Antonio Rodríguez, tratante, da su poder a Juan Blanco para que pueda cobrar de Francisco de León, 100 pesos de oro común que el susodicho le debe.
TRATANTES
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Francisco Hernández, arriero, se obliga de pagar a Hernán Vázquez, tratante en el río de Alvarado, 190 pesos de oro común, los cuales son por razón de cinco mulas.
El tesorero Diego de Gamboa y Doña Sebastiana del Moral, su legítima mujer, residentes en su ingenio nombrado Maxtlatlán, dijeron que por cuanto el Lic. Don José de la Peña Tejeda, presbítero, vecino de la ciudad de Los Angeles, en sus nombres vendió un esclavo negro nombrado Jacinto, de nación Angola, de más de 20 años de edad, en 300 pesos de oro común a Lorenzo Francisco, tratante en ganando de cerda, vecino de la dicha ciudad, por escritura fechada el 18 de agosto de este año en Puebla, por la presente, los susodichos aprobaron y ratificaron la escritura de venta.
Pedro Dorantes, vecino de esta provincia, en el pueblo de Xilotepec, se obligó a pagar a Lucas Marín, tratante en mulas cerreras, 342 pesos de oro común, precio de 9 bestias mulares, a 38 pesos cada una, en esta manera: 114 pesos para de la fecha de esta escritura en seis meses, otros 114 pesos para de allí en otros seis meses, y los 114 pesos restantes, para allí en otros seis meses.
Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], vecino y mercader de Jalapa, se obligó a pagar a Lucas Marín, tratante de mulas cerreras, vecino en la jurisdicción de Jalacingo, 126 pesos de oro común, precio de tres bestias mulares, a 42 pesos cada una, en esta manera: 42 pesos para de la fecha de esta escritura en cinco meses, los 42 pesos del segundo tercio, para de allí en seis meses, y los 42 pesos del tercer tercio, para fin de diciembre de 1629.
Francisco Estupiñan, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Lucas Marín, residente en esta provincia, tratante en mulas cerreras, 340 pesos de oro común, precio de nueve bestias mulares, a ciertos plazos.
Nicolás García, dueño de su recua, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Lucas Marín, tratante de mulas cerreras, 102 pesos de oro común, precio de tres bestias mulares, a 34 pesos cada una, en esta manera: 34 pesos del precio tercio para el 18 de febrero del presente año, otros 34 pesos del segundo tercio, para de allí en siete meses, y los 34 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.
Nicolás de Herrera[Nicolás Pedro de Herrera], como principal deudor, y Juan de Cabañas, como su fiador, vecinos de la ciudad de México, se obligaron a pagar a Lucas Marín, tratante en mulas cerreras, vecino de la jurisdicción de Jalacingo, 400 pesos de oro común, precio de ocho bestias mulares cerreras, en esta manera: 200 pesos para de la fecha de esta escritura en cinco meses, y los 200 pesos restantes para de allí en seis meses.
Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Lucas Marín, tratante en mulas cerreras, 838 pesos y 4 tomines de oro común, precio de 43 mulas y machos cerreros, a 19 pesos y 4 tomines cada uno, en esta manera: 419 pesos para la fecha de esta escritura en dos meses, y los 419 pesos y 4 tomines restantes, para de hoy día de la fecha en un año corrido.
Francisco Martín, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Lucas Marín, tratante en mulas cerreras, 378 pesos de oro común, precio de 9 bestias mulares, a 42 pesos cada una, en esta manera: 126 pesos para fin de mes de enero de 1629, otros 126 pesos del segundo tercio, para fin de julio del mismo año, y los 125 pesos restantes, para fin de enero de 1630.