Doña Isabel de Medina y Landa, vecina de Jalacingo, vende a su hijo Don Francisco Ruiz Fernández, un trapiche de hacer azúcar nombrado San Juan, ubicado en términos del pueblo de Santa María Tlapacoya, el cual fundaron ella y su difunto marido Don Juan Ruiz Fernández, en dos sitios de ganado mayor que compraron por escritura pública fechada el 6 de octubre de 1685 en Los Ángeles; lindan por una parte con tierras de Guilpiltepeque; y por otra con tierras del trapiche Viejo de la Vega; por otro lado, con el río grande llamado Tlapacoya; y con tierras realengas. En la venta se incluyeron 11 mulas de tiro, la caña sembrada, 3 esclavos negros, 4 pailas grandes y otros pertrechos; así como un censo de 80 pesos, impuesto sobre dicho trapiche; y una capellanía de misas de 3000 pesos de principal, que pretende fundar y ha de reconocer el comprador, por el precio de 6310 pesos de oro común.
TRAPICHE DE SAN JUAN
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Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Juan Ruiz Fernández, vecina del pueblo de Jalacingo, ratifica la escritura de fundación de capellanía de 3 mil pesos de dote principal y 150 de renta en cada año, que instituyó y cargó sobre el trapiche de fabricar azúcar nombrado San Juan, ubicado en términos del pueblo Santa María Tlapacoyan, el 28 de junio de 1698. Anula 2 cláusulas; la primera en que nombra para capellanes interinos a curas que fueran de Jalacingo, mientras no hubiera capellanes propietarios que se ordenasen a título de ella; la segunda en que dio poder a los que fueran patrones de la capellanía para que si el principal de su dotación se redimiese, otorguen escrituras de cancelación y volverlo a imponer en fincas seguras.
El Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, Don Francisco Ruiz Fernández, dijeron que su madre Doña Isabel de Medina y Landa, vecinos todos de Jalacingo, tiene la intención de fundar una capellanía de misas de 3000 pesos de principal, sobre el trapiche nombrado San Juan, ubicado en términos de Tlapacoya, para que ha título de ella, se ordenen de todas órdenes el Bachiller Don Antonio Ruiz Fernández, hermano de los otorgantes, y no la pueda fundar si no es en el quinto de sus bienes, y éste no alcanza, y para que las almas de su padre y demás difuntos tengan este beneficio, y su hermano se pueda ordenar; por lo tanto, renuncian, traspasan y transfieren a su madre, los derechos que como hijos tienen a los bienes de Doña Isabel de Medina y Landa, para que pueda fundar la dicha capellanía.
Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Don Juan Ruiz Fernández, vecina de Jalacingo, funda una capellanía de misas por su alma, la de su marido, padres e hijos, con 3000 pesos de principal y 150 pesos de réditos anuales, que fueron instituidos sobre un trapiche de hacer azúcar nombrado San Juan, situado en términos de Santa María Tlapacoya. Designó como primer capellán a su hijo el Bachiller Don Antonio Ruiz Fernández.
Doña Isabel de Medina y Landa, vecina de Jalacingo, hizo gracia y donación a su hijo el Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, de 7 caballerías y medio cuarterón de tierra que tiene en un sitio de ganado mayor que posee junto a otro, en que está fundado el trapiche de San Juan, que ella y su marido levantaron en términos de Tlapacoya.
Francisco Ruiz Fernández, vecino de la jurisdicción de Jalacingo, hijo legítimo del Alférez Juan Ruiz Fernández y de doña Isabel de Medina y Landa, propietaria del trapiche de fabricar azúcar nombrado San Juan, en términos de Santa María Tlapacoyan, dijeron que fundaron una capellanía de misas rezadas por 3 mil pesos de dote principal y 150 de renta, y como dueño de dicho trapiche, otorga que reconoce a favor de la capellanía sus patronos y capellanes propietarios, interinos y quien por ella fuera parte legítima.\r\n
Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Don Juan Ruiz Fernández, curadora de sus menores hijos, dio su poder cumplido a su hijo Francisco Ruiz Fernández para que en su nombre administre un trapiche de azúcar nombrado San Juan, ubicado en términos de Santa María Tlapacoya, que quedó por bienes de su marido.