Doña Josefa de Acosta, viuda del Capitán Nicolás de Guevara, vecina del pueblo de Jalapa e hija legítima de los difuntos don Manuel de Acosta y doña Pascuala Díaz de Acosta, otorga poder para testar y nombra albacea a su tío Antonio Díaz de Acosta, y como herederos a Ignacio, Maria, Pedro y Nicolás, sus hijos legítimos.
VIUDAS
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María de la Trinidad, viuda de Juan Manuel Morales y vecina del pueblo de Jalapa, madre legítima de José Antonio Morales, de 16 años, declara que en uso de la patria potestad que tiene sobre él, lo pone a aprender el oficio de carpintero con Nicolás Martínez, alias Salvo, maestro examinado de dicho oficio y vecino de este pueblo, por el tiempo de 4 años.
Doña María Josefa Ortiz, natural del pueblo de Naolinco, hija legítima de Francisco Ortiz y de la difunta Dorotea Dorantes, viuda de don José Modesto Montiel, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a don Félix José de los Reyes, vecino del pueblo de Jalapa y como heredero, designa a su citado padre.
Doña Margarita Beatriz López, natural del pueblo de Jalapa, viuda de Juan de Viveros, hija legítima de los difuntos Alférez don Luis López y doña Juana Margarita Oliver, otorga testamento en el cual nombra como albaceas y herederos a Francisco Javier López, hijo de Ana Isabel, a quien la otorgante crió en su casa, junto con Pedro López, su esclavo.
Don Antonio Primo de Rivera, ex Teniente General de la Antigua Veracruz y residente en el pueblo de Jalapa, con poder general, otorgado a su favor por doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, viuda del Capitán don Fernando Niño de Córdoba de la Higuera, da en arrendamiento a don Francisco Gómez de Cervantes, Abogado de la Real Audiencia y Catedrático jubilado de Prima en Sagrados Canones de la Real Universidad, las tierras del mayorazgo que fundaron don Francisco Hernández de la Higuera y doña María González, su mujer; por el periodo de 9 años, en el precio de 60 pesos en cada año.
El Capitán don Pedro José Durán, vecino del pueblo de Jalapa, vende a doña María Josefa de la Cruz, viuda de Miguel Pérez Chamorro, vecina de este pueblo, un mesón, ubicado en el barrio de arriba de este pueblo, de paredes y cubierto de tejas, que linda al oriente con la calle que sube para el Calvario y casas de Antonio de Castro, al norte con una calle y solar de don Domingo Díaz Mier, al poniente con solares de los herederos de Juan Martín Blanco y Juan de Aguilar y al sur con una casa que fue de Carlos Roso y que ahora es de Mariano Malpica, al precio de 500 pesos.
Doña María Lagunas, viuda y albacea de José Pérez, junto con Francisca Pérez, Ana Pérez, Rita Pérez y José Pérez herederos del citado difunto, venden al Capitán Agustín García Campomanes, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, que mide 36 varas de frente y 32 varas de fondo, linda al norte con la Calle Real que va al pueblo de Jalapa y casas de Manuel Montero, al oriente con solar y casas de Francisco Pérez, al fondo con solar de Diego Hernández, al precio de 380 pesos.
Doña Josefa Navarrete, viuda de Juan de Lezama y vecina del pueblo de Jalapa, informa que por muerte de su hija Antonia Gertrudis de Lezama, mujer de don Lucas Rosete, se hicieron inventarios de los bienes de la difunta, resultándole 800 pesos de gananciales de los cuales 400 pesos le pertenecen por ser su madre, dado que la difunta no tuvo descendientes, y la otra mitad al marido de su hija, por lo que dicho Lucas se obliga a entregar a la declarante la citada cantidad de la siguiente manera, primero 100 pesos que ya le entregó y el resto, 300 pesos, en el plazo de un año.
Manuel José de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, con poder para testar de Josefa Lagunas, viuda de Mateo José Viveros, realiza testamento de la otorgante, donde señala que además del citado poder, le otorgó nombramiento de albacea y como herederas nombró a las Cofradías de Jesús de Nazareno y Ánimas Benditas de esta parroquia, junto con la de Nuestra Señora del Chico.
Doña Mariana de Campo, viuda de don Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera y vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Francisco Sarcedo, vecino de la Ciudad de los Ángeles, para que demande de todas las personas que sean deudoras de pesos, oro, joyas, y en general que se ocupe de los asuntos administrativos y judiciales que se requieran.