Ana Dorantes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Bernardo de Castro, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 15 varas de frente y 30 de fondo que es parte del que ella posee, ubicado en la Calle Real que de la parroquia sube al Calvario, linda con casa de Petrona de Arauz, calle en medio y al fondo con otro pedazo de solar que le tiene dado a Tomás Barradas y por el costado derecho con solar que le ha vendido a Benito de Castro, cuyo solar lo vende libre de empeño e hipoteca en 15 pesos de oro común que por él le ha dado.
VIUDAS
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Mariana Rodríguez y Tomás de Figueroa, la primera viuda de Miguel Jiménez Carralero, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedoras de los bienes del mencionado Miguel Jiménez, dijeron que venden al Alférez Juan José Rincón, de la misma vecindad, un esclavo nombrado Juan Jiménez, mulato blanco, de 27 años más o menos, el cual hubo por compra en la Veracruz, cuyo esclavo esta libre de empeño, hipoteca y enajenación; la venta se hace en 300 pesos de oro común que han recibido.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, de la misma vecindad, 2, 431 pesos 4 tomines, mismos que su marido le debía desde el 5 de marzo de 1720, los cuales se da por entregado a su voluntad.
Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, como principal, y Blas Hernández, su hermano, vecino del pueblo de Coatepec, como su fiador y llano pagador, otorgan que se obligan a pagar al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, 541 pesos y 6 reales de oro común, mismos que le restaban por escritura de 2,431 pesos 4 tomines otorgada por su marido el 5 de marzo de 1720, la que queda cancelada.
Margarita de Castro, viuda de Antonio Barradas, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que entre los bienes de su marido quedó un rancho de labor en el paraje del Camino Real nombrado El Soldado, y como albacea que es y tenedora de sus bienes, lo otorga en arrendamiento al Bachiller Juan Cevallos de Alarcón, Presbítero Domiciliario de este Obispado, por tiempo de 6 años que han de contarse desde mediados del mes de noviembre; en 67 pesos de oro común que le ha de pagar cada fin de año.
Juana de Castro, viuda de Sebastián de la Peña, el Capitán Bartolomé de Castro, albacea de Sebastián de la Peña y de doña Ana Márquez de Acevedo, venden a doña Petronila Rodríguez Díaz, mujer legítima de don José Camino y Velasco, vecinos de Jalapa, un pedazo de solar con 16 varas de frente y 40 de fondo, por donde linda con casa de la compradora, al frente con la Calle Real, que de la parroquia sube al Calvario, al norte con casa de Diego Domínguez y al sur con los demás pedazos de solares. Cuyo solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 40 pesos de oro común que confiesan haber recibido.
María de Guevara, viuda de Antonio García de Baldemora, vecina del pueblo de Naolinco, otorga poder especial a Andrés Gutiérrez Calzadilla, vecino de la jurisdicción de Jalapa, para que en su nombre pida partición y división de los bienes que quedaron por fin y muerte de su marido, haciendo la partición entre ella y los demás herederos por corresponderle la mitad de las ganancias que hubo durante su matrimonio.
Gregoria Infante, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Juana Rafaela, soltera de la misma vecindad, un pedazo de solar ubicado en la parte del oriente de la Barranca de Xallitic con 39 varas de frente y 66 y ½ de fondo; linda al fondo con solar del vendedor, al norte con solar de Micaela Caniqui, al sur con solar del pueblo. Cuyo solar es parte del que heredó de Juan Infante, en 40 pesos de oro común que por él le ha pagado.
María Rodríguez, viuda de Miguel Jiménez Carralero, su albacea, dijo que habiendo vendido con la coalbacea Tomás de Figueroa, al Alférez Jerónimo de Acosta, un esclavo nombrado José en 350 pesos, de los cuales pagó 300 y quedaron pendientes 50 pesos, que ahora los entrega, en cuya virtud otorga recibo y carta de pago del alférez, de lo que se da por entregada a su voluntad.
Clara Lorenza de Vargas, vecina de la jurisdicción de Jalapa, viuda de Juan de Palafox Jiménez, su albacea y tenedora de bienes, otorga poder general a Pedro Antonio de Aro, vecino del pueblo de Jalapa, para que la represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles, criminales, eclesiásticos y seglares comenzados y por comenzar, así como para obrar en todo lo que se ofrezca con libre y general administración.