Juan Martín de Ortigosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, residente en la Venta de la Rinconada, Marquesado del Valle, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, vecino de la Villa de[del] Conde, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 350 pesos de oro común , precio de una negra esclava llamada María, de nación Angola, en esta manera: 175 pesos para la Navidad del presente año, y los 175 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en la nueva ciudad de Veracruz.
VENTA DE LA RINCONADA
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María López, vecina de la Venta de la Rinconada, de color morena, se obligó a pagar al capitán Andrés Moreira 460 pesos, precio de un esclavo negro que le vendió en este pueblo, los cuales dará para fines de febrero de 1610.
Don Antonio Vázquez Ruiz, vecino del pueblo de Jalapa y arrendatario de las haciendas Santa Fe Moreno, Buenavista, los ingenios “ El Grande” y “ El Chico” de las haciendas San Francisco y Cempoala, y la de trasquila llamada la Higuera; otorga a don Antonio Díaz Parraga, vecino de este pueblo, el arrendamiento de la hacienda la Higuera, incluyendo las tierras de Soncuantla, el ingenio Grande, el corral de piedra y las tierras que pertenecen a la Estanzuela, con el Palmar hasta el pie de la venta de Rinconada, por espacio de 9 años, en la cantidad de 1, 800 pesos anuales, con las condiciones que le indiquen.
Don Francisco Gutiérrez Bracho, vecino de la Rinconada y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Pedro Vélez, vecino de este pueblo, para que pueda arrendar la venta de la Rinconada, en la cantidad y tiempo que acuerde.
Don Bartolomé de la Riva, natural de los Reinos de Castilla y vecino de la venta de Rinconada, hijo legítimo de los difuntos don Manuel de la Riva y de doña Juliana López, otorga poder especial a don José Gil de Gibaja, Juez Comisario de Guías en este reino y vecino de la Ciudad de México, para que comparezca ante el señor Juez General de Bienes y Difuntos, donde pida se le devuelvan los bienes que quedaron intestados de su padre, los cuales se embargaron en la Ciudad de Veracruz.
Don José Sojo, vecino del pueblo de Jalapa, se designa como fiador de cárcel de don José de Contreras, acusado del robo de la venta de la Rinconada, siendo el afectado Cristóbal Rodríguez a quien le robaron 500 pesos en reales y otras cosas, mismo que después de diversas diligencias, se desistió de la querella en contra de José Contreras, por lo que el Comisario autorizó que el reo saliera bajo fianza, con la obligación al declarante de entregar al reo cuando le sea requerido.
Ante Don Juan de Vértiz, Alcalde Mayor de esta provincia, Don Pedro Francisco, gobernador actual; Don Diego del Moral, Don Juan Miguel y Don Francisco Jiménez, Alcaldes; Juan Diego Alguacil Mayor y Diego Flores, escribano, naturales de Jalapa, y mediante Juan Díaz de la Cueva, intérprete, dieron en arrendamiento a Antonio Luis, que asiste en la Venta de la Rinconada, el mesón y tienda de su propiedad en este pueblo, por tiempo de 2 años, a partir del día 10 de mayo venidero, al precio cada 1 habiendo flota de 160 pesos de oro común, y en caso de no haber, en 135 pesos anuales.
Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino de Jalapa, declaró que Don Pedro de Quevedo, Alcalde Mayor de Tuztla(Tuxtla) y Rinconada, con poder de Luis Carrillo de Alarcón, Administrador General del Estado del Marqués del Valle, le arrendó la Venta de la Rinconada por tiempo de dos años, y a razón de 300 pesos anuales; y ahora, se convino con Alonso Gaitán, vecino de esta provincia, en traspasarle dicho arrendamiento por lo que restare de los dos años, con las mismas posturas y condiciones pactadas.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de [del] Conde, estante al presente en este pueblo, vende a Juan Martín de Ortigosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y residente en la Venta de la Rinconada, una negra esclava llamada María, de nación Angola, de 14 años de edad, poco más o menos, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 350 pesos de oro común.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, y en nombre de María López, de color morena, residente en la Venta de la Rinconada, se obligó a pagar a Mateo Jorge 420 pesos de oro común, precio de una esclava negra nombrada Lucrecia, de nación Angola, seis meses después de la fecha de esta escritura.