Francisco Martín Espejel, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, 400 pesos de oro común, precio de una esclava negra llamada María, de tierra Viojo, en esta manera: 133 pesos y 3 tomines, 15 días después de la fecha de esta escritura, otros 133 pesos y 3 tomines para fin de enero de 1608 y los 133 pesos y 3 tomines restantes para fin de febrero de 1609.
VENTA DE LA HOYA
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Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, dio en arrendamiento a Domingo Vitoria Rendón, vecino de Jalapa, la referida venta, durante cuatro años y al precio de 190 pesos anuales de oro común, pagaderos cada cuatro meses.
Benito García, vecino de la provincia de Jalapa, vende al beneficiario Alonso de Muñoz, la Venta de la Hoya, con sus casas y descargaderos al precio de 2040 pesos de oro común.
Alonso Muñoz, beneficiario de Tlacolula, se obliga de pagar en plazos 2040 pesos de oro común a Benito García, los cuales son por el precio de la Venta de la Hoya, que hoy le compró.
Benito García, residente en la provincia de Jalapa, dio carta-poder a su cuñado Juan Bernal para que en su nombre arriende la Venta de la Hoya por tiempo de 3 años o más.
Juan Bernal, vecino del pueblo de Tecamachalco,en nombre de Benito García arrienda la Venta de la Hoya a Jerónimo de Barrios, por tiempo de tres años y al precio de 150 pesos en cada un año.