Doña María Josefa Ruiz de Morales, viuda y albacea de don Juan Antonio de Zavalza, en compañía de los herederos de dicho Juan, reciben la cantidad de 4, 000 pesos, mismos que ocuparan para pagar lo que el dicho difunto quedó debiendo a varios sujetos, los cuales se obligan a tener en depósito irregular la cantidad de 4, 000 pesos, mismos que pagarán a don Antonio Vázquez Ruiz, en el plazo de 6 años, con obligación de réditos, para lo cual hipotecan 4 casas de paredes techadas de madera y tejas, 3 situadas en la Calle Real y la cuarta en la Calle del Alcabalero.
VIUDAS
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Cristóbal Florencio Camarillo y su mujer María Candelaria, vecinos del pueblo de Jalapa, deben y se obligan pagar a doña Antonia Josefa Guzmán, viuda de don Francisco Julián Aravalles y vecina de este pueblo, la cantidad de 100 pesos, junto con sus réditos de 5 pesos a razón de mil el millar, en el plazo de 5 años, y para la seguridad de esta deuda, hipotecan una casa y solar que poseen en este pueblo, ubicada en el barrio de La Alameda.
Ana María Domínguez, alias Aldonza Quintana, viuda de Pedro Vanegas, vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Francisco Gutiérrez Bracho, Teniente del pueblo de la Rinconada, un solar que mide 5 varas de frente y varas de 24 de fondo, el cual linda al norte con la Calle Real que va para Veracruz, al oriente con terreno que pertenece al comprador, al sur con solar que pertenece a los naturales de este pueblo y al poniente con solar de Gertrudis Socorro, al precio de 45 pesos.
Doña Juana de Rivera, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de don Julián Hernández y doña Eugenia Hernández, difuntos, viuda de Pedro Bravo de Alarcón, otorga su testamento donde menciona sus bienes y nombra como albaceas testamentarias y herederas universales a Francisca Javiera Bravo, viuda de Andrés Basilio, y Teresa Bravo, sus hijas legítimas.
Doña Lucía Josefa Ortiz de Zárate, vecina del pueblo de Jalapa, viuda, albacea testamentaria, tutora y curadora de los bienes e hijos menores de don José Mateo Rubio Roso, otorga poder general a don Tomás de Zubiaur, Agente de Negocios de la Ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Doña Ignacia Montañés de la Cueva, viuda, albacea, heredera, tutora, curadora de las personas y bienes de sus hijos y de Alonso de Alba, declara que su yerno Francisco Ignacio de Herrasti le entregó la cantidad de 62, 587 2 ½ reales correspondientes a sus gananciales, recibidos en la forma siguiente: 29, 980 pesos 4 reales por el valor de 3 casas y efectos de una tienda, alhajas de oro, plata, cobre labrado, muebles de casa, 1, 500 pesos por un rancho, 3, 592 pesos 2 reales que tenía recibidos antes del fallecimiento de su esposo y 27, 514 pesos 4 ½ reales en plata efectiva, por lo que entrega recibo, finiquito y cancelación, dejando libre de dicho cargo al mencionado Herrasti.
María Josefa Pérez, viuda de Francisco Utrera, vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Agustín Terrazas, de la misma vecindad, una casa de cal y piedra cubierta de madera y tejas, junto con un solar que mide 16 varas de frente y 50 de fondo, ubicados en el barrio de La Alameda, linda al poniente con el Callejón de los Campos que baja para La Alameda y casas de los herederos de Antonio Justo Martín, al sur con tierras de la cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, al norte con casa y solar de María de Jesús Alba. La venta la hace en 250 pesos de oro común.
Eugenia Hernández, natural de la Ciudad de la Nueva Veracruz, hija legítima de Diego Hernández y de Josefa Vázquez, difuntos, viuda de Juan de Rivera, otorga su testamento; designa como albacea testamentaria a su hija Lugarda, y como herederos universales a sus hijos Lugarda de 50 años, Matías de 35 años, Juana de 29 años, Manuela de Rivera, Vicente, Pedro Bravo y Cristóbal.
Petrona Sánchez, viuda de Laureano de Escobar, vecina de este pueblo de Jalapa, otorga su testamento; nombra como albacea testamentario, curador y tenedor de bienes a Antonio Viveros, y como herederos universales a Laureano, Faustina de 22 años, Rosa de 16 años y Luis de 19 años, sus hijos legítimos.
Julián Rodríguez, natural de Naolinco, hijo legítimo de Juan Rodríguez y Josefa de Rivera, otorga poder para testar a doña María Bernardina de Guevara, su legítima segunda esposa, viuda de don Pedro García Campomanes; se casó en primeras nupcias con Josefa de Acosta, designa como albacea testamentaria a la citada María de Guevara y como heredera universal a María, de 1 año de edad, hija legítima de su segundo matrimonio.