez, hija legítima de Francisco de la Cruz y de María Luisa, vecina del Desierto de Perote, otorga su testamento donde declara que cuando se casó, don Sebastián de la Higuera y su mujer le prometieron de dote 1, 700 pesos, de los cuales sólo le han dado 150 pesos. Tiene entre sus bienes ganado vacuno, caballar y yeguada, carneros, ovejas y cabrío. Nombra como albaceas testamentarios y herederos universales a sus 3 hijos.
VIUDAS
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Inés López, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vende a don Fernando Bazán de Otero, dueño de hacienda en el Desierto de Perote, un esclavo de color negro, atezado, nombrado Marcial, de 36 años más o menos, criollo nacido en la casa de sus padres. Dicho esclavo se encuentra libre de hipoteca, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública ni secreta, es casado y no ha cometido ningún delito. La venta se hace en 350 pesos de oro común que ha recibido.
Agustina de Orduña Castillo, viuda de Diego Alonso[de Villanueva], vecina del pueblo de Naolinco, dijo que otorgó su testamento en 25 de julio de 1709, y que por vía de codicilio manda que a su mulata se le procure una caja de cedro con llave para que se la entregue a su hermana Juana, se le entregue una caja de pino con llave a Diego, otra chica a Agustina, 2 metates a cada uno, entre otros bienes menores. Manda se le den 6 pesos a cada una de las cofradías del pueblo de Naolinco.
Doña Magdalena de la Mota, viuda, vecina del pueblo de Santa María Magdalena Xicochimalco, natural de San Juan de los Llanos, hija legítima de Juan de la Mota y de Nicolasa Ruiz, otorga su testamento donde declara lo siguiente: a la muerte de su padre, antes de hacer inventario, su hermano vendió algunos bienes de los que no dio cuenta, asimismo impuso censo sobre una hacienda sin su consentimiento. Declara fue casada con Juan de Lezama, con quien no llevó dote alguna. Tienen como bienes 20 mulas; 18 aparejadas y 2 de silla. Tiene lo que le corresponde de la hacienda por la parte paterna y materna. Ha tenido noticias de otros bienes que le corresponden y posee su hermano. Instituye y nombra como albacea y herederos a sus hijos Juan de Lezama, José Antonio de Lezama e Inés de Lezama, sus hijos.
María de la O Martínez, viuda de Alonso Ortiz, vecina del pueblo de Jalapa, natural de Lucas Martín, hija legítima de Diego Martín y Lucía de la Cruz, otorga su testamento donde declara lo siguiente: al contraer matrimonio trajo de dote 300 pesos, tiene algunas deudas cortas con algunas personas, como bienes suyos tiene la mitad de lo obtenido durante su matrimonio, la casa en la que vive con 100 pesos de principal que tiene sobre sí, el monto de la venta de ganado, entre otros géneros menores. Nombra como herederos a sus hijos; y como albacea testamentaria a José y Leonardo, sus hijos.
Magdalena Josefa de la Higuera, viuda de Gregorio García Cortés, vecina del pueblo de Jalapa, vende a Pascual de Castro, de la misma vecindad, una mulata nombrada María de Guadalupe, que será de 35 años, que compró a Jacinto López de Robles, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz el 21 de mayo de 1706. Dicha esclava esta libre de empeño, enajenación e hipoteca, y no la asegura de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común que por su valor le ha entregado.
Juana de Castro, viuda y heredera de Sebastián de la Peña, Escribano Real que fue de este pueblo, y el Capitán Bartolomé de Castro, ambos vecinos de Jalapa, este último albacea de Bartolomé de Castro, venden a Leonardo Ortiz, dueño de recua, 2 sitios de tierra para ganado menor: uno en términos del pueblo de Chiltoyac con 3 caballerías de tierra ubicado en una sabaneta y monte que llaman Xoloapan, linda con tierras de los herederos de Juan Machado; el otro sitio dista de este pueblo legua y media, mide 2 caballerías de tierra más un arroyo nombrado Soloatl ubicado entre 2 ciénegas y árboles. La venta se hace con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca, en 600 pesos de oro común que ha de pagar en diferentes plazos.
María García de Baldemora, vecina del pueblo de Naolinco, viuda de Antonio de Acosta, vende al Alférez Manuel Laso Nacarino, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una negra calimbada con una CR en el lado inferior del hombro derecho y es de las conducidas para el tráfico y asiento de negros de este Reino, que compró bozal el 31 de agosto de 1699 a Manuel Luis de Fonseca, Factor de dicho asiento, declara que después de haberla comprado la bautizó y le puso por nombre Teresa, a la que vende libre de empeño, censo e hipoteca, sin asegurarla de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 200 pesos de oro común que por su valor le ha dado.
Doña María Ortiz de Zárate, viuda de Don Francisco Domínguez Muñiz, vecina de Naolinco, libertó de toda sujeción y cautiverio a Miguel Herrera, su esclavo mulato, hijo de Gertrudis, negra, su esclava, de 40 años de edad, poco más o menos; nacido en su casa, alto de cuerpo, de color pardo, para que desde hoy día de la fecha de esta escritura pueda estar en cualesquiera partes y lugares, tratar y contratar con quien le pareciere, y otorgar su testamento.
Doña María de Acosta, viuda de Don Gaspar Lagunas[Lagunes], vecina de Naolinco, vende al Capitán Don Juan Lagunes, vecino de Naolinco, una negra esclava nombrada Lorenza, de 28 años de edad, criolla, que su marido compró al Bachiller Don José de Olivares en San Juan de los Llanos, el 16 de agosto de 1697; sin asegurarla de ningún defecto, tacha, enfermedad pública ni secreta, en el precio de 200 pesos de oro común.